A partir del 16 de enero de 2026, la red pública hospitalaria de Risaralda —integrada por cerca de 15 hospitales— suspenderá la prestación de varios servicios a usuarios de la Nueva EPS y de otras aseguradoras como Asmet Salud y Pijaos Salud. La medida responde a incumplimientos en los pagos por servicios ya prestados, situación que ha generado una afectación financiera significativa en las instituciones.
Según informaron los gerentes hospitalarios, la deuda acumulada de estas EPS con la red pública del departamento supera los 116 mil millones de pesos. La falta de flujo de caja ha impedido la contratación de personal y la adquisición de insumos, lo que compromete la operación regular de los hospitales.
La restricción de servicios no es nueva en algunos centros asistenciales. Hospitales como el Hospital Mental Universitario de Risaralda (HOMERIS) y el Hospital Universitario San Jorge ya habían limitado atenciones con anterioridad. Sin embargo, la decisión actual se extiende a la mayoría de la red y afecta a cerca de medio millón de afiliados.
Entre los servicios que se suspenderán se encuentran las cirugías programadas, las hospitalizaciones, las citas médicas y odontológicas, así como los procedimientos especializados y diagnósticos. Las instituciones aclararon que se mantendrá únicamente la atención de urgencias vitales.
Los directivos hospitalarios señalaron que esperan la realización de pagos efectivos antes de la fecha anunciada, con el fin de evitar la suspensión. En ese sentido, hicieron un llamado al Gobierno nacional para que intervenga y facilite soluciones que permitan garantizar la continuidad del servicio.
Por su parte, la directora ejecutiva de la Asociación de Instituciones de Salud de Risaralda (AISalud), Olga Lucía Zuluaga, explicó que la decisión es consecuencia de varios meses de compromisos incumplidos y de la falta de respuestas concretas por parte de las entidades aseguradoras. Indicó que la medida busca proteger la operación de los hospitales y garantizar la atención a los usuarios con respaldo financiero, advirtiendo que, sin pagos, las ESE no tienen cómo continuar funcionando.
Zuluaga agregó que la crisis ya tiene efectos visibles en la atención. Hospitales de baja complejidad enfrentan serias dificultades para remitir pacientes, especialmente en servicios de salud mental y oncología, áreas que no son cubiertas por la Nueva EPS, Asmet Salud y Pijaos Salud. Esta situación mantiene a pacientes en niveles de atención que no corresponden a su condición clínica, afectando a los usuarios, al talento humano y a las instituciones hospitalarias.
La situación configura una crisis en la prestación de los servicios de salud en Risaralda, derivada del incumplimiento financiero de varias EPS y de las medidas adoptadas por los hospitales para preservar su sostenibilidad operativa.