El presidente Gustavo Petro descartó decretar el estado de conmoción en el sur del país y aseguró que, en su lugar, se profundizarán medidas por decreto orientadas a reducir la producción de cocaína y a dificultar la exportación de este estupefaciente desde el litoral Pacífico.
El anuncio se dio tras atentado con explosivos que dejó seis personas muertas y al menos 71 personas heridas. Según el mandatario, la ofensiva de los grupos armados ilegales sería una reacción a la derrota sufrida por la columna “Carlos Patiño” en el corregimiento de Honduras, municipio de El Tambo (Cauca), donde el Ejército incautó más de 250.000 municiones, 200 partes de fusiles y cinco casas repletas de explosivos.
“Era la zona central, el corazón de la actividad de esa columna, en una región que concentra entre el 60 % y 70 % de la hoja de coca de todo el Cauca. Con este operativo se logró una victoria estratégica”, explicó Petro, al señalar que los ataques contra la población civil buscan frenar la presencia militar en el Macizo y en la parte alta de la cordillera occidental.
El presidente aseguró que las fuerzas armadas mantendrán el Puesto de Mando Unificado (PMU) en la región y avanzarán en un plan de copamiento que fortalezca el control territorial en municipios como Suárez, Buenos Aires y Jamundí.
Sobre los responsables del ataque en Cali, precisó que dos personas participaron en la acción. Uno de los camiones utilizados se activó de manera prematura y permitió que la comunidad capturara a los responsables, de los cuales uno ya colabora con las autoridades.
Petro reiteró que no se trata de una confrontación política, sino de la acción de “mafias internacionales” que coordinan operaciones con grupos armados en Colombia. “Estamos enfrentando redes del narcotráfico vinculadas con carteles mexicanos, albaneses e italianos. No hay posibilidad de diálogo con estas organizaciones”, enfatizó.
Finalmente, el mandatario recalcó que la estrategia oficial se centrará en debilitar los corredores del narcotráfico y en ampliar el control militar en zonas de conflicto, especialmente en la parte alta de Jamundí y de la cordillera occidental.