En Villa Betel, un barrio al sur de Santa Marta, la campaña política no la marca el calendario electoral, sino las órdenes de un grupo armado ilegal. Así lo denunció el líder social y ambientalista Luis Miguel Moisés, quien aseguró que el brazo urbano de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra habría prohibido a los habitantes instalar afiches, pendones o cualquier tipo de publicidad de su candidato a las elecciones al Congreso de la República.
Según el relato del líder, hombres que se identifican como integrantes de esa estructura criminal llegaron al barrio y ordenaron retirar toda la propaganda política visible, bajo la advertencia de que en el sector no se permitiría ningún tipo de manifestación electoral. La comunidad, dice Moisés, acató por miedo a represalias, quedando prácticamente “silenciada” en plena antesala de la contienda.
"Pasaron por el barrio y ordenaron quitar la publicidad sin importar que el político sea de izquierda o de derecha aludiendo que ninguno les ha pagado para poder a hacer política en su barrio", relato Moisés.
Pero la intimidación no se limita al tema electoral. Moisés también habló del “flagelo de la extorsión” que afecta a Villa Betel, donde, de acuerdo con su denuncia, comerciantes y familias viven bajo la presión de pagos ilegales exigidos por estas estructuras.
"La gente, como en muchos barrios de la ciudad, paga 2.000 por cada casa, 15.000 por motocarro y hasta 20.000 por tiendas, esto es un desastre", afirmó el ambientalista.
Esa combinación de amenazas, control territorial y restricciones a la participación política ha generado un ambiente de miedo que, según los vecinos, se siente en cada cuadra del barrio.
Blu Radio intentó obtener una posición oficial de la Policía Metropolitana de Santa Marta sobre estos señalamientos. Desde la oficina de comunicaciones indicaron inicialmente que no tenían conocimiento formal de la situación, pero que comenzarían a indagar el caso. Es de resaltar que este barrio colinda con la Estación Central de la Policía Metropolitana de Santa Marta.
Mientras tanto, los habitantes de Villa Betel aseguran que permanecen atrapados entre el temor a los grupos armados y la sensación de desprotección institucional, en un momento clave para la democracia en la ciudad y en el país.