En medio de un clima cada vez más tenso con usuarios y profesionales del sector tecnológico, Microsoft lanzó en enero de 2026 su primera gran actualización de Windows 11, concebida como un parche de seguridad fundamental para comenzar el año. Sin embargo, lejos de calmar las preocupaciones, la medida ha reavivado duras críticas debido a fallos técnicos que afectaron el uso cotidiano de miles de dispositivos.
El paquete de parches de seguridad del 13 de enero de 2026, parte del habitual “Patch Tuesday” mensual, corregía más de cien vulnerabilidades en Windows y otros productos de Microsoft, incluidas varias clasificadas como críticas, con el objetivo de reforzar la protección contra amenazas reales y reducir riesgos de explotación activa.
Pero la situación cambió rápidamente. Tras la distribución de la actualización bajo el identificador KB5074109, usuarios e instituciones tecnológicas comenzaron a reportar problemas graves: desde errores en aplicaciones y fallas en funciones básicas, hasta pantallas negras y fallos de rendimiento en equipos con ciertos controladores gráficos.
Uno de los problemas más señalados fue la afectación al cliente clásico de Outlook, una herramienta ampliamente usada en ambientes corporativos y personales. En muchos casos, Outlook dejó de responder o quedó inutilizable tras instalar el parche, complicando labores cotidianas como el envío y recepción de correos electrónicos.
Soluciones de emergencia y recomendaciones contradictorias
Reconociendo la seriedad de algunos de estos fallos, Microsoft emitió un parche de emergencia extra (“out-of-band update”) pocos días después del lanzamiento inicial para corregir bugs específicos, incluidos errores que evitaban que ciertos equipos se apagaran o entraran en suspensión correctamente.
A pesar de estos esfuerzos, la compañía llegó incluso a recomendar a algunos usuarios desinstalar la actualización problemática como medida temporal para recuperar la funcionalidad normal de sus sistemas, una sugerencia inusual para un parche de seguridad que debería mejorar la estabilidad y protección del sistema.
La controversia no surge de la nada. Desde 2025, diversos medios y analistas han señalado que Windows 11 enfrentó una serie de problemas con actualizaciones fallidas, características mal implementadas y la retirada de soporte para versiones previas que dejó a miles de equipos sin parches de seguridad.
¿Un futuro incierto para Windows?
Para 2026, Microsoft también prepara versiones previas y nuevas ediciones de Windows 11, con mejoras anunciadas en áreas como explorador de archivos y experiencias centradas en productividad y seguridad. Sin embargo, el impacto de esta primera actualización del año plantea dudas sobre si la empresa ha logrado ajustar sus procesos de desarrollo y pruebas para evitar que futuros parches comprometan la experiencia de millones de usuarios a nivel global.