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Cómo preparar una lonchera escolar saludable, práctica y balanceada: lo que sí o sí debe incluir

En la lonchera de todo niño debe haber un equilibrio entre proteínas, carbohidratos, grasas y vitaminas, garantizando energía y hábitos alimentarios saludables.

Cómo preparar una lonchera escolar saludable, práctica y balanceada
Lonchera para el colegio.
Foto: Bing Image Creator

La lonchera escolar no es un simple refrigerio: es un complemento esencial de la alimentación diaria que no reemplaza comidas principales como el desayuno o el almuerzo.

Preparar la lonchera de manera adecuada no solo garantiza que los niños cuenten con la energía necesaria para su jornada escolar, sino que también contribuye a su desarrollo integral, respeta sus gustos y fomenta hábitos alimentarios saludables desde temprana edad.

Según el Ministerio de Salud y Protección Social, una lonchera bien diseñada debe aportar entre el 10% y el 15% de la energía diaria de un niño.

Como afirma Paola Yanquen, Gerente de Nutrición y Asuntos Regulatorios Alimentarios de Alpina: “Una lonchera nutritiva es una oportunidad diaria para formar hábitos que acompañarán a los niños toda la vida. La alimentación no es solo nutrición: es cuidado, aprendizaje y una inversión en su futuro”.

El equilibrio que no puede faltar

Una lonchera nutritiva debe incluir un equilibrio de proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales. Cada grupo cumple funciones esenciales:

  • Proteínas: mantenimiento y desarrollo de la masa muscular.
  • Carbohidratos: principal fuente de energía para la actividad física y mental.
  • Grasas saludables: aportan energía y participan en funciones vitales del organismo.
  • Vitaminas y minerales: fortalecen el sistema inmunológico y contribuyen a múltiples procesos corporales.

Según la Resolución 3803 de 2016, los niños entre 4 y 18 años deben consumir entre 10–20 % de proteínas, 25–35 % de grasas y 50–65 % de carbohidratos del total energético diario, por lo que la lonchera debe ser un complemento equilibrado y no excesivo.

El uso prolongado de recipientes de plástico como coca del almuerzo puede ser peligroso
Lonchera.
Foto: Freepik

Cómo hacer la lonchera atractiva y práctica

Más allá de la nutrición, el éxito de una lonchera radica en su practicidad y atractivo visual. Variar colores, texturas y sabores hace que los niños disfruten cada refrigerio y se interesen por probar alimentos nuevos. Algunas ideas para combinar ingredientes de manera divertida y nutritiva incluyen:

  • Frutas frescas en bastones o rodajas (fresas, manzana, mandarina, uvas).
  • Vegetales fáciles de comer, como palitos de zanahoria o pepino.
  • Cereales integrales: pan, arepas o wraps.
  • Proteínas lácteas: yogur, queso o kumis.
  • Pequeños bocados de proteínas animales o vegetales, como jamón, pollo desmechado o hummus.

Estas combinaciones aseguran que la lonchera sea sabrosa, balanceada y rápida de preparar, incluso en las mañanas más ocupadas.

La bebida infaltable

El agua debe ser siempre la principal fuente de hidratación. Además, se puede complementar con leche o bebidas lácteas para añadir proteínas y calcio. Las porciones deben ajustarse según la edad del niño y el tiempo que pasará en el colegio, evitando exceso de azúcar o grasas y garantizando que tenga energía suficiente hasta la siguiente comida.

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