Un estudio reveló los beneficios de tomar la siesta de la tarde: una mejora para la salud
Según un estudio hecho por científicos de Suiza y Alemania, dormir en horas de la tarde es considerado un sueño reparador para el cuerpo humano por muchas razones.
Dormir no solo es importante por la noche, incluso una siesta corta puede ser clave para que el cerebro se recupere y esté listo para aprender de nuevo. De hecho, un gran porcentaje de las personas suele tomar una siesta en horas de la tarde, esto ocurre principalmente por un descenso fisiológico natural en el estado de alerta del del reloj biológico, el cual ocurre despues del almuerzo.
Según un estudio publicado en la revista NeuroImage por científicos de Suiza y Alemania, dormir en horas de la tarde es considerado un sueño reparador para el cuerpo humano.
La investigación analizó a 20 adultos jóvenes que pasaron por dos tardes diferentes, en una durmieron una siesta de aproximadamente 45 minutos y en la otra permanecieron despiertos.
Después de cada periodo, los investigadores midieron cambios en la actividad cerebral usando “electroencefalogramas y estimulación magnética transcraneal, métodos no invasivos que permiten inferir la fortaleza y flexibilidad de las conexiones neuronales”.
¿Qué pasa en el cerebro durante una siesta?
De acuerdo al estudio, durante el día la mente humana está constantemente reorganizando conexiones entre neuronas, a medida que se adquiere nuevas experiencias e información.
Esta acción fortalece esas conexiones, pero también puede saturarlas, limitando la capacidad para seguir aprendiendo. “El sueño, incluso un descanso breve, parece actuar como un “reinicio” sináptico: reduce el exceso de conexiones y libera espacio para almacenar nueva información”.
Hombre durmiendo en un sofá.
Foto: Freepik.
Lo anterior quiere decir que, tras la siesta “el cerebro no solo está menos cargado, sino que su capacidad para formar nuevas conexiones mejora, facilitando el aprendizaje y la codificación de información fresca”.
Los resultados del estudio dejaron ver una explicación biológica a la sensación común de que después de dormir una siesta la mente está más clara y la atención más aguda. Esto puede ser particularmente útil en actividades que demandan alto rendimiento mental o físico donde mantener la concentración es clave:
Estudiar.
Tocar un instrumento.
Practicar un deporte.
Desempeñarse en profesiones exigentes.
Además, otras investigaciones en neurociencia indican que un descanso breve durante el día mejora los procesos cognitivos, pues facilita la consolidación de la memoria y la capacidad para enfrentar nuevas tareas con mayor eficacia.
La idea central detrás de estos beneficios es la hipótesis de homeostasis sináptica, que propone que durante el sueño el cerebro “rebaja” el exceso de conexiones creado mientras estamos despiertos, restaurando así su habilidad para aprender y adaptarse sin saturarse. Este proceso ocurre tanto en grandes periodos de sueño como en siestas más cortas, aunque con distintos grados de profundidad.
En resumen, lo que concluye el estudio es que, una breve siesta no solo relaja, sino que reorganiza el cerebro para que pueda pensar y aprender mejor.