La educación en Santander enfrenta un panorama desafiante. Mientras que en 2015 el departamento contaba con 166.301 estudiantes matriculados, para 2025 la cifra disminuyó notablemente, registrando solo 145.452 menores en las aulas. Según los registros, la reducción más considerable ocurrió en 2020, en medio de las restricciones por la pandemia.
Para los expertos, las señales de alarma son claras. Gonzalo Ordóñez, especialista en educación, advierte sobre la fragilidad de los indicadores actuales.
“Santander presenta unos indicadores que podemos mirar en detalle y son delicados. En educación inicial hay una pérdida; tenemos una cobertura del 87%, lo cual es muy pobre. Pero también hay un indicador grave: el 4,35% de deserción intranual. Es decir, los niños están ingresando al sistema y el sistema los está expulsando”.
La reducción más drástica se concentra en la básica primaria y el bachillerato. Al analizar las causas, Ordóñez señala una desconexión pedagógica.
“El sistema educativo es anacrónico frente a la cultura de los niños. Ellos son digitales, activos y piden estimulación intelectual, pero el sistema sigue enseñando a leer con métodos silábicos”.
Por su parte, la secretaria de Educación de Santander, Karina Araujo, explica que el fenómeno se agrava en los niveles superiores debido a la transición hacia la virtualidad y la oferta de programas para validar el año.
“Existen competencias a nivel de la transición. Los estudiantes de grado noveno y décimo siempre quieren culminar sus estudios, pero ha aumentado la tasa de bachilleratos que ofrecen validar el año. Eso ha impulsado la deserción escolar, más que todo en los últimos grados”, afirmó la funcionaria.
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A día de hoy, la matrícula en el departamento se sitúa cerca de los 132.000 menores. Ante esta realidad, las autoridades departamentales han intensificado sus estrategias de permanencia.
“Hemos adelantado diferentes campañas, como la 'Matriculatón' a nivel departamental. Asimismo, con las Juntas de Acción Comunal, nos apoyamos en la vigilancia para rescatar a los menores. Hemos implementado este 'Plan Rescate' para los niños, niñas y adolescentes que aún no se han matriculado”, manifestó Araujo.
Para los expertos, estas cifras son el argumento final para una transformación profunda. Plantean la necesidad de una reforma integral al sistema educativo que incluya reducir el número de materias, transformar el concepto de aprendizaje y fortalecer los saberes en las áreas básicas para adaptar la escuela a la realidad del siglo XXI.