Según la ciencia este 'inofensivo' hábito nocturno podría dejarlo ciego
La doctora Shakhlo Makhkamova explica que este hábito somete a los ojos a un esfuerzo innecesario y potencialmente dañino.
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Revisar el teléfono móvil antes de dormir se ha convertido en un ritual cotidiano para millones de personas. Deslizar el dedo por redes sociales, responder mensajes o ver videos parece una forma inofensiva de cerrar el día. Sin embargo, este hábito nocturno, especialmente cuando se practica en completa oscuridad, podría tener consecuencias serias para la salud visual, según advierten especialistas en oftalmología.
La doctora Shakhlo Makhkamova explica que la exposición prolongada a la luz de las pantallas en ambientes sin iluminación somete a los ojos a un esfuerzo innecesario y potencialmente dañino. Cuando una persona se encuentra a oscuras, las pupilas se dilatan de manera natural para captar la mayor cantidad de luz posible. El problema surge cuando, de forma repentina, esa pupila dilatada se enfrenta al brillo intenso de la pantalla del teléfono. El ojo se ve obligado a contraerse bruscamente, generando un estrés muscular que, con el tiempo, puede pasar factura.
Este fenómeno provoca una condición conocida como astenopía, o fatiga ocular. Sus síntomas son comunes y a menudo subestimados: sensación de cansancio visual, ardor, dolor, enrojecimiento e incluso lagrimeo. Lejos de ser molestias pasajeras sin importancia, estas señales funcionan como un mecanismo de defensa del organismo para forzar el descanso de los ojos.
Más allá de la fatiga, la especialista alerta sobre un riesgo mayor relacionado con la luz azul que emiten las pantallas de los teléfonos inteligentes. Este tipo de luz, que forma parte del espectro visible, tiene la capacidad de penetrar profundamente en la retina. Una exposición prolongada puede dañar los pigmentos de las células retinianas, afectando especialmente a la mácula, una zona clave responsable de la visión central, la nitidez y la percepción del color. Las alteraciones en esta región pueden derivar en enfermedades como la degeneración macular, una patología que puede causar pérdida visual irreversible.
El riesgo se incrementa notablemente en condiciones de oscuridad total. Con la pupila más abierta, una mayor cantidad de luz azul potencialmente nociva entra en el ojo, intensificando su impacto sobre la retina. Por ello, mirar el teléfono en la cama, con las luces apagadas, resulta especialmente perjudicial.
No todos los grupos de población se ven afectados de la misma manera. Makhkamova identifica a los adolescentes como uno de los sectores más vulnerables, debido al uso prolongado y frecuente del móvil, incluso durante horas nocturnas. En el otro extremo se encuentran los adultos mayores, cuyos procesos de regeneración retinal son más lentos, lo que hace que el daño acumulado avance con mayor rapidez.
Para minimizar los riesgos, la especialista recomienda medidas simples pero efectivas: evitar el uso del teléfono en la oscuridad, mantener una luz ambiental suave, activar el modo nocturno o filtros de luz azul y realizar pausas regulares para descansar la vista. Además, recuerda que la luz azul interfiere con la producción de melatonina, la hormona del sueño, afectando el descanso nocturno. Dormir mal no solo perjudica la vista, sino también la capacidad del cuerpo para regenerarse.
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Reducir el uso del móvil antes de acostarse no es solo una cuestión de higiene del sueño, sino una inversión directa en la salud visual a largo plazo.