A menos de dos meses de finalizar el actual Gobierno, la Jurisdicción Agraria, uno de los proyectos más importantes para la política rural del presidente Gustavo Petro, quedó virtualmente hundida en el Congreso. Sin embargo, el Gobierno anunció que volverá a presentar la iniciativa el próximo 20 de julio y defendió su importancia para resolver conflictos históricos sobre la tierra en Colombia.La ministra de Agricultura cuestionó duramente la falta de avances legislativos y señaló que el proyecto fue víctima de dilaciones durante más de un año. Recordó que la iniciativa estuvo en trámite desde agosto de 2024, recibió mensaje de urgencia presidencial y logró ser aprobada por unanimidad en las comisiones primeras conjuntas de Cámara y Senado en diciembre de ese mismo año. Pese a ello, aseguró que nunca se concretó su discusión definitiva en las plenarias.La ministra también lamentó la postura de algunos sectores que participaron en el debate, especialmente la dirigencia de los gremios agrícolas que se opusieron al proyecto. Según indicó, algunas posiciones fueron demasiado rígidas y cerraron espacios para construir consensos alrededor de una reforma que, a juicio del Gobierno, busca devolverle dignidad al campo colombiano."Nos preocupa que no haya existido disposición para encontrar una ruta de acuerdo frente a una iniciativa tan importante para el agro. Lo que buscamos es corregir desigualdades históricas y garantizar mejores condiciones para quienes viven y trabajan en el campo", sostuvo la ministra durante su intervención.Frente al nuevo proyecto que será radicado en la próxima legislatura, el Gobierno anunció que mantendrá varios de los principios que considera esenciales. Entre ellos están la protección de la Unidad Agrícola Familiar para evitar la fragmentación de los predios, la defensa de los derechos de las mujeres rurales, el reconocimiento de la posesión agraria y la protección de los pequeños productores. También insistirá en que la administración de los baldíos de la Nación y el control sobre bienes de uso público, como bosques y ciénagas, permanezcan bajo responsabilidad estatal."Vamos a conservar los pilares fundamentales de la jurisdicción agraria, pero también recogeremos los consensos alcanzados durante el debate. Queremos avanzar en el saneamiento de la propiedad privada, facilitar el acceso a la justicia para pequeños campesinos y corregir vacíos institucionales que hoy afectan la resolución de conflictos rurales", explicó la ministra.Según afirmó, la falta de una jurisdicción especializada limita el acceso a la justicia en las zonas rurales, dificulta la administración de bienes públicos y frena la posibilidad de resolver conflictos de tierras que históricamente han alimentado la violencia en distintas regiones del país.La ministra aseguró que la tierra ha sido una de las principales causas del conflicto armado y advirtió que será difícil alcanzar acuerdos nacionales duraderos si no se avanza en mecanismos que garanticen mayor justicia en el campo. Por eso, confirmó que el presidente Gustavo Petro volverá a presentar el proyecto después del 20 de julio, con la expectativa de que el próximo Congreso retome una discusión que, según el Ejecutivo, sigue siendo una deuda pendiente con millones de campesinos colombianos.
La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, expresó su preocupación frente al documento presentado por la Corte Suprema de Justicia en el debate sobre la ley de jurisdicción agraria, al considerar que algunas observaciones podrían afectar principios históricos de la reforma agraria en Colombia y limitar las funciones de la Agencia Nacional de Tierras (ANT).En entrevista con Mañanas Blu, la funcionaria defendió la necesidad de mantener las competencias administrativas de la ANT sobre los bienes baldíos de la Nación y cuestionó que, a última hora del trámite legislativo, se planteen modificaciones que —según dijo— “rompen con más de 100 años del régimen agrario colombiano”.“El documento que se radicó y que circuló ampliamente ayer por redes sociales le atribuye la adjudicación de los bienes baldíos a los tribunales. Esto constituye realmente una aseveración bastante crítica, rompe con 100 años del régimen agrario y lo que hace finalmente es quitarle a la Nación la administración de sus bienes”, afirmó Carvajalino.La controversia se originó tras las observaciones hechas por la Sala Civil de la Corte Suprema al proyecto de ley de justicia agraria, iniciativa impulsada por el Gobierno Petro como una pieza clave de la reforma agraria y de la implementación del Acuerdo de Paz.Debate por los baldíos y el papel de los jueces agrariosEl centro de la discusión gira alrededor del artículo 9 del proyecto, que establece las competencias sobre los procesos relacionados con baldíos, recuperación de tierras y conflictos agrarios. Mientras sectores de la Corte Suprema y gremios agrícolas consideran que debe existir un mayor control judicial para evitar excesos del Ejecutivo, el Gobierno insiste en que la ANT debe conservar la capacidad administrativa para adjudicar y recuperar tierras públicas.Carvajalino aseguró que la preocupación del Ejecutivo surgió porque el documento conocido inicialmente sugería trasladar a los tribunales agrarios funciones históricamente ejercidas por la Nación.