Desde Barranquilla, el líder venezolano Juan Carlos Viloria, presidente de la Alianza Global por los Derechos Humanos, manifestó que, si bien “las declaraciones del presidente Donald Trump sobre una administración temporal del país por parte de los Estados Unidos deben entenderse como parte de un escenario excepcional, derivado del colapso institucional provocado por el propio régimen, es fundamental dejar claro que la salida democrática para Venezuela no puede ni debe sustituir la soberanía popular, sino garantizarla”.
En este sentido, el vocero de la Asociación de Venezolanos en Barranquilla rechazó la juramentación de Delcy Rodríguez, al considerar que “dicha acción carece de toda validez constitucional".
"No responde a la voluntad popular y constituye un intento de continuismo fraudulento por parte de estructuras que ya no tienen legitimidad política, jurídica ni moral para gobernar Venezuela”, dijo.
Insistió en que debe “allanarse pronto el camino para que quien asuma el gobierno de Venezuela sea Edmundo González, porque ya el pueblo votó y no se necesitan nuevas elecciones”.
"La única vía legítima para la transición es el respeto irrestricto a la voluntad del pueblo venezolano expresada en 2024, que otorgó un mandato claro para que Edmundo González asuma la Presidencia de la República. Cualquier mecanismo transitorio debe estar subordinado a ese mandato, ser temporal, y orientarse exclusivamente a restaurar el orden constitucional y convocar a una transición democrática efectiva", expresó Viloria.
Los venezolanos en Barranquilla piden a instancias como Naciones Unidas, Organización de los Estados Americanos y CELAC, que conformen “una comisión internacional de acompañamiento, que supervise, garantice y verifique” el proceso de transición del que ha hablado Estados Unidos, para que haya “cumplimiento del marco constitucional venezolano y de las normas internacionales”.
Del mismo modo, llaman “a los gobiernos de la región que acogen a población venezolana a reforzar sus políticas de asilo y protección, poniendo en el centro a las personas más vulnerables, con enfoque de derechos humanos, en coordinación con mecanismos como la Plataforma R4V, el Proceso de Quito y los países firmantes de la Declaración de Cartagena”.