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La “paloterapia” no soluciona el problema, sino que lo potencializa: Alberto Linero

Nada justifica las reacciones violentas. Todos tenemos que ser dueños de los impulsos emocionales y pensar antes de actuar.

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Alberto Linero
Foto: Alberto Linero

El hombre de unos 72 años tropieza y por instinto, para no caerse, trata de sostenerse de otro señor que va caminando por el mismo anden; sin embargo, cae al piso. El otro se voltea y lo agrede a patadas creyendo que este lo va a agredir o a robar; ocasionándole lesiones en su rostro y en su cuerpo; afortunadamente salen de una tienda otras personas y lo agarrar evitando mayor agresión.

La escena que se hizo noticia en algunos portales y que fue posteado en redes por la hija del adulto mayor agredido retrata bien la desconfianza con la que se camina por las calles de nuestra ciudad Bogotá. La hija del señor agredido dice en su mensaje: “¿Qué se tiene en la cabeza cuando se reacciona de esa manera tan agresiva y criminal con otro? ¿Puede andar una persona mayor tranquila por las calles de la ciudad y su barrio? Se busca al señor de rojo para que responda por los daños causados”.

Cómo es natural en redes inmediatamente se armó una discusión, algunos justificaban la reacción del agresor por la inseguridad que se vive y el miedo a ser robado, otros claramente señalan lo desproporcionada de la reacción. A mí me parece que esto es consecuencia de la pérdida total de confianza. Cualquiera que va en la calle es un potencial agresor o bandido hasta que no demuestre lo contrario. Caminar en los sitios públicos en medio de sospechosos nos predispone a este tipo de reacciones violentas.

Al lado de eso hay unas tendencias entre algunas personas a apoyar las agresiones ante los delincuentes, lo llaman “paloterapia”, la cual no sólo no soluciona el problema, sino que lo potencializa.

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Ahora, nada justifica las reacciones violentas. Todos tenemos que ser dueños de los impulsos emocionales y pensar antes de actuar. Quien no gestiona bien sus emociones termina haciéndose daño y metido en los peores conflictos. Está claro que se requiere una acción clara, firme y oportuna de las autoridades, que siempre está en dos niveles en el aumento de pie de fuerza para contrarrestar las situaciones puntuales y la lucha por generar condiciones de equidad y oportunidades.

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