“Si aquí lo que se quiere es que la adjudicación de los bienes baldíos salga de la Nación, pues aquí estamos frente a una derogatoria expresa y clara de la reforma agraria que este país está adelantando desde 1961”, señaló la ministra.Posteriormente, la Corte Suprema emitió un comunicado aclarando que no pretende eliminar la fase administrativa de estos procesos, aunque la ministra insistió en que persisten dudas sobre el alcance del documento entregado al Congreso.“Nos preocupa que se quiera quitar los principios del proyecto de ley porque en esta nueva jurisdicción necesitamos unas normas que orienten la interpretación judicial”, sostuvo.Reforma agraria y cumplimiento del Acuerdo de PazDurante la entrevista, la ministra también respondió a quienes aseguran que el Gobierno pretende eliminar el papel de los jueces en los procesos agrarios. Según explicó, el Acuerdo de Paz contempla la creación de una jurisdicción agraria especializada, pero no obliga a que todas las decisiones sobre tierras sean judicializadas.“El acuerdo de paz nunca dice que hay que judicializar la decisión de los procesos agrarios”, afirmó. La funcionaria recordó que actualmente existen miles de procesos detenidos por falta de claridad jurídica y por las dificultades para implementar plenamente la jurisdicción agraria.De acuerdo con cifras expuestas en la entrevista, existen cerca de 38.000 procesos de clarificación de tierras pendientes y más de 73.000 conflictos agrarios que hoy cursan en despachos ordinarios. “Lo que nos quieren poner a hacer es que quede suspendida de facto cualquier decisión administrativa”, advirtió.Los conflictos rurales van más allá de los baldíosLa ministra insistió en que el debate público se ha concentrado únicamente en los baldíos, dejando de lado otros conflictos rurales que afectan diariamente a campesinos y propietarios.Entre esos problemas mencionó disputas por servidumbres, acceso al agua, invasiones de predios, contaminación de suelos y cierres ilegales de caminos rurales.“Los conflictos agrarios son cuando a los campesinos les corren la cerca, cuando les cortan la manguera de suministro de agua o cuando les cierran el tránsito y no pueden salir de su finca”, explicó.Según Carvajalino, la ausencia histórica de justicia efectiva en el campo colombiano ha permitido que actores armados ilegales terminen ejerciendo control territorial y resolviendo disputas mediante la violencia.Gobierno defiende facultades de la ANTOtro de los puntos defendidos por la ministra fue la necesidad de que la Agencia Nacional de Tierras conserve facultades de policía administrativa para actuar rápidamente en procesos de recuperación de baldíos y protección ambiental.La funcionaria puso como ejemplo la emergencia climática en Córdoba y el Bajo Sinú, donde el Gobierno busca intervenir terrenos ocupados irregularmente que afectan el flujo natural de las aguas. “¿Deberíamos recuperar los bienes baldíos de la Nación? Yo le digo sí”, enfatizó.Además, explicó que la propuesta del Ejecutivo contempla que las decisiones administrativas puedan tener control judicial automático e inmediato, buscando un equilibrio entre las competencias de la ANT y la intervención de los jueces agrarios.Congreso tendrá la última palabraAunque el debate ha escalado políticamente tras los pronunciamientos del presidente Gustavo Petro y las respuestas de distintos sectores políticos, la definición final del proyecto dependerá del Congreso de la República. El Gobierno espera que la discusión continúe en términos técnicos y jurídicos, mientras sectores críticos insisten en la necesidad de establecer límites claros entre las funciones administrativas y judiciales dentro de la nueva jurisdicción agraria.
En los últimos días La Corte Constitucional pidió acelerar la implementación de la justicia agraria y rural el alto tribunal solicitó al Congreso expedir con urgencia un marco legal para su regulación Además, le ordenó al Consejo Superior de la Judicatura iniciar de inmediato las acciones necesarias para que los juzgados y tribunales agrarios entren en funcionamiento gradual desde 2027.En ese sentido, el Gobierno nacional a través de la ministra de agricultura, Martha Carvajalino pidió al Congreso debatir sobre la misma antes de que finalice la legislatura. El aval de la Corte a la reforma agraria también viene con una serie de exhortos y la creación de juzgados para temas de tierras.Sobre ello, el director de la Agencia Nacional de Tierras, Felipe Harman, aseguró que están en curso 366 procesos que ya podrían llegar a la Jurisdicción Agraria que sumarían más de 112 mil hectáreas para la Reforma.“La indecisión sobre los problemas de administración de las tierras de la nación y sobre los procedimientos agrarios no lleva a otra cosa que a agudizar los conflictos. Hoy muchos de los conflictos entre particulares, de linderos, de ocupación, de posesión, se diluyen en los juzgados promiscuos municipales en procesos de única instancia con la presión política de los territorios”, señaló la minagricultura.Incluso, la jefe de esa cartera aseguró que “estamos ante un bloqueo institucional que agudiza los conflictos sobre la tierra, no tenemos otro mandato que insistirle al Congreso y solicitar que se implemente lo más pronto posible con las normas generales la jurisdicción a la ley”.La Corte Constitucional revisó varias normas sobre tierras y reforma rural, pero en muchos casos decidió no meterse de fondo aunque sí impartió una serie de órdenes para que el Congreso arranque con el debate. Está reforma tendrá jueces especializados en temas rurales y de tierras.
