La aparición de grietas en las paredes, pisos y otras afectaciones estructurales mantiene en alerta a cerca de 100 familias del barrio Villas de San Ignacio, en el norte de Bucaramanga, donde una falla geológica está comprometiendo la estabilidad de varias viviendas. La situación ha obligado a algunos habitantes a abandonar sus casas por prevención, ante el riesgo de que puedan colapsar.
De acuerdo con la caracterización adelantada por la Oficina de Gestión del Riesgo, del total, cerca de 60 viviendas presentan graves afectaciones. En algunas de ellas, las condiciones han llevado a sus ocupantes a salir de manera preventiva mientras se determina la gravedad de los daños.
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La emergencia fue analizada en un Consejo Municipal de Gestión del Riesgo, donde se presentó un informe sobre las visitas técnicas y el seguimiento que se ha realizado en el sector. Según Didier Rodríguez, coordinador de Gestión del Riesgo de Bucaramanga, la complejidad del caso hace necesario solicitar apoyo del Gobierno Nacional para financiar los estudios que permitan establecer las causas de las afectaciones y definir una solución de fondo.
“Se requiere un estudio que permita determinar realmente las situaciones que están generando estas afectaciones, pero no solamente eso, sino también determinar cuál es la solución de fondo”, explicó el funcionario.
El estudio deberá establecer si es posible ejecutar obras de adecuación para estabilizar el terreno y reducir el riesgo o si, por el contrario, algunas familias tendrán que ser reubicadas nuevamente.
Rodríguez indicó que los costos de estos análisis son considerables y superan la capacidad de respuesta del municipio, por lo que se adelantarán trámites con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, en articulación con la instancia departamental.
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El funcionario también señaló que se buscará establecer si es posible acceder a recursos del Fondo Milagro, anunciado por el Gobierno Nacional para atender viviendas afectadas por el sismo. Según explicó, el movimiento telúrico pudo acelerar o agravar los daños que ya se venían presentando en algunas casas del sector.
La situación tiene un componente social especialmente preocupante. Varias de las familias que hoy enfrentan el riesgo en Villas de San Ignacio llegaron a este sector hace más de 15 años, después de resultar damnificadas por la avalancha del río de Oro y ser reubicadas en un proyecto de vivienda desarrollado por el Invisbu.
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Ahora, estas familias vuelven a enfrentar la incertidumbre de perder sus hogares por una emergencia asociada a las condiciones del terreno.
Mientras avanzan las gestiones para conseguir los recursos y contratar los estudios técnicos, las autoridades mantienen el seguimiento de la situación.