Alejandra Castillo encontró en el fútbol "una bomba de felicidad" que la llevó a la Marte 1
La pequeña, jugadora de Proyecto F en su natal Santa Marta, llegó al fútbol por influencia de un tío y luego de probar en al menos otras tres disciplinas.
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Alejandra Castillo, jugadora de Taganga de Santa Marta, es una de las protagonistas del Babyfútbol que se disputa en la cancha Marte 1, escenario emblemático del torneo. Su historia es la de una niña que probó varios deportes, pero que en el fútbol halló no solo su talento, sino una motivación profunda que hoy la tiene cumpliendo uno de sus mayores sueños deportivos.
La joven futbolista relató que su camino no comenzó directamente con el balón. Influenciada por su familia, exploró distintas disciplinas desde muy pequeña. “Llevo 3-4 años jugando fútbol. Desde chiquita vi que a mi hermana le gustaban los deportes”, explicó, recordando su paso por el patinaje, además de la natación y, por influencia de su padre, el voleibol, por influencia de su madre; deportes que no lograron enamorarla del todo.
Aún así, finalmente sí terminó siendo un familiar quien marcó el giro definitivo en su historia. Castillo contó que su tío la invitó a entrenar fútbol en la cancha de Taganga, experiencia que al principio no la convencía plenamente. Sin embargo, con el tiempo comenzó a sentirse cómoda y a disfrutar del juego colectivo, entendiendo la dinámica del deporte y su rol dentro del equipo.
Sus primeros entrenamientos estuvieron llenos de retos, especialmente por la diferencia de edad con sus compañeras: “Tenía como 8 años y todas eran de 14 para arriba”, recordó. A pesar de ello, asumió con disciplina sus funciones en el campo, siguiendo las indicaciones técnicas y aprendiendo desde la marca individual.
La evolución de Alejandra ha sido constante y la llevó a desempeñarse en varias posiciones. Según contó, inició en defensa, luego pasó por el mediocampo y actualmente juega como lateral, una muestra de su adaptación táctica y comprensión del juego.
Más allá del aspecto competitivo, el fútbol transformó su vida personal. “Yo en el fútbol encontré una bomba felicidad y muchas amistades, me alegró la vida”, afirmó. Para ella, jugar con una pelota siempre fue sinónimo de sonreír y disfrutar, sentimiento que describió como “una bomba de felicidad”.
Actualmente integra el Proyecto F de Taganga, equipo con el que llegó a ser capitana. Desde allí fue observada y seleccionada para el Babyfútbol. “Me sentí muy contenta y seguí entrenando”, concluyó luego de uno de sus partidos en la Marte 1, donde por estos días, Alejandra Castillo vive llena de alegría y convencida de que está dando pasos firmes hacia sus sueños en el fútbol formativo colombiano.