El Gobierno nacional anunció un paquete de medidas orientadas a contener el impacto que podrían generar factores internacionales en la economía colombiana, especialmente en el precio de los alimentos. En entrevista con Mañanas Blu, la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, explicó que el Ejecutivo trabaja en estrategias que buscan garantizar el abastecimiento interno, proteger el hato ganadero y mitigar el aumento en los costos de producción agropecuaria.El anuncio se produce en medio de un nuevo episodio de tensión entre el presidente Gustavo Petro y la junta directiva del Banco de la República, luego de que esta decidiera incrementar las tasas de interés en 100 puntos básicos. En ese contexto, el Gobierno planteó acciones que buscan evitar efectos negativos en la producción agrícola y en la inflación de los alimentos.Entre las principales medidas se encuentran subsidios a fertilizantes, restricciones temporales a la exportación de algunos insumos agropecuarios y acciones para fortalecer la producción nacional de alimentos.La ministra explicó que el subsidio a fertilizantes ya está en marcha mediante un fondo de insumos agropecuarios que destina 32.000 millones de pesos para apoyar cultivos de ciclo corto. Además, el Gobierno prepara un nuevo programa por 110.000 millones de pesos para mitigar el impacto del aumento internacional de fertilizantes, especialmente tras la tensión geopolítica en Medio Oriente.“Estamos fortaleciendo un fondo para mitigar el impacto de la situación de los fertilizantes en los alimentos, que nos va a permitir colocar subsidios de acceso fundamentalmente a fertilizantes en 23 cadenas productivas”, explicó Carvajalino.Exportación de ganado y protección del hato ganaderoUno de los temas más sensibles es la posible restricción a la exportación de ganado y carne. El presidente Petro ha mencionado la posibilidad de limitar estas ventas externas para evitar presiones sobre los precios internos. Sin embargo, la ministra aclaró que la medida no implica una prohibición general.“No podemos simplemente prohibir la exportación de carne porque hay unos contratos, pero sí necesitamos garantizar el hato ganadero y el abastecimiento interno”, afirmó la funcionaria.Según explicó, el Gobierno detectó un aumento en la exportación de ganado en pie, especialmente machos entre uno y dos años, lo que podría afectar la reposición del hato ganadero en el país. También se identificó la salida de vientres, animales clave para la reproducción del ganado.“La medida va dirigida a que no se permita la salida de esos animales de 1 a 2 años ni de vientres, porque son los que garantizan el crecimiento sostenido del hato ganadero”, señaló la ministra. La propuesta se encuentra en evaluación por parte del Ministerio de Comercio, que estudia la desagregación de partidas arancelarias para aplicar restricciones específicas sin afectar compromisos comerciales ya establecidos.Subsidios y apoyo a productoresOtra línea de acción se centra en apoyar directamente a los productores agrícolas ante el aumento de los costos de insumos. El Ministerio de Agricultura identificó 23 cadenas productivas clave para la seguridad alimentaria, entre ellas papa, arroz, maíz, carne, leche, plátano, tomate, naranja, frijol, café y yuca.Estas cadenas concentran buena parte de la canasta alimentaria del país y son especialmente sensibles al aumento del precio de fertilizantes. La ministra advirtió que el precio de la urea —uno de los fertilizantes más utilizados— ha aumentado más del 55 % en apenas tres semanas, lo que podría disparar los costos de producción si no se adoptan medidas.“Si no hacemos nada, podríamos tener hasta seis puntos porcentuales adicionales en el incremento del valor de los alimentos”, indicó Carvajalino. Por esta razón, el Gobierno busca contener el aumento de la inflación alimentaria, más que provocar una reducción inmediata de precios.Restricciones a exportaciones de fertilizantesDentro de las medidas también se analiza limitar temporalmente la exportación de fertilizantes que se encuentran en el territorio nacional. La intención es asegurar el inventario interno ante posibles interrupciones en el suministro global.Colombia depende en gran medida de las importaciones de fertilizantes nitrogenados, potasio y fósforo, lo que hace vulnerable al sector agrícola frente a las fluctuaciones del mercado internacional.“Lo que queremos es que el inventario actual de fertilizantes se mantenga dentro del territorio nacional mientras se normaliza la situación internacional”, explicó la ministra.Según datos del Ministerio, las exportaciones de fertilizantes desde Colombia no son altas, pero el Gobierno considera necesario priorizar el abastecimiento interno durante un periodo de incertidumbre global.
