Los síntomas de la incontinencia urinaria que no debe pasar por alto, ¿lo sabía?
Aunque muchas personas creen que estos síntomas son parte normal del envejecimiento, especialistas insisten en que deben evaluarse clínicamente.
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La incontinencia urinaria sigue siendo una condición de la que poco se habla, pero su impacto va mucho más allá de los episodios de escape de orina. Especialistas advierten que esta situación puede afectar la salud física, la estabilidad emocional, la autonomía y la calidad de vida de quienes la padecen. Por eso, identificar a tiempo los síntomas que no deben pasarse por alto es clave para buscar atención médica y evitar complicaciones mayores.
Entre las señales más frecuentes se encuentran las pérdidas involuntarias de orina al reír, toser, estornudar o realizar esfuerzos físicos, así como la urgencia repentina de ir al baño, incluso cuando la vejiga no está completamente llena. También pueden aparecer micciones frecuentes durante el día o la noche, dificultad para controlar la vejiga o escapes que se presentan antes de alcanzar el baño. Aunque muchas personas creen que estos síntomas son parte normal del envejecimiento, especialistas insisten en que deben evaluarse clínicamente.
La preocupación cobra mayor relevancia en Colombia debido al rápido envejecimiento de la población. Según cifras citadas por el sector salud, el país cuenta actualmente con 7.610.671 personas mayores de 60 años, lo que representa el 14,5 % de la población, una proporción que seguirá aumentando en las próximas décadas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye la incontinencia urinaria dentro de los síndromes geriátricos, junto con problemas como las caídas, la fragilidad y las úlceras por presión.
“Durante años la incontinencia se ha tratado como un tema íntimo y silencioso, pero su impacto sobre la salud y la dignidad es demasiado grande para seguir ignorándolo”, señaló Felipe Restrepo, gerente de marketing de Tena.
El impacto no se limita únicamente a quien vive la condición. En muchos casos, la incontinencia también aumenta la carga física y emocional de los cuidadores, especialmente cuando está asociada a discapacidad, deterioro cognitivo o enfermedades crónicas. En Colombia, el cuidado suele recaer principalmente en las familias: datos basados en el Dane indican que 34,9 % de las personas dependientes son atendidas por un familiar, mientras solo 4,3 % recibe cuidado externo.
Por ello, expertos insisten en la importancia de visibilizar la condición, promover la consulta temprana y mejorar las soluciones de cuidado.