Un fin de semana de intensas precipitaciones, acompañado por granizadas y vientos de gran intensidad, causó estragos en diferentes subregiones de Antioquia. Las afectaciones se concentraron en municipios como Guarne, en el Oriente, y en sectores poblados del Urabá, donde la fuerza de las lluvias provocó la caída de árboles, el desprendimiento de tejas, la rotura de ventanales e inundaciones en establecimientos comerciales y viviendas.
En el municipio de Guarne, la tormenta generó el colapso de un árbol en el barrio San Vicente que cayó sobre varios vehículos estacionados. Asimismo, las ráfagas de viento levantaron las cubiertas de distintas propiedades y provocaron derrumbes en tramos urbanos y rurales, mientras que en la autopista Medellín-Bogotá se acumularon grandes volúmenes de agua sobre la calzada, afectando la visibilidad y el tránsito de los conductores.
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Desde la Alcaldía de esa localidad confirmaron que no se registraron personas lesionadas durante la atención de las emergencias.
"El vendaval tumbó estos palos y levantó este techo, entonces, siempre desde allá se deben de estar inundando, creía yo, porque está cayendo todo, sigue lloviendo bastante", afirmó un habitante de Guarne en medio del aguacero.
Por otro lado, en el barrio Urabá del municipio de San Pedro de Urabá, la comunidad reportó el ingreso de aguas lluvias y residuales a las viviendas tras el rebosamiento del sistema de alcantarillado. Los habitantes señalaron que las redes no reciben mantenimiento preventivo desde hace varios años, situación que perjudica de manera directa a familias de la zona, entre ellas a una pareja de adultos mayores cuyos enseres resultaron afectados con los últimos aguaceros.
Ante el riesgo continuo por la temporada invernal, los vecinos del sector le piden al alcalde Never Carbajal y a la Administración Municipal la realización de una inspección técnica urgente en las tuberías para ejecutar las labores de limpieza requeridas.
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Adicionalmente, los residentes le solicitan a la Alcaldía volver la mirada hacia los pobladores de la margen izquierda del río San Juan, con el fin de intervenir las fallas de drenaje y evitar nuevos desbordamientos en sus hogares.