Los lecheros están alertando por una nueva crisis de su sector por cuenta de los bajos precios en el mercado. De acuerdo con Analac, mientras el precio pagado a los productores aumentó 1,3 %, el costo de producir esa leche está creciendo entre 5 % y 23,7 %.La alerta de los lecheros coincide con el anuncio de Gloria Foods de suspender indefinidamente la producción de leche Algarra y de Lechesan.El precio de referencia para la leche en finca es fijado por el Ministerio de Agricultura; sin embargo, este año su decisión se apartó de las recomendaciones del Consejo Nacional Lácteo, según Analac."No obstante, para mantener el poder adquisitivo frente a la inflación anual de 5,1 %, el precio debería haber aumentado cerca de $102 por litro. Esto implica que el productor está perdiendo aproximadamente $76 por cada litro de leche producido en términos reales", señaló Analac en un comunicado.Según el gremio de productores de leche, esta situación puede llevar a que los lecheros dejen de ganar unos 27 millones de pesos al año, lo que está erosionando la posibilidad de tener ganancias con la producción y puede llegar a que se reduzcan las inversiones en el sector, a que pequeños y medianos lecheros salgan del mercado y, al final del día, a un aumento en el consumo de leche importada en el país.En Colombia, más de 350.000 familias viven de la producción de leche, según un censo de Fedegán. "La leche es un alimento esencial para la nutrición de los colombianos, pero su producción debe ser sostenible para quienes la producen”, afirma la presidenta ejecutiva de Analac, Corina Zambrano.Algarra al parecer adulteraba leches y fue sancionada por eso: presidente PetroEl presidente Gustavo Petro se refirió a la desaparición de Algarra, tras una decisión tomada por la compañía que la produce, Gloria Foods."El holding ha determinado concentrar sus esfuerzos en el negocio donde reconoce mayores ventajas competitivas y oportunidades de crecimiento sostenible. Como parte de este proceso de enfoque estratégico, Gloria Foods ha decidido suspender su operación en la categoría láctea en Colombia", señaló la empresa desde Lima.El presidente Petro aseguró que supuestamente Algarra adulteraba leche y que por eso fue sancionada."Los campesinos de Cogua y Zipaquirá deben organizarse en cooperativa para industrializar la leche y pasar a la leche en polvo. Algarra al parecer adulteraba leches y fue sancionada por eso", dijo Petro.
Este lunes 2 de marzo de 2026, en Mañanas Blu de Blu Radio, el director de la Agencia Nacional de Tierras, Felipe Harman, salió al paso de las críticas que ha generado el decreto 0174 de 2026, expedido en el marco de la emergencia económica por la ola invernal en Córdoba.El decreto, firmado por el Ministerio de Agricultura, ha sido señalado por sectores políticos como una “expropiación exprés”. Sin embargo, Harman insistió en que la medida no crea nuevas facultades, sino que agiliza herramientas ya existentes para atender a los damnificados por las lluvias.Decreto 0174 de 2026: compra rápida por emergencia, no expropiación masiva“Cuando se está hablando de la facultad de una enajenación rápida por riesgo, ya la establece la ley 1523”, explicó el funcionario. Según detalló, el decreto lo que hace es asignar esa competencia a la ANT para predios rurales en el contexto específico de la calamidad pública.Harman fue enfático en desmentir que se trate de una estrategia para avanzar en expropiaciones. “Llevo cuatro años diciendo que vamos a expropiar y hoy, a razón concreta de la implementación de la política de compra y entrega de tierras, hemos respetado las condiciones asociadas a la propiedad privada”, afirmó.En términos prácticos, la diferencia está en los tiempos. Mientras un proceso ordinario puede tardar entre cuatro y cinco meses, con la emergencia podría resolverse en alrededor de un mes. El objetivo, dijo, es reubicar a familias afectadas en tierras altas y productivas dentro de Córdoba, evitando zonas inundables.“No vamos a llegar a tierras que la gente no quiera vender”, afirma Felipe HaurmenLa frase más contundente llegó cuando fue consultado sobre qué pasaría si un propietario se niega a vender. “No vamos a llegar a tierras que la gente no quiera vender”, respondió. Explicó que actualmente hay más de 60.000 hectáreas ofertadas por privados en Córdoba y cerca de 28.000 hectáreas preseleccionadas provenientes de la Sociedad de Activos Especiales.El director precisó que cuentan con un presupuesto cercano a 500.000 millones de pesos para compra de tierras y que cualquier ampliación dependerá de la disponibilidad fiscal autorizada por Hacienda.Además, aclaró que las facultades policivas se aplicarán en casos de bienes baldíos de la Nación, como ciénagas y playones sin títulos legítimos. “Esos sí son bienes válidos de la Nación”, puntualizó.Con esto, el Gobierno busca responder a la emergencia en Córdoba sin abrir, según su versión, un frente de confrontación con propietarios privados. El debate, sin embargo, sigue abierto.Escuche la entrevista completa:
