Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Logo principal Blu
Reciba notificaciones de Blu Radio para tener las principales noticias de Colombia y el mundo.
Activar
No activar

Publicidad

Evangelio de hoy: 5 de febrero de 2024

Conozca el evangelio y la palabra de Dios de este lunes, 5 de febrero.

Religión.jpg
Religión
Foto: AFP

Evangelio del día


Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,53-56):
En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos terminaron la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza, y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.
Palabra del Señor.

Lectura del día


Lectura del primer libro de los Reyes (8,1-7.9-13):
En aquellos días, Salomón convocó a palacio, en Jerusalén, a los ancianos de Israel, a los jefes de tribu y a los cabezas de familia de los israelitas, para trasladar el Arca de la Alianza del Señor desde la Ciudad de David (o sea Sión). Todos los israelitas se congregaron en torno al rey Salomón en el mes de Etanín (el mes séptimo), en la fiesta de los Tabernáculos. Cuando llegaron los ancianos de Israel, los sacerdotes cargaron con el Arca del Señor, y los sacerdotes levitas llevaron la Tienda del Encuentro, más los utensilios del culto que había en la Tienda. El rey Salomón, acompañado de toda la asamblea de Israel reunida con él ante el Arca, sacrificaba una cantidad incalculable de ovejas y bueyes. Los sacerdotes llevaron el Arca de la Alianza del Señor a su sitio, el camarín del templo, al Santísimo, bajo las alas de los querubines, pues los querubines extendían las alas sobre el sitio del Arca y cubrían el Arca y los varales por encima. En el Arca sólo había las dos Tablas de piedra que colocó allí Moisés en el Horeb, cuando el Señor pactó con los israelitas al salir del país de Egipto, y allí se conservan actualmente. Cuando los sacerdotes salieron del Santo, la nube llenó el templo, de forma que los sacerdotes no podían seguir oficiando a causa de la nube, porque la gloria del Señor llenaba el templo. Entonces Salomón dijo: «El Señor quiere habitar en las tinieblas; y yo te he construido un palacio, un sitio donde vivas para siempre».

Reflexión


En este pasaje del evangelio, según san Marcos, se contempla la escena de Jesús y sus discípulos llegando a Genesaret después de una travesía. Inmediatamente, la noticia de su presencia se extiende por la comarca, y la gente acude a Él llevando a los enfermos en camillas.

La respuesta de la gente es reveladora. No solo buscan a Jesús por curiosidad o mera admiración, sino que llegan con sus necesidades más apremiantes: los enfermos. La multitud se esfuerza por tocar al menos el borde del manto de Jesús, confiando en que este acto traerá la sanidad a sus vidas.

Publicidad

Esta escena nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de nuestra búsqueda de Jesús. ¿Nos acercamos a Él solo cuando necesitamos algo o estamos dispuestos a buscarlo continuamente, reconociendo que Él es la fuente de vida y sanidad? La respuesta de la gente sugiere que reconocen en Jesús un poder transformador y sanador que va más allá de sus expectativas.

La disposición de la gente a tocar el borde del manto de Jesús simboliza su fe y confianza en el poder divino. En nuestras vidas, ¿tenemos la misma fe para acercarnos a Jesús con confianza, incluso cuando solo podemos tocar el "borde" de su gracia? Este gesto nos enseña sobre la importancia de la fe activa, que nos impulsa a buscar la presencia de Cristo incluso en las circunstancias más difíciles.

Publicidad

Finalmente, el resultado es la sanidad. Aquellos que tocan a Jesús experimentan una transformación en sus vidas. Esto nos recuerda que la verdadera sanidad, tanto física como espiritual, proviene de la conexión personal con Jesús. Busquemos a Jesús no solo en momentos de necesidad, sino como la fuente constante de vida y sanación en nuestro diario vivir.

  • Publicidad