La falta de una planta para el sacrificio de cerdos en Santander volvió al centro de la discusión tras la protesta de los porcicultores frente a la Gobernación. Después de los reclamos del sector, la administración departamental expuso las gestiones que adelanta para buscar una solución a una problemática que comenzó en 2020 y que sigue generando dificultades para quienes viven de esta actividad.
Jorge Suárez, de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Santander, explicó que el cierre de la línea de sacrificio porcino de Vijagual dejó al departamento sin esta infraestructura para atender las necesidades de Bucaramanga y su área metropolitana.
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Desde entonces, los productores han tenido que afrontar dificultades para llevar sus animales a sacrificio autorizado y comercializar la carne, en medio de mayores costos y obstáculos para mantener sus negocios. La situación motivó los reclamos recientes de los porcicultores, que piden una respuesta concreta para recuperar la capacidad de sacrificio en el departamento.
Una de las alternativas que está sobre la mesa es construir una planta de carácter nacional en Girón, que pueda atender la demanda del área metropolitana y de unos 25 municipios cercanos.
De acuerdo con Suárez, la iniciativa es impulsada por una empresa privada que cuenta con estudios, diseños, un lote y permisos y licencias para avanzar con el proyecto. Sin embargo, la obra todavía depende de asegurar los recursos para su construcción.
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“Se está gestionando ante el Gobierno nacional la cofinanciación de estos recursos”, explicó Suárez, quien señaló que la administración departamental ya ha adelantado acciones dentro de sus competencias para facilitar el avance de la propuesta.
Por ahora, no se ha precisado el costo total de la obra ni una fecha definitiva para el inicio de la construcción. Entretanto, la Gobernación contempla otras tres propuestas para buscar una solución a la crisis que enfrenta el sector porcícola en el departamento.
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La ausencia de una planta autorizada también tiene consecuencias para la comercialización de carne de cerdo. Según Suárez, la situación ha favorecido una alta tasa de sacrificio ilegal y ha dificultado que los productores cumplan con los requisitos necesarios para acceder a mecanismos de compensación económica del sector.
“Lo que busca la Gobernación de Santander es que no sea solo una planta de abastecimiento de tema local, acá del área metropolitana, sino que también tengamos un sacrificio de carácter departamental y nacional”, manifestó Suárez.
Además de responder a las necesidades actuales, el funcionario planteó la posibilidad de que una infraestructura de este tipo permita proyectar la porcicultura santandereana hacia mercados internacionales.