Los cuatro hábitos clave para fortalecer el cerebro y reducir el impacto del envejecimiento
El cerebro no requiere acciones extraordinarias, sino constancia en prácticas sencillas que, mantenidas en el tiempo, ayudan a retrasar el deterioro cognitivo y a mantener una mente activa y saludable.
De acuerdo con estudios científicos, entre los 40 o 50 años de edad, muchas personas empiezan a notar pequeños cambios, olvidan nombres, les cuesta más concentrarse o sienten que su mente ya no responde con la misma agilidad.
Estos cambios no aparecen de la noche a la mañana ni son casuales. El envejecimiento cerebral es un proceso natural, pero la ciencia ha demostrado que los hábitos diarios pueden marcar una gran diferencia.
La buena noticia es que cuidar el cerebro no requiere acciones extraordinarias, sino constancia en prácticas sencillas que, mantenidas en el tiempo, ayudan a retrasar el deterioro cognitivo y a mantener una mente activa y saludable.
Los cuatro hábitos clave para cuidar la salud del cerebro
1. Leer y estimular la mente
La lectura es una de las formas más eficaces de estimulación cognitiva. Leer activa múltiples áreas del cerebro relacionadas con la memoria, el lenguaje y la comprensión. Además, enfrentarse a nuevos retos mentales, como aprender un idioma, resolver sudokus o juegos de lógica, fortalece las conexiones neuronales y contribuye a la llamada reserva cognitiva, que ayuda a compensar los efectos del envejecimiento.
Clave: no se trata solo de leer más, sino de aprender cosas nuevas de forma regular.
2. Caminar y moverse a diario
El sedentarismo es uno de los grandes enemigos del cerebro. Pasar muchas horas sentado se asocia con una reducción del volumen cerebral y con un mayor riesgo de deterioro cognitivo. Caminar, incluso a un ritmo moderado, mejora la circulación sanguínea y el aporte de oxígeno al cerebro, favoreciendo la memoria y la atención.
Clave: no es necesario realizar ejercicio intenso; caminar todos los días ya tiene un impacto positivo demostrado.
Mujer resolviendo un cubo de Rubik.
Foto: creada con Meta AI.
3. Comer bien para pensar mejor
La alimentación influye directamente en la salud cerebral. Una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres, pescado, aceite de oliva y frutos secos, característica de la dieta mediterránea, se asocia con menor riesgo de enfermedades neurodegenerativas. Este patrón alimentario es recomendado por la Organización Mundial de la Salud por sus beneficios tanto para el cuerpo como para el cerebro.
Clave: priorizar alimentos naturales y reducir ultraprocesados y azúcares.
4. Dormir bien: el gran reparador del cerebro
Durante el sueño, el cerebro se regenera, consolida la memoria y elimina toxinas acumuladas durante el día. Dormir poco o mal se asocia con problemas de concentración, cambios emocionales y mayor riesgo de deterioro cognitivo.
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Clave: dormir entre 7 y 8 horas diarias de forma regular.
Recomendaciones para fortalecer la salud cerebral
Estas son algunas recomendaciones que ayudan a fortalecer la salud cerebral; no obstante, no sustituyen a un profesional de la medicina. Por lo cual, ante cualquier síntoma anormal, como un dolor de cabeza constante, lo más recomendable es asistir al médico.
Mantener una rutina diaria que combine actividad mental, movimiento y descanso.
Evitar el aislamiento social. Conversar y compartir también estimula el cerebro.
Controlar factores de riesgo como el estrés crónico, la hipertensión y el tabaquismo.
Ser constante. Los beneficios aparecen a largo plazo, no de forma inmediata.