El Palacio del Colesterol entra en pausa por las obras del Campín
En dos meses o menos se espera que el histórico Palacio del Colesterol reabra sus puertas en los nuevos ‘food trucks’ que se instalarán en inmediaciones al estadio El Campín mientras avanzan las obras.
El ritual de asistir al estadio en las tardes bogotanas cambia desde hoy, pues uno de sus lugares más emblemáticos, el Palacio del Colesterol, ya no será el lugar que por décadas ha acompañado a los fanáticos del fútbol en Bogotá.
Aunque están a punto de iniciar las obras de modernización del Nemesio Camacho El Campín, el Palacio del Colesterol no desaparecerá, sino que su tradición hará parte del nuevo complejo deportivo, cultural y de entretenimiento que se construirá en este sector.
De acuerdo con el cronograma del contrato de concesión de Sencia, este primero de febrero inició el proceso de cerramiento del predio como paso previo al arranque de las obras del nuevo estadio, previsto para marzo. Esto implica que el Palacio del Colesterol entra en una breve pausa temporal mientras se libera el espacio donde se ejecutarán los trabajos.
Desde el 31 de enero el costado posterior de El Campín inició su proceso para reemplazar las casetas y la fritanga por polisombra y máquinas de construcción. Pero la tradición que inició hace casi 67 años no va a desaparecer, mientras avanzan las obras, Sencia dispuso alternativas transitorias para que los comerciantes mantengan sus restaurantes.
Una vez culminen el proceso de formalización, los negocios integrantes de la Asociación Palacio del Colesterol podrán operar en unidades móviles o ‘food trucks’ ubicados en la zona nororiental del estadio actual durante la fase de construcción, que se estima dure cerca de dos años.
El Palacio del Colesterol en Bogotá.
Fotos: tomadas de X.
“Pasados los dos años de la obra y apenas entre en funcionamiento el estadio, ellos harán un nuevo contrato con nosotros para pasar a otro lugar con mejores condiciones y más estables durante el tiempo que la concesión siga”, explica Edgar Cardona, vicepresidente de Operaciones y Experiencias de Sencia.
El proyecto contempla una zona gastronómica permanente dentro del nuevo complejo, diseñada para preservar las tradiciones culinarias, ampliar el público y permitir una operación continua durante todo el año, en un entorno moderno y regulado.
Publicidad
Según el concesionario, esta estrategia busca mantener el vínculo del Palacio del Colesterol con sus clientes y con la vida cultural del sector, al tiempo que se avanza en un proyecto que le apuesta a darle una nueva vida a uno de los complejos culturales y deportivos más importantes del país y de la región.
Mientras tanto las tardes de fútbol tendrán que esperar al menos dos meses, mientras se termina de subsanar la documentación de los comercios, para volver a visitar los negocios del Palacio del Colesterol, que por ahora tendrán una apariencia más norteamericana, pero el mismo sabor de toda la vida.
Así lo asegura Jenny Uribe, integrante del Palacio del Colesterol desde hace treinta años y tercera generación de una familia fundadora del tradicional espacio gastronómico. “La comida típica colombiana que históricamente hemos ofrecido no se va a perder. No nos vamos, vamos a cambiar para mejorar”.
Foto: suministrada.
Publicidad
De acuerdo con Sencia, el histórico punto de encuentro asociado al fútbol capitalino será integrado al nuevo desarrollo urbano bajo criterios de formalización, sostenibilidad y proyección a largo plazo.
"Tenemos muchas expectativas. Le aclaramos a la gente que el Palacio del Colesterol no se termina, se va a transformar y a traer consigo cambios muy positivos para la hinchada del fútbol colombiano. Va a ser más incluyente, no solamente vamos a estar para el fútbol, sino para todos los eventos que están programados en el estadio", concluyó Uribe.
Además de la construcción de un nuevo estadio con capacidad para 50.000 espectadores, este megaproyecto también contempla la creación de un hotel, zonas comerciales y oficinas, así como la que será la sede permanente de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, con capacidad para 2.000 personas.