Piedecuesta vuelve a ser escenario de la violencia. A plena luz del día, un menor de 17 años fue asesinado en un ataque sicarial perpetrado en el barrio San Pedro, mientras que una mujer que permanecía dentro de su vivienda resultó herida por una bala perdida, un hecho que ha generado indignación y preocupación entre los habitantes del municipio.
El atentado ocurrió hacia la 1:30 de la tarde del viernes, cuando dos hombres que se movilizaban en motocicleta llegaron hasta una zona de escaleras del sector y abrieron fuego contra el adolescente. Aunque la comunidad intentó auxiliarlo y fue trasladado a un centro asistencial, posteriormente tuvo que ser remitido al Hospital Internacional de Colombia, donde falleció debido a la gravedad de las heridas.
Durante la balacera, un proyectil atravesó la puerta de una vivienda e impactó a Daisy Mayerly Ferreira Silva, quien se encontraba en el interior de su casa. La mujer fue trasladada a un centro médico para recibir atención especializada.
El caso ha reavivado las críticas de la comunidad hacia las autoridades, que desde hace meses vienen alertando sobre el incremento de los homicidios, los ataques sicariales y las disputas entre estructuras delincuenciales en distintos sectores del municipio. Los habitantes aseguran que la violencia se ha vuelto recurrente y que cada vez son más frecuentes los hechos relacionados con el control territorial y el microtráfico.
La situación preocupa aún más porque, según denuncian residentes de varios barrios, persisten las denominadas fronteras invisibles, lo que ha limitado la movilidad de muchas personas y ha generado temor entre quienes deben desplazarse por sectores considerados de alto riesgo.
"Hoy no solo asesinaron a un menor de edad; también resultó herida una mujer que estaba dentro de su propia casa. Ni siquiera los hogares parecen ser lugares seguros", manifestaron habitantes del sector, quienes exigen mayor presencia de la Policía Metropolitana de Bucaramanga y acciones contundentes por parte de la Administración Municipal para frenar la escalada de violencia.
Mientras las autoridades avanzan en las investigaciones para identificar a los responsables del crimen, la comunidad insiste en que los operativos y anuncios no han sido suficientes para devolver la tranquilidad a un municipio que sigue viendo cómo la violencia cobra nuevas víctimas.
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Con este caso, ya son más de cinco los sicariatos contra menores y adolescentes registrados en lo corrido de 2026, sumado a el homicidio de un menor de 13 años que habría sido atacado por cruzar una frontera invisible.