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Me sentí solo, anónimo, no sabían mi nombre: Petro cuenta cómo le fue con el COVID-19 en Italia

El excandidato presidencial Gustavo Petro señaló que nunca supo cómo se contagió de la enfermedad en Florencia, Italia, junto a su esposa e hija durante su visita a uno de sus hijos.

Gustavo Petro
Gustavo Petro
JUAN BARRETO/AFP

El líder de la Colombia Humana señaló que se sintió enfermo y de inmediato llamó al sistema de salud, donde le practicaron la prueba y le dijeron que debía ser llevado a un hospital por los graves problemas de salud a causa del COVID- 19.

Petro señaló que cuando fue trasladado al hospital no tuvo celular debido a que le fue suspendido el servicio desde Colombia y perdió contacto de su familia y se sentía solo.

Me sentí profundamente solo, anónimo, sin que nadie allí supiera si quiera mi nombre bien deletreado. Estaba completamente en manos de personas extrañas. La soledad me invadió en medio de mi dificultad para respirar. De repente me pasaron a las pruebas y allí detectaron mi neumonía
Dijo

Gustavo Petro fue llevado, inicialmente, al hospital Santa María Novoa, en donde permaneció un día y luego fue llevado a otro centro de salud llamado Santa María Annunziata.

“Estaba muy ofuscado por mi falta de comunicación con todo lo que, hasta ahora, me había rodeado, me sentía en manos de un sistema del que solo era un apéndice sin voluntad, sin capacidad de reacción”, agregó.

Durante su estadía en los hospitales de Florencia, Gustavo Petro observó la realidad de estos centros de salud en la pandemia. “Hombres viejos metidos en escafandras de plástico llenas de oxígeno, a través de las cuales se veían sus rostros desesperados tratando de respirar con muchísima dificultad”.

Durante su paso por uno de los hospitales, Petro vio morir a un hombre que le dio COVID-19 y quien luchó en reiteradas oportunidades por la vida.

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Se habían llevado a Paolo y regresaron con la camilla vacía. Comenzaban a recoger las cosas de aquel hombre con el que no pude hablar, cruzar una mirada de apoyo, un abrazo siquiera. Paolo había partido”.

La muerte del COVID había llegado y se había paseado frente a mi cama, la vida desatenta como decía Miguel Hernández, la había dejado entrar y pasear por el lado de mi camilla, quizás me miró irónica, desdeñosa y se fue a abrazar al más débil, al más necesitado, al más solo
Agregó

Otro de los pacientes que lo acompañó durante su convalecencia fue el que le prestó su celular para poder hablar de su familia, luego de perder contacto con ellos producto de la enfermedad.

Luigi fue quien me prestó su celular sin entender muy bien que le decía, me permitió comunicarme con Verónica y salir del pozo de mi soledad. Pude allí a través del primer contacto con Vero y con mi hija, recibir la bocanada de oxígeno más importante, sus voces eran como un paño de bálsamo en medio del dolor, un respiro poderoso”, dijo.

Luigi era una persona de más de 70 años y fue la persona que lo acompañó por varios días y observó cómo evolucionaba.

También conoció a un hombre que se llamaba Mario y que, al parecer, era trabajador de la salud que lo apoyó durante su convalecencia.

“Me paré varias veces a sentarme en su camilla, cuando no tenía la escafandra le acariciaba el pelo y la mejilla, toqué sus manos y se las estreché. Me concentré en mi propia energía vital para trasladársela”.

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En el escrito que escribió Gustavo Petro recordó momentos de su juventud y su paso por la cárcel cuando fue capturado por las autoridades en los años 80.

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