A menos de un mes de las elecciones legislativas, el partido Verde Oxígeno enfrenta una de las crisis internas más graves desde su reaparición en la escena política. La ruptura entre Sofía Gaviria, cabeza de lista al Senado, e Ingrid Betancourt, fundadora y directora de la colectividad, amenaza con desmoronar la aspiración del movimiento de alcanzar el umbral y conservar su personería jurídica. La controversia, que se hizo pública en entrevista con Néstor Morales en Mañanas Blu, expone profundas diferencias sobre el rumbo ético, político y estratégico del partido.
La tensión escaló tras un cruce de cartas y acusaciones mutuas. Incluso, durante la entrevista radial se conoció la renuncia de Juan Fernando Betancourt y la posible dimisión de otros integrantes de la lista como Jorge Duque y Germán Marmolejo, lo que compromete la estabilidad de la candidatura al Senado.
El detonante: una campaña que “invita a patear”
Según explicó Sofía Gaviria en diálogo con Blu Radio, la gota que rebosó la copa fue una estrategia publicitaria impulsada por Ingrid Betancourt que incluía vallas donde se invitaba simbólicamente a “patear” a figuras políticas como Gustavo Petro, Armando Benedetti e Iván Cepeda.
“Absolutamente, Néstor, no hago parte de una campaña que invite a patear. Ese fue el detonante”, afirmó Gaviria, quien rechazó cualquier mensaje que pudiera interpretarse como incitación a la violencia, incluso en sentido figurado.
La exsenadora sostuvo que su llegada a Verde Oxígeno respondió a la expectativa de construir un espacio democrático y respetuoso del disenso. “Yo creía que era un partido democrático, que no era de una señora, sino que tenía unas reglas claras y que se rige por códigos de ética”, señaló, marcando distancia del liderazgo de Betancourt.
Por su parte, Ingrid Betancourt escribió en redes sociales que Gaviria salía de la lista no por diferencias personales, sino por desacuerdos frente a la campaña que invitaba a “pasar de la violencia verbal y física a las acciones en las urnas”. La versión de la fundadora contrasta con la de Gaviria, quien calificó como “montaje” el proceso adelantado en su contra a través de un comité de ética.
Acusaciones de autoritarismo y crisis de liderazgo
En la entrevista, Gaviria negó haber ejercido un supuesto derecho a veto dentro del partido y aseguró que el verdadero problema radica en la falta de canales para tramitar el disenso. “No se le trata con respeto, y no hay canales de gestionar el disenso, sino que simplemente se manipulan los procesos y se toman decisiones antidemocráticamente”, denunció.
La dirigente antioqueña fue más allá al señalar que la situación refleja la crisis estructural de los partidos políticos en Colombia. “Esto es prueba de la crisis de los partidos en Colombia. Hay problemas en todos los partidos, no solo en este”, afirmó.
Gaviria también defendió el respaldo de organizaciones sociales que la acompañaban en la lista, entre ellas la Federación de Víctimas de Colombia, que agrupa a 225.000 personas; la organización Rosa Blanca, que representa víctimas de reclutamiento forzado; y líderes gremiales como Jorge Duque, presidente de la Cámara de Confecciones.
“No por llegar al Congreso y tener una curul vamos a ser instrumentos de un partido que no representa los valores que hemos defendido”, advirtió, dejando entrever que su permanencia estaba supeditada a una reflexión colectiva con estos sectores.
Rechazo a señalamientos sobre apoyos presidenciales
Otro de los rumores que circuló en medio de la crisis apuntaba a supuestas diferencias por el aval otorgado por Betancourt a Juan Carlos Pinzón y Enrique Peñalosa en la consulta presidencial, mientras Gaviria apoyaba a su hermano, Aníbal Gaviria.
La exsenadora rechazó tajantemente esa versión. “Es una grandísima falsedad, eso es una infamia, eso es una calumnia”, declaró, asegurando que no existía conflicto alguno por ese tema y que su hermano incluso había sido impulsor de esa alianza.
Impacto electoral y futuro de Verde Oxígeno
La crisis en Verde Oxígeno ocurre en un momento crítico, a tres semanas de las elecciones al Congreso. La renuncia de figuras clave podría afectar la posibilidad del partido de alcanzar el umbral electoral, requisito indispensable para conservar su personería jurídica.
Analistas coinciden en que el enfrentamiento público entre Gaviria y Betancourt debilita la imagen de cohesión del movimiento y refuerza la percepción de personalismo en su dirección. En palabras de la propia Gaviria, existe “un abismo absoluto” entre lo prometido al momento de su vinculación y la realidad interna del partido.
La controversia también reabre el debate sobre la democracia interna en los partidos políticos colombianos, la gestión del liderazgo y la coherencia entre discurso y práctica.
Mientras Gaviria anunció que consultaría con sus bases antes de tomar una decisión definitiva, la ruptura ya parece consumada. El episodio, transmitido en vivo, dejó en evidencia una fractura que podría redefinir el futuro de Verde Oxígeno en el escenario político nacional.