Banco de Bogotá prevé un 2026 de despegue económico pese a incertidumbre fiscal y política
Aunque la cartera de créditos mostró un crecimiento moderado en 2025, el Banco de Bogotá cerