A dos semanas de las elecciones legislativas y de las consultas presidenciales, el presidente Gustavo Petro insiste en poner un gigantesco y peligroso manto de duda sobre los resultados de la votación, con base en afirmaciones que varían entre dudosas y falsas.
El presidente está en el plan de descalificar la capacitación de los jurados, de cuestionar las instrucciones de la Registraduría para el diligenciamiento de los formularios E-14 y de revivir el fantasma de un supuesto fraude vinculado con la empresa Thomas Greg and Sons, incluso llegando a afirmar que “estamos ante un 100% de posibilidad de fraude”, lo cual ha sido desmentido por las autoridades electorales.
Incluso dijo el presidente que en Colombia siempre hacen fraude en las elecciones para Senado y Cámara, paradójica afirmación, teniendo en cuenta que Gustavo Petro, hoy presidente de Colombia, se ha elegido como representante a la Cámara, como senador, como alcalde de Bogotá y como presidente, mediante el mismo mecanismo que hoy está cuestionando.
De hecho, el único lío reciente con el escrutinio se produjo en las elecciones legislativas de 2022 y que afectó al Pacto Histórico, se dio justamente por lo que hoy está reclamando el presidente Gustavo Petro: en esas elecciones, los jurados llenaron con asteriscos, con rayas o con tachones los espacios en blanco, lo cual dificultó severamente el trabajo de transmisión de datos, que posteriormente fue subsanado en la segunda fase del escrutinio.
Los formularios E-14 son las actas que llenan los jurados en cada mesa, por eso es clave su trabajo que es el punto de partida de los resultados, inicialmente hacen la transmisión vía telefónica en donde entra a funcionar la Unión Temporal Disproel.
Ahí el presidente comete otra equivocación, en Disproel tiene efectivamente participación Thomas Greg And Sons, pero esa firma no es la que fabrica las cédulas de ciudadanía de los colombianos, ya que desde hace varias décadas ese contrato lo tiene la empresa francesa Idemia, que incluso ahora forma parte de la imprenta nacional de Francia.
Cuando hay tachones en los formularios E-14, la MOE ha advertido que hay líos para la transmisión de datos, se presentan dificultades para la digitalización de resultados y problemas severos para el escrutinio que está en manos de los jueces de la República.
Al presidente Gustavo Petro le corresponde como jefe de Estado, dar tranquilidad para que los colombianos vayan a las urnas el próximo 8 de marzo, sin hablar de manera poco responsable de una posibilidad de fraude, lo cual puede exacerbar los ánimos de sus seguidores, con consecuencias imprevisibles y peligrosas. El presidente debe además respetar la autonomía de la Registraduría para el manejo de las elecciones