Ojo con sus contratos: por qué miles de colombianos estarían firmando mal por internet
Una investigación identificó cinco fallas recurrentes que podrían dejar su firma en el aire.
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La digitalización en Colombia alcanzó un punto de no retorno, pero la velocidad del cambio está pasando factura a la seguridad jurídica de los ciudadanos. Pese a que más de 20.000 empresas en el país ya implementaron la firma electrónica para contratos de arrendamiento, créditos y procesos laborales, el 25 % de estos trámites se está realizando de forma incorrecta. Esta brecha técnica expone a miles de usuarios a fraudes y deja los documentos sin un respaldo legal sólido ante eventuales disputas en la Fiscalía o juzgados civiles.
De acuerdo con un reciente informe de la compañía AUCO, especializada en verificación de identidad con inteligencia artificial, la adopción de estas herramientas creció un 21 % durante el último año. Sin embargo, el entusiasmo digital no coincide con la rigurosidad necesaria. El estudio revela que una de cada seis compañías en Colombia ya aplica la firma electrónica en su operación diaria, pero el 45 % de las organizaciones admite que la "resistencia cultural" y la falta de habilidades tecnológicas siguen siendo el principal obstáculo para que el proceso sea realmente seguro.
El panorama actual muestra que los trámites cotidianos lideran la transición hacia lo virtual. Los contratos laborales y comerciales encabezan la lista con un 30 % de participación, seguidos por los pagarés y cartas de instrucciones para créditos bancarios con un 22 %. Por su parte, los acuerdos de arrendamiento de vivienda y locales representan el 15 %, mientras que los poderes legales y autorizaciones administrativas ocupan el 10 %.
Incluso sectores tradicionalmente rígidos, como la salud y la educación, han cedido terreno. Los consentimientos informados médicos y las matrículas escolares ya suman casi el 20 % de los movimientos digitales en el país. No obstante, la facilidad de firmar con un clic ha generado una falsa sensación de seguridad. "El problema aparece cuando nadie revisa. La persona debe leer con atención, la empresa corregir errores a tiempo y la plataforma dejar evidencia clara del proceso. Si eso no pasa, el trámite pierde fuerza legal", advierte el informe sectorial.
La investigación identificó cinco fallas recurrentes que podrían dejar su firma en el aire. Uno de los errores más graves es permitir que terceros firmen por la persona autorizada, una práctica común en oficinas donde asistentes usan el acceso del jefe, algo que los sistemas de seguridad digital bloquean o invalidan. Asimismo, persiste el uso de formatos diseñados para papel que exigen "copias originales", ignorando que en el mundo digital solo existe un archivo único verificable.
Otro punto crítico es la falta de trazabilidad. Si no existe un registro exacto de cuándo, cómo y desde qué dirección IP se realizó el trámite, el documento carece de respaldo. Ante este escenario, los expertos recomiendan tres pasos indispensables antes de cerrar cualquier acuerdo en línea: realizar una validación biométrica con fotografía del rostro, verificar el documento de identidad físico y asegurar un segundo canal de confirmación, como un código enviado por mensaje de texto o correo electrónico personal.