La corrupción gana por goleada: editorial de Óscar Montes
Editorial del panelista Óscar Montes.
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Por cuenta de la corrupción en el país se han perdido 120 billones de pesos en los últimos seis años. Esa una cifra monstruosa que muestra la verdadera dimensión del problema que hoy agobia al país. Pese a los anuncios oficiales, lo cierto es que el robo, los desfalcos y los peculados crecen todos los días, como si se tratara de una hiedra venenosa, sin que ninguna autoridad parezca poner fin a semejante tragedia nacional.
En la Colombia de hoy ser corrupto paga. Y paga muy bien, pues los bandidos de cuello blanco ya no solo no son perseguidos y castigados por la Justicia, sino que ni siquiera reciben la sanción social que merecen por sus actuaciones delictivas. Todo lo contrario: los corruptos son tratados como “exitosos hombres de negocios” y no como lo que son en realidad, unos delincuentes de la peor calaña, que se roban la plata que debería destinarse para construir escuelas, hospitales y carreteras.
No hay entidad del Estado que no tenga funcionarios involucrados en actos de corrupción. Nada ni nadie se salva. Alcaldías, gobernaciones, ministerios e institutos descentralizados son objeto de todo tipo de ofensivas destinados a saquearlos. Y casi todos son saqueados ante la mirada complaciente de quienes deberían investigar a los ladrones que están detrás de los multimillonarios robos.
Mientras la lista de entidades saqueadas es interminable, la de los responsables de los saqueos es bien corta. Y los pocos que son detenidos quedan libres al poco tiempo por vencimiento de términos o son “premaidos” con el beneficio de casa por cárcel. Esa es la Colombia de hoy: un monumento a la corrupción.
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El país espera que quienes están al frente de Fiscalía General, la Contraloría y la Procuraduría se pongan al frente de la cruzada contra la corrupción y pasen de las palabras bonitas, los anuncios rimbombantes y los discursos grandilocuentes a los hechos. Sus resultados hablarán por ello. Quedamos a la espera de las acciones contundentes contra los corruptos y las redes criminales que los sostienen. El paìs espera hechos y no palabras.
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