En un desgarrador testimonio que ha encendido las alarmas sobre los protocolos de seguridad en los centros educativos de primera infancia, una madre denunció el presunto abuso sexual del que habría sido víctima su hija. El señalado es un docente, identificado como "Mr. Jonathan", quien labora en el Jardín Infantil Stanford, ubicado al norte de Bogotá. Este hombre, según el relato de la menor, le hizo tocamientos inapropiados bajo la premisa de ser un "juego".
La madre relató que notó comportamientos inusuales en su hija desde hace dos semanas. Tras varios intentos por comprender qué sucedía, la niña finalmente rompió el silencio.
"Ella me dice que su Mr. Jonathan le toca su parte íntima, pero que es un juego, sale corriendo... Me dice que en su clase de ballet, ella estaba con su vestido, Mr. Jonathan entra, le toca sus partes íntimas, se las toca como el tambor de Misanita... y que se lo toca así como cosquillitas".
Tras la revelación, la familia acudió de inmediato a un centro hospitalario donde, según la denunciante, los exámenes médicos y el personal de psicología y trabajo social confirmaron la agresión: "Sí fue un abuso, sí la tocó", sentenció la madre.
Uno de los puntos más críticos de la denuncia radica en la respuesta de la rectoría del jardín infantil. La madre asegura que, al informar lo sucedido, se encontró con una barrera institucional que buscaba proteger la reputación del colegio antes que el bienestar de la menor.
La madre describió a la rectora como "muy ajena al caso" y centrada en respaldar al docente y agregó que la institución se negó a entregar los datos completos del profesor involucrado. El docente fue suspendido, según un comunicado del Jardín Infantil Stanford, pero de manera "temporal", bajo el argumento de que el colegio aún no cuenta con "pruebas".
"La rectora siempre está respaldando el nombre del jardín, el nombre del profesor... me decía: 'tengo que hablar primero con el profesor, tengo que escuchar su testimonio'. Hasta el momento el colegio dice que eso se tiene que mantener reservado, sólo con ellos".
La indignación de la familia creció tras la emisión de un comunicado interno por parte del plantel educativo. En este, se le habría solicitado a la madre no compartir la situación con otros representantes para evitar "especulaciones".
"Hay un comunicado que emitió el colegio... que yo no tengo que estar diciéndole nada a los otros padres. La directora dice que es mejor yo no decir nada, que ella va a manejar el caso internamente".
A la presunta negligencia del colegio se suma la frustración en las entidades estatales. La madre denunció que, al intentar radicar la denuncia formal en el Bienestar Familiar, recibió una respuesta displicente por parte de los funcionarios, quienes le pidieron esperar debido a la alta demanda de citas, a pesar de la gravedad y urgencia del caso.