Lo que debía ser el regreso a casa después de un viaje a España terminó convirtiéndose en una experiencia que, según Amparo López Bonilla, afectó su salud y le dejó pérdidas económicas. La mujer, residente en Bucaramanga, es diabética insulinodependiente y padece enfermedad renal crónica.
Amparo viajaba desde La Coruña hacia Madrid para abordar el vuelo de Air Europa con destino a Colombia. Aunque tenía solicitado el servicio de asistencia y se movilizaba en silla de ruedas, asegura que no pudo abordar y fue remitida a una oficina mientras esperaba una solución.
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Según su relato, permaneció durante varias horas esperando, sin comida y sin dinero disponible para comprar alimentos, pese a que había informado sobre su condición médica.
La situación se agravó cuando comenzó a sentirse mal. “Me desmayé porque no había comido”, contó. El informe del servicio médico aeroportuario registra que presentó síntomas asociados a una alteración de la glucosa, entre ellos temblores, mareo y debilidad. Fue atendida en el aeropuerto, donde recibió tratamiento médico.
“Tuve varias horas y pusieron bolsas de suero medicina. Lo cierto es que me sacaron de mi coma diabético porque el azúcar me llegó casi a 300 295 los 298 nunca en mi vida lo había tenido así, me recogen de ahí y me llevan para otra vez para la oficina en el aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid barajas me informan de que mi equipaje se ha perdido las 4 maletas”, indicó.
“Mientras que a otros pasajeros les solucionaron su situación, siempre estuve esperando. Finalmente, pude continuar el viaje después de recibir ayuda de un trabajador de la oficina de asistencia, quien me consiguió comida y agua y ayudó a gestionar los vuelos alternativos”, señaló la mujer.
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Pero los inconvenientes no terminaron allí. Amparo relata que sus cuatro maletas estuvieron extraviadas durante las gestiones para continuar el viaje y que tuvo que desplazarse entre terminales para recuperarlas. Cuando llegó a Bucaramanga y revisó el equipaje, encontró daños en las maletas y varios objetos desaparecidos.
“Me doy cuenta de que me han robado todo lo que llevaba de regalos”, denunció. Según su reclamación, las cuatro maletas tenían los candados cortados y también encontró daños en su estructura. Entre los elementos que asegura que desaparecieron había ropa, perfumes y regalos que llevaba para sus familiares.
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La pasajera afirma que lo ocurrido también ha afectado su bienestar emocional y que ha requerido atención médica en Colombia. Por eso, presentó una reclamación para que le respondan por los daños materiales y las consecuencias que, según denuncia, tuvo el episodio.
En la respuesta a la reclamación, Air Europa indicó que el vuelo de Madrid a Bogotá no había sido cancelado ni estaba afectado por sobreventa. La compañía señaló que el primer trayecto, entre La Coruña y Madrid, aterrizó con siete minutos de retraso y que la pasajera disponía de aproximadamente una hora y 15 minutos para hacer la conexión, un tiempo que reconoció como ajustado para una persona que necesita asistencia especial.
La aerolínea sostuvo que la pasajera no llegó a la puerta de embarque antes del cierre y atribuyó la pérdida de la conexión a una deficiencia en el servicio de asistencia aeroportuaria, no a una falla operativa propia.
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Además, explicó que la asistencia a personas con movilidad reducida en los aeropuertos españoles es gestionada de manera independiente por AENA. Por esa razón, trasladó la reclamación al gestor aeroportuario responsable para que tramite el caso.
Amparo cuestiona esa respuesta y asegura que había solicitado el acompañamiento necesario para realizar su conexión. “Esto no lo logro recuperar porque Air Europa no me reconoce ni siquiera lo que me robaron de la maleta”, manifestó al referirse a su reclamación.
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La mujer espera una respuesta sobre la compensación que solicita por los daños y los objetos que denuncia como desaparecidos. En la documentación disponible no consta que se haya alcanzado una solución definitiva a su caso.