En este momento en Medellín se debate la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial, en donde los operadores de vivienda turística han alzado su voz para protestar por una supuesta prohibición para sus negocios en gran parte de la capital de Antioquia.
Una de las razones para medir los espacios en donde se podrán disponer de viviendas turísticas serían los altos precios de los arriendos en la ciudad. Sin embargo, el presidente del Concejo de Medellín, Alejandro de Bedout, aseguró que lo que hoy se estudia son las condiciones para que las personas puedan operar, no una búsqueda de prohibir la actividad.
"Es importante aclarar que la revisión de mediano plazo del POT no está prohibiendo Airbnb, ni más faltaba ni la vivienda turística en Medellín. Sin embargo, hay que aclarar que su reconocimiento y habilitación como actividad turística no no significa que pueda localizarse de manera indiscriminada en cualquier lugar de la ciudad", indicó de Bedout.
A pesar de las discordias y en medio de los debates que se hacen en la ciudad, la Universidad Javeriana se involucró e hizo un estudio que determinó que la relación entre la vivienda de renta corta y el aumento de los arriendos no existe.
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Según el reporte, la reducción en la construcción de vivienda nueva, la menor disponibilidad de suelo, el crecimiento en el número de hogares y las dificultades para acceder a una vivienda propia han incrementado la presión sobre el mercado de alquiler.
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Uno de los principales cambios identificados es el aumento de la cantidad de hogares que viven en arriendo, pues entre 2015 y 2024, la proporción de hogares propietarios pasó del 60 % al 47 %, mientras que los hogares que viven en alquiler aumentaron del 36 % al 45 %.
Además, explican los expertos que los precios de las viviendas han crecido por encima de los ingresos y las condiciones de crédito se han endurecido, dificultando la compra de vivienda propia.
Finalmente, los investigadores concluyeron que el problema en Medellín responde principalmente a un desajuste entre la demanda y la capacidad de la oferta habitacional y por ello señalan que el desafío pasa por generar viviendas más pequeñas, mejor ubicadas y con precios más asequibles.