Escuela que era trinchera de grupos armados fue recuperada en Briceño, Antioquia
Esta localidad del Norte de Antioquia ha sido fuertemente golpeada por presencia de las disidencias 18, 36 y el Clan del Golfo.
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Una escuela en zona rural del municipio de Briceño ya dejó de ser una trinchera, ante enfrentamientos de grupos armados.
La comunidad y las autoridades la pintaron y restauraron los huecos que dejaron las balas. Esta localidad del Norte de Antioquia ha sido fuertemente golpeada por presencia de las disidencias 18, 36 y el Clan del Golfo
Las paredes aún hablaban. En los salones de la institución educativa de la vereda El Pescado de Briceño, Norte de Antioquia, los impactos de bala permanecían visibles en puertas y muros, recordando el miedo que se instaló allí el 10 de septiembre de 2024.
Ese día, los enfrentamientos armados entre grupos ilegales, en específico, las disidencias de los frentes 18 y 36 y el Clan del Golfo, estallaron en las inmediaciones de la escuela.
El eco de los disparos no solo dejó dos personas muertas, presuntamente vinculadas a estas estructuras o vestidas con prendas similares a las de uso exclusivo de la Fuerza Pública, sino que también marcó las viviendas cercanas y la infraestructura del centro educativo.
Desde entonces, la escuela continuó funcionando entre huellas de violencia. Las paredes perforadas, las puertas con orificios de bala y la pintura deteriorada se convirtieron en parte del paisaje cotidiano.
No eran solo daños materiales: eran señales de un hecho que ocurrió cerca, demasiado cerca, y que se mantuvo visible durante más de un año, agravado por el tiempo transcurrido sin mantenimiento.
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Pero ahora el ambiente es distinto. Un acto conjunto cambió el temor por esperanza y el Ejército Nacional, la Personería Municipal, con el apoyo de la comunidad, se pusieron manos a la obra y pintaron lo que estaba en mal estado: los muros fueron cubiertos, los impactos sellados y los colores regresaron a los espacios donde antes dominaban las marcas de la confrontación.
Luis Fernando Lopera, integrante de la vereda y de la mesa municipal de víctimas, admitió que esperaron por meses tener una solución a estas dificultades.
“vinculado acá esta obra tan bonita que es en la comunidad. Le queremos dar las gracias porque hace tiempos que la estábamos necesitando y pues ahora llegaron aquí las personas de buena fe a ser”, afirmó.
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También Wilmer Moreno Sanchez, personero municipal, indicó que con las autoridades buscaron la forma de darle una nueva cara al centro educativo.
“Esos espacios habían sido afectados por la violencia hoy a través de la pintura. Construimos esperanza y reconciliación en nuestros niños, permitiéndoles tener un desarrollo integral. Agradecemos a la fuerza pública por ese compromiso y entrega hacia nuestro municipio. Porque con estos pequeños espacios o estos pequeños detalles construimos esperanza”, reveló
La escuela, que durante meses fue testigo silencioso de la violencia, empieza ahora a recuperar su rostro en medio de las confrontaciones que se siguen registrando en áreas rurales de Briceño, que en el último año ha sido epicentro frecuente de desplazamientos, confinamientos y afectaciones a la población civil.