La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, en el marco de la sesión extraordinaria del arroz que se llevó a cabo en la Comisión Tercera del Senado este 18 de febrero, reconoció que la emergencia invernal afectará el abastecimiento alimentario del país y que la cosecha de arroz, especialmente en Córdoba y la zona que limita con el bajo Cauca en Antioquia, podría no salir al mercado.“Sin duda, la emergencia de la variabilidad climática y esta situación del mes de enero por las fuertes lluvias en la cuenca del San Jorge y del Sinú, tienen un impacto sobre la cadena. Hoy, el arroz de Córdoba, no estoy segura de que pueda salir; eso va a impactar la cosecha del primer semestre. Tenemos también una situación en La Mojana. La emergencia económica, social y ecológica que ha declarado el gobierno nacional tiene un impacto muy complejo en el abastecimiento alimentario. Necesitamos de aquí al 20 de abril recuperar y restablecer los sistemas productivos que hoy están afectados”, indicó.Ya son 1.428 hectáreas perjudicadas por las inundaciones en el país y las pérdidas económicas ascienden a más de 10.700 millones de pesos. El inicio de año era el período de sequía donde se estaban haciendo los ciclos de siembra de arroz que se vieron cortados, según el Ministerio. Todo esto ha afectado la producción y también el abastecimiento alimentario, no solo de la cadena de arroz, sino de otros productos.En esta misma línea, el presidente de Dignidad Agropecuaria, Óscar Gutierrez, indicó que por la emergencia invernal se están cosechando entre 70 y 80 bultos de arroz, cuando antes del frente frío se alcanzaban casi 120 bultos, por lo que hizo un llamado al gobierno nacional para que invierta recursos en la recuperación de las cosechas afectadas.“Una cosa tenemos que dejar clara: hay que respaldar con muchos más recursos a los productores de arroz, a todos, a los que llaman pequeños, medianos y grandes. Porque con 10.000 pesos para los pequeños no se alcanza a cubrir sus costos de producción, si no cogen en la zona centro siquiera 120 bultos por hectárea y con el invierno que tenemos están en 80, 90 en 70 incluso. Entonces esas realidades que tienen que ver con el clima hay que atenderlas”, aseguró Gutiérrez.El líder gremial criticó también la gestión del gobierno Petro y aseguró que no es aceptable que gasten recursos de manera indiscriminada cuando el sector productivo requiere ayudas superiores, pues la demanda crece, pero la producción se hace más costosa.“Si el presidente Petro tanto quiere la seguridad y la soberanía alimentaria, que gaste 25.000 millones más en apoyos y subsidios a los productores, ¿qué son 25 mil millones más? Nada, nada comparado con los gastos del gobierno nacional. No es aceptable la teoría. No voy a discutir tampoco de las condiciones que ustedes (gobierno) dicen que mejoraron ‘relativamente’”, advirtió.En este contexto, el panorama para el sector arrocero en Córdoba y otras regiones del país sigue siendo incierto, con un riesgo latente para el abastecimiento de este alimento básico en los próximos meses. Las autoridades y los gremios coinciden en que se requieren acciones urgentes para mitigar el impacto de la emergencia invernal y acelerar la recuperación de los sistemas productivos.
La ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Martha Carvajalino, hizo un llamado a la Cámara de Representantes para que avance en la discusión y aprobación del proyecto de ley ordinaria que crea la Jurisdicción Agraria y Rural, un instrumento clave para garantizar justicia en el campo colombiano y cumplir con los compromisos del acuerdo de paz.“La justicia agraria es una discusión urgente y necesaria. Este Gobierno tiene toda la disposición de encontrar las rutas jurídicas para el mejor proyecto de ley, para devolverle la esperanza a los colombianos y colombianas que trabajan la tierra”, afirmó la ministra durante su intervención ante la plenaria.El debate estaba programado para este martes, pero fue suspendido luego de que los representantes disolvieron el quórum, evitando así la discusión. Carvajalino lamentó la decisión, recordando que desde el pasado 28 de octubre el ministerio ha asistido a todas las sesiones en las que el proyecto ha sido agendado.“A pesar de que logramos acuerdos con distintas bancadas, no hemos conseguido que el Congreso inicie el debate en la última legislatura posible. Con sorpresa debo decir que se ha bloqueado la discusión”, denunció.La creación de la Jurisdicción Agraria y Rural busca resolver conflictos sobre el uso y tenencia de la tierra representando, según el Gobierno, una deuda histórica con la ruralidad colombiana.Carvajalino también aclaró que el proyecto no resta facultades a la justicia ordinaria, sino que llena un vacío legal dejado por el decreto ley 902 de 2017.“No es cierto que le estemos quitando competencias a la justicia. Lo que hacemos es ordenar un vacío jurídico. Que el miedo y las voces sin justificación técnica no impidan que el país asuma este debate tan importante para el campesinado”, enfatizó.Con esta iniciativa, el Gobierno del presidente Gustavo Petro busca fortalecer los derechos del campesinado y avanzar en las reformas rurales que garanticen equidad, acceso a la tierra y desarrollo en el territorio.
El Ministerio de Agricultura declaró como Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA) a los municipios de Salgar y Tarso, en el Suroeste de Antioquia. La resolución fue publicada en la plataforma SUCOP y convierte a estos territorios en zonas con uso prioritario para la producción agrícola, pecuaria, pesquera y acuícola.Con esta decisión, ya son cinco los municipios antioqueños que cuentan con esta figura de protección. Concordia, Fredonia y Venecia habían sido incluidos anteriormente, en el marco del artículo 32 de la Ley 2294 de 2023, correspondiente al Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026.Según el Ministerio, el propósito de las APPA es proteger los suelos con alta vocación agrícola, garantizar la soberanía alimentaria y salvaguardar el derecho humano a la alimentación. La cartera sostiene que estas áreas no definen qué producir ni restringen el desarrollo rural, sino que buscan brindar herramientas técnicas a los campesinos para fortalecer la producción de alimentos y evitar la “artificialización” de los suelos.No obstante, la medida ha reavivado la controversia sobre la autonomía territorial. Diversas organizaciones y actores políticos sostienen que las APPA otorgan al Gobierno Nacional un poder excesivo sobre el uso del suelo, que debería corresponder a los concejos municipales y distritales.“Que, en ese orden, corresponde al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural establecer la zonificación y las restricciones de uso de las APPA, de conformidad con el parágrafo 1° del artículo 32 de la Ley 2294 de 2023, para que los municipios, distritos, departamentos y actores públicos y privados las tengan en cuenta en la implementación de proyectos, obras o actividades en territorio. Estas áreas deberán mantener sus características y condiciones naturales para las actividades agrícolas, pecuarias, pesqueras y acuícolas a lo largo del tiempo, evitando su artificialización”, se lee en la resolución de la cartera de Agricultura.El Ministerio ha sostenido que el marco normativo vigente, incluido el Decreto-Ley 4145 de 2011 y el Decreto 3600 de 2007, compilado por el Decreto 1077 de 2015, respalda su competencia para definir las zonas rurales de protección agrícola, las cuales deben ser incluidas por los municipios en sus planes de ordenamiento territorial.En el caso de Antioquia, la declaratoria abarca 2.467 hectáreas en Tarso y 5.900 hectáreas en Salgar, de acuerdo con el documento técnico elaborado por la Unidad de Planificación de Tierras Rurales (UPRA). Estas áreas deberán conservar sus características naturales y vocación agropecuaria para garantizar su sostenibilidad en el tiempo.El debate sobre las APPA se mantiene abierto entre quienes las ven como un instrumento para asegurar la producción alimentaria del país y quienes las consideran un mecanismo centralista que reduce la capacidad de decisión de los Gobiernos locales sobre su territorio.
Luego de que el Ministerio de Agricultura declarara más de 13.000 hectáreas como Área de Protección para la Producción de Alimentos -APPA- en el municipio de Concordia, se generó una nueva discusión entre el Gobierno nacional y la Gobernación de Antioquia por los cuestionamientos que se hacen desde la institución departamental encabezada por Andrés Julián Rendón.El mandatario en una primera instancia aseguró que la APPA le iba a permitir a la Nación decidir sobre los usos productivos del suelo en Concordia y que por ello, “no vamos a permitir la intromisión del gobierno Petro en la autonomía territorial”. Respuesta que fue contrariada por el ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, quien aseguró que Rendón no estaba bien informado.Carvajalino indicó que la APP en el municipio del Suroeste antioqueño, “no limita ninguna actividad agropecuaria, recoge todas las normas de protección del suelo rural cuya capacidad y vocación es la producción de alimentos”. Destacó la ministra que será Concordia quien establezca los usos permitidos y los prohibidos en la zona donde se produce aguacates, maíz, banano o café.Ante el trino de Carvajalino, Andrés Julián Rendón manifestó que ha estudiado de manera juiciosa, “este instrumento nefasto que ustedes a la brava imponen”, recordando que, incluso, el mandatario ya le había dicho a la Corte Constitucional que el Gobierno nacional no le había permitido concertar a la Gobernación sobre estas decisiones.Ante los cuestionamientos que no son nuevos en el departamento de Antioquia, la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, explicó que es importante recordar que para garantizar los alimentos hay que sembrarlos en un suelo con condiciones aerológicas adecuadas y que por ello el Gobierno nacional está declarando las APPA y no para decidir qué se siembra en las regionesFinalmente, Rendón cerró su trino con un mensaje que ha repetido en diferentes ocasiones y que lo ha puesto en una posición de disputa contra el Gobierno nacional y es que, “los antioqueños no queremos, ni necesitamos APPA”.
Durante el puente festivo de San Pedro y San Pablo, Antioquia se convertirá en uno de los principales destinos turísticos del país gracias a la programación de ferias y fiestas que se realizarán en más de diez municipios. Entre el viernes 26 y el lunes 29 de junio de 2026, habitantes y visitantes podrán disfrutar de conciertos, desfiles, gastronomía, actividades culturales y tradiciones populares.Municipios cercanos a Medellín, así como destinos en subregiones como el Oriente, Suroeste, Norte, Occidente, Magdalena Medio y Urabá antioqueño, prepararon una variada agenda para recibir a miles de turistas durante el puente festivo. Varios de estos eventos son gratuitos y representan una oportunidad para impulsar el turismo y la economía local.Fiestas en El Peñol Antioquia 2026Uno de los destinos más visitados será El Peñol, que celebra las tradicionales Fiestas del Viejo Peñol y del Embalse entre el 24 y el 29 de junio. Además de la programación artística, los asistentes podrán disfrutar de actividades náuticas, recorridos por el embalse y la reconocida oferta gastronómica del municipio.En el Occidente antioqueño, Sopetrán vivirá las Fiestas de las Frutas, mientras que Anzá celebrará las Fiestas del Cacique Curumé, ambas con una agenda que incluye tablados populares, muestras culturales, concursos y actividades familiares durante el puente festivo.El Oriente también tendrá una destacada programación. San Francisco realizará las Fiestas del Bosque y el Retorno, mientras que el corregimiento El Jordán, en San Carlos, será sede de las XXI Fiestas del Arriero, un evento que exalta las tradiciones campesinas y la historia de esta región antioqueña.En el Suroeste, Ciudad Bolívar recibirá a propios y visitantes con el Festival de la Piedra, mientras que Urrao desarrollará las tradicionales Fiestas del Cacique Toné, dos celebraciones que combinan música, cultura, gastronomía y actividades recreativas para todos los públicos.La programación también llegará al Nordeste y al Magdalena Medio. En el corregimiento San José del Nus, de San Roque, se realizarán las Fiestas del Río Nus, mientras que Puerto Berrío celebrará las Ferias y Fiestas del Retorno y Puerto Nare llevará a cabo las Fiestas Turísticas de San Juan y San Pedro.En el Norte del departamento, San Pedro de los Milagros tendrá las tradicionales Fiestas de la Leche y sus Derivados, Yarumal celebrará las Fiestas del Yarumo, y La Unión reunirá a visitantes con las Fiestas de la Papa, resaltando la vocación agrícola y ganadera de estas poblaciones.La agenda festiva también incluirá celebraciones en San Luis, con las Fiestas de la Madera; Arboletes, con las Fiestas del Mar y del Volcán; y Sabaneta, donde se desarrollarán las reconocidas Fiestas del Plátano, una de las celebraciones más tradicionales del área metropolitana.Con esta amplia programación, Antioquia ofrece múltiples alternativas para quienes buscan viajar durante el puente festivo sin alejarse demasiado de Medellín. Destinos como El Peñol, Sopetrán, Anzá, San Francisco y Ciudad Bolívar se perfilan entre los más atractivos para disfrutar de la cultura, la gastronomía y las tradiciones del departamento.
El colectivo Acuerdos Fundamentales, integrado por organizaciones científicas, gremiales y asociaciones del talento humano en salud, informó que sostuvo reuniones técnicas con el equipo programático de salud vinculado al proceso de empalme del presidente electo, Abelardo De La Espriella, con el propósito de aportar propuestas frente a la situación que enfrenta el sistema de salud en el país.De acuerdo con el comunicado, durante los encuentros se abordaron temas relacionados con la sostenibilidad y estabilidad del sistema, el pago oportuno al talento humano en salud, la autonomía profesional, la autorregulación, la gobernanza del sector y la participación de los diferentes actores que hacen parte del sistema.El colectivo señaló que, como resultado de estos acercamientos, se acordó desarrollar una serie de tareas orientadas a construir propuestas técnicas enfocadas en soluciones para los pacientes, el talento humano en salud y el fortalecimiento del sistema. Asimismo, indicó que continuará participando en estos espacios desde una perspectiva técnica y constructiva.En el comunicado también se destaca la disposición al diálogo por parte del equipo de salud del gobierno entrante. El documento está respaldado por más de una veintena de organizaciones, entre ellas asociaciones científicas, colegios médicos, federaciones y gremios del sector salud, que manifestaron su intención de contribuir a la formulación de propuestas durante el proceso de empalme.
El reciente sismo que sacudió a Venezuela y que se sintió con fuerza en varias ciudades de Colombia como Cúcuta, Bucaramanga, Medellín y Bogotá, revivió el temor sobre la resistencia de las edificaciones en el país. En entrevista con Mañanas Blu, Gilberto Areiza, presidente ejecutivo de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica (AIS), analizó el panorama actual y lanzó una advertencia clara: Colombia no está del todo preparada debido al alto costo que implica actualizar las estructuras más antiguas.Al ser consultado directamente sobre las estadísticas de actualización en el país frente a un sismo de gran magnitud, Areiza fue contundente. "No muy bien, y hay que ser sinceros", afirmó el experto, explicando que el principal obstáculo para asegurar los inmuebles es económico.El grave problema de los edificios construidos antes de 1984La normativa de sismorresistencia en el territorio nacional ha tenido una evolución histórica que marca una línea de seguridad muy clara para los habitantes de cualquier propiedad.Edificaciones posteriores a 1984: Cuentan con un buen nivel de seguridad. La primera norma oficial nació con la Ley 400 del 7 de junio de 1984, la cual tuvo actualizaciones posteriores en los años 1998 y 2010 (NSR-10).Edificaciones anteriores a 1984: Representan el mayor riesgo. Al no estar cobijadas por legislaciones estrictas, su resistencia ante un terremoto es una incógnita que depende enteramente de la rigurosidad del constructor de la época."Las actualizaciones sismorresistentes son muy costosas y dependen de la edad de la edificación", señaló Areiza. Como ejemplo de esta problemática, citó el caso del Hospital San Juan de Dios en Cali, una estructura indispensable construida en 1829 donde no se han podido realizar mayores intervenciones por falta de recursos.¿Se puede actualizar la sismorresistencia de un edificio viejo?El ingeniero explicó que sí es técnicamente posible mediante un procedimiento denominado estudio de vulnerabilidad estructural. Este análisis evalúa el comportamiento del inmueble frente a las exigencias de la norma vigente (NSR-10) y plantea una ruta de rehabilitación técnica.Bajo la ley colombiana, los hospitales, centros de emergencia y todas aquellas denominadas "edificaciones indispensables" tienen la obligación legal de realizar esta actualización para garantizar su funcionamiento tras un desastre. Sin embargo, en el sector residencial privado la situación es distinta y la inversión depende de las copropiedades.El peligro oculto en las obrasEl presidente de la AIS enfatizó que un buen diseño estructural en el papel no garantiza que el edificio soporte un terremoto si falla el control en la construcción. El talón de Aquiles de la infraestructura colombiana suele estar en la supervisión técnica de la obra.Un error común y crítico es el mal curado del concreto. Según datos compartidos por el experto, si este proceso no se ejecuta de forma correcta en la obra, el material puede llegar a perder hasta un 50% de la resistencia especificada en los planos, dejando la estructura en una situación de alta vulnerabilidad.Actualmente, la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica trabaja junto al Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio en una nueva propuesta para actualizar la norma sismorresistente del país, buscando mantener a Colombia bajo los más altos estándares científicos del mundo.
Seis rescatistas vinculados a Caldas ya viajaron a Venezuela como parte de la delegación colombiana que apoyará las labores de búsqueda, rescate y atención de la emergencia que enfrenta ese país.Tras el proceso de selección realizado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), los seis profesionales quedaron integrados al equipo de 62 integrantes que representa a Colombia en la misión humanitaria.Tres de los rescatistas hacen parte del componente médico, mientras que los otros tres cumplen funciones en operaciones de búsqueda y rescate, además de planificación y coordinación bajo el sistema USAR (Búsqueda y Rescate Urbano).La delegación caldense está conformada por cuatro integrantes activos de la Cruz Roja Colombiana, un miembro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Chinchiná y un profesional de la Jefatura de Gestión del Riesgo de Caldas, quien también integra el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Manizales.Con esta misión, Caldas aporta personal especializado a las labores humanitarias que adelanta Colombia para apoyar la atención de la emergencia en territorio venezolano.Desde la Gobernación de Caldas expresaron su reconocimiento a los rescatistas y reiteraron un mensaje de solidaridad con el pueblo venezolano.
La Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia, ABACO, en coordinación con los 26 Bancos de Alimentos del país, puso en marcha una estrategia nacional para recolectar alimentos, productos de primera necesidad y aportes económicos destinados a atender la emergencia humanitaria provocada por los terremotos registrados en Venezuela. La ayuda será movilizada por vía terrestre y aérea en articulación con el Banco de Alimentos de Venezuela y Cáritas.Las mayores afectaciones se concentran en Caracas y en los estados de La Guaira, Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón, donde miles de familias requieren asistencia inmediata, según aseguró la organización.Para responder a esta situación, ABACO habilitó inicialmente 13 Bancos de Alimentos en diferentes regiones del país para recibir y clasificar las donaciones, mientras avanza la activación de toda la red nacional de 26 bancos. Entre los productos priorizados se encuentran alimentos no perecederos, agua, leche, granos, artículos de higiene, pañales, cobijas, kits de cocina y otros elementos esenciales que serán distribuidos entre la población afectada.El director de ABACO, Juan Carlos Buitrago, explicó que las donaciones llegarán a través de los bancos de alimentos de Bogotá y Cúcuta, desde donde serán transportadas por vía terrestre y aérea para su distribución, con el apoyo de Cáritas y el Banco de Alimentos de Venezuela. Además, invitó a la ciudadanía a realizar donaciones en especie o en dinero para cubrir tanto la compra de productos faltantes como los costos logísticos de la operación humanitaria.Los interesados pueden realizar donaciones en especie en los Bancos de Alimentos habilitados o hacer aportes económicos a través del portal donahoy.abaco.org.co/emergenciavzla2026 También está disponible la cuenta de ahorros Bancolombia 04867105340, a nombre de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia – ABACO, con NIT 900326456-1, y la llave Bre-B 0090989753. Los recursos serán destinados a la compra de productos faltantes y al transporte de la ayuda humanitaria hacia las zonas afectadas.