Detrás de cada uniforme hay una historia de esfuerzo, sueños y compromiso con los demás. Son mujeres que cada día salen a las calles, atienden emergencias, acompañan a quienes necesitan ayuda y trabajan por la seguridad de miles de familias. En el área metropolitana de Bucaramanga, 692 mujeres hacen parte de esa labor y, en el Día de la Mujer Policía, sus historias se convierten en motivo de reconocimiento y gratitud.
Su presencia en la institución es el resultado de un camino que comenzó en 1953, cuando las primeras 46 mujeres ingresaron a la Policía Nacional. Desde entonces, su participación ha crecido y se ha abierto paso en diferentes espacios de la vida policial.
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Hoy, esas 692 mujeres representan mucho más que una cifra. Cada una aporta desde su labor a la protección de la ciudadanía, la atención de las comunidades y la construcción de entornos más seguros. Algunas cumplen sus funciones en las calles, otras acompañan procesos de prevención, orientación y acercamiento con la comunidad, pero todas comparten un mismo propósito: servir a los demás.
Su trabajo también exige fortaleza para enfrentar situaciones difíciles, sensibilidad para escuchar a quienes atraviesan momentos de angustia y determinación para tomar decisiones en escenarios que, en ocasiones, ponen a prueba sus capacidades.
Y aunque el uniforme las identifica como integrantes de la institución, detrás de él también hay mujeres con sueños, proyectos personales, familias y seres queridos que esperan su regreso a casa después de cada jornada.
Al reconocimiento de la mujer policía se sumó el Departamento de Policía de Santander que rinde un homenaje especial a sus 630 uniformadas, destacando su contribución a la protección de las comunidades y la construcción de una Policía más cercana, humana y comprometida con las necesidades de los ciudadanos.
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“Hoy no felicito a una mujer policía, hoy honro a una mujer valiente”, expresó el señor coronel Luis Fernando Atuesta Zárate, comandante del Departamento de Policía Santander, al exaltar la fortaleza, la entrega y la vocación de servicio de las mujeres que portan con orgullo el uniforme policial.
El oficial destacó el compromiso de quienes enfrentan diariamente los retos de su profesión con disciplina, determinación y calidad humana, dejando una huella positiva en las comunidades donde trabajan y demostrando que servir a Colombia es una vocación que se lleva con orgullo.