En la vereda Clavellinas, en Aratoca, Santander, 280 familias decidieron no esperar a que llegara una solución externa frente a la escasez de agua. Se organizaron, reunieron recursos propios y construyeron un reservorio con capacidad para almacenar hasta 11 millones de litros de agua, con el propósito de contar con una reserva durante las épocas de verano.
La iniciativa surgió ante la preocupación por la poca frecuencia de las lluvias. Los habitantes aseguran que actualmente las precipitaciones llegan apenas unas dos veces al mes, una cantidad que consideran insuficiente para atender las necesidades de las familias y, especialmente, las labores de riego.
Cada una de las familias aportó $500.000 para hacer realidad el proyecto. Para algunos habitantes, reunir ese dinero significó un esfuerzo importante, pero la posibilidad de tener agua almacenada para los meses más secos se convirtió en una motivación para participar.
Carmen Villarreal, habitante de la vereda, recuerda las dificultades que tuvo durante los dos años que lleva viviendo en la zona, cuando los cortes y el racionamiento de agua hacían parte de la cotidianidad.
“Al principio sufrí mucho. Dos años que llevo acá se sufrió por el agua, por el racionamiento”, contó.
Ahora, con el reservorio, la comunidad busca administrar de manera más cuidadosa el recurso destinado al consumo humano y aprovechar el agua lluvia para otras actividades. Carmen, por ejemplo, logró reunir su aporte trabajando en la elaboración y venta de tamales.
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“Con sacrificio, trabajando yo tamales, tamales, tamales y con ayuda de tamales saqué los 500 del reservorio”, relató.
El proyecto también ha cambiado la manera en que algunas familias utilizan el agua. Lina María Torres explica que aprovecha el agua lluvia que llega hasta el sistema de almacenamiento de su vivienda para regar las plantas y realizar labores de aseo, con el fin de reservar el agua del acueducto exclusivamente para el consumo humano.
La organización comunitaria también les permite tener una previsión para los meses de mayor sequía. Actualmente, el reservorio se encuentra en cerca del 10 % de su capacidad total, por lo que los habitantes esperan que las próximas lluvias permitan aumentar las reservas y garantizar el abastecimiento durante el verano.
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De acuerdo con la comunidad, cada familia tiene asegurada una disponibilidad de alrededor de 8.000 litros de agua mensuales provenientes de la reserva. El objetivo es que este recurso sea utilizado principalmente para las necesidades básicas y se administre de manera responsable.
Para Miriam García, otra de las habitantes de Clavellinas, contar con esta infraestructura representa un alivio para las familias.
“Para lavar, para nuestros servicios, para el baño. Este proyecto es muy bueno y todos nos vamos a ver beneficiados”, manifestó.
Más allá de los millones de litros que puede almacenar, el reservorio representa para estas 280 familias una apuesta por la organización comunitaria frente a la escasez. Mientras esperan que regresen las lluvias, los habitantes de Clavellinas se preparan para afrontar el verano con una reserva construida con el aporte y el esfuerzo de toda la comunidad.