Autoridades confirman que de las cerca de 30 familias desplazadas en Briceño solo cinco permanecen en el casco urbano. Ante los enfrentamientos entre el Clan del Golfo y las disidencias de Calarcá, la llegada de la fuerza pública a los sitios afectados ha permitido el retorno
A pesar del complejo panorama de seguridad que persiste en zonas rurales del norte antioqueño, comienza a evidenciarse un avance gradual en el retorno de las familias desplazadas por los recientes enfrentamientos armados, especialmente en Briceño, donde solo cinco grupos familiares permanecen aún en el casco urbano tras haber salido de sus veredas.
Tras los enfrentamientos armados entre disidencias de las Farc, el Clan del Golfo y presencia del ELN, cerca de 27 familias, unas 48 personas, tuvieron que salir de sus viviendas en zona rural. Según aseguró el coronel Luis Muñoz, comandante de la Policía Antioquia, han bajado estas disputas armadas, lo que ha permitido que haya cierta tranquilidad.
“Han bajado los enfrentamientos o la confrontación armada de 26 familias retornaron a la ruralidad, Vereda El Roblal. 21 familias aproximadamente ya se devolvieron y más o menos cinco familias aún quedaron en el casco urbano a la espera de que se retornen las actividades comerciales, el tema del servicio público ya fue habilitado”, contó.
Este retorno ha sido posible, luego de que llegaran a allí tropas de la Cuarta Brigada del Ejército y de que se habilitara nuevamente el ingreso de medios de transporte hacia las veredas afectadas. El alcalde de Briceño, Noé Espinosa, confirmó que las comunidades están retomando, poco a poco, sus actividades cotidianas, aunque bajo medidas de precaución.
Mientras tanto, la Fuerza Pública continúa con operativos para ingresar plenamente a las zonas donde se registraron los combates.
El comandante de la Cuarta Brigada del Ejército, general Carlos Caycedo, explicó que el avance ha sido lento, debido a la presencia de artefactos explosivos y minas antipersona en caminos rurales, así como por las amenazas de los grupos armados a la población, que buscan impedir la colaboración con las autoridades.
La violencia también dejó afectaciones en el Centro de Salud de la vereda El Roblal, cuyo personal tuvo que salir de la zona, y en 28 sedes educativas rurales, obligando a suspender clases presenciales para 375 estudiantes, quienes continúan con modalidad semiescolarizada.
Desde la Gobernación de Antioquia reiteraron el llamado al Ministerio de Defensa para reforzar la seguridad en Briceño y otros municipios afectados como Anorí y Yondó.
El gobernador Andrés Julián Rendón insistió en que el Ejército debe mantenerse en la zona hasta que existan garantías reales para la población civil y recalcó que ningún grupo armado puede imponer el miedo, el desplazamiento ni vulnerar derechos como la salud y la educación.