En medio de una situación crítica por las lluvias en el Caribe, ha surgido una fuerte controversia entre el Gobierno Nacional y los líderes regionales respecto a la recepción de ayuda internacional.
Mientras la Cancillería y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) emitieron un comunicado asegurando que la atención en Córdoba está garantizada y que no se requiere apoyo del exterior, los gobernadores de la región sostienen que cualquier recurso es vital para enfrentar la magnitud del desastre.
El drama en Bolívar y la necesidad de soluciones definitivas
En diálogo con Mañanas Blu, el gobernador de Bolívar, Yamil Arana, habló de la calamidad pública en los 45 municipios de su departamento, con 15 de ellos en emergencia crítica. Las cifras son alarmantes: más de 3,000 familias damnificadas, con niveles de inundación que han alcanzado los dos metros de altura en zonas como Montecristo. Arana enfatizó que, aunque se han entregado kits de alimentación y aseo, la solución real no es paliativa.
Para el mandatario de Bolívar, la ayuda internacional es vista como una "bendición", especialmente porque el departamento no cuenta con los recursos suficientes para la reubicación definitiva de al menos 25 poblaciones que sufren inundaciones recurrentes. "Nos podemos gastar millones haciendo dragados, pero si no los reubicamos van a tener el mismo problema", advirtió, subrayando que se requieren obras estructurales de gran envergadura.
Córdoba: 200.000 afectados y la polémica con Estados Unidos
Por su parte, el gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta, reportó una situación devastadora con 25 de los 30 municipios afectados y más de 200.000 personas damnificadas. Los daños incluyen la pérdida de cultivos, animales, caída de puentes y afectaciones en puestos de salud y escuelas.
La polémica se intensificó tras un mensaje del Departamento de Estado de los Estados Unidos ofreciendo asistencia humanitaria.
Aunque Zuleta agradeció el gesto públicamente, el Gobierno Nacional descalificó la necesidad de dicha ayuda. El gobernador de Córdoba defendió su posición afirmando que "cualquier ayuda, por pequeñita que sea, le cambia la vida a una familia" y que la fase de reconstrucción y reactivación económica demandará esfuerzos que superan la capacidad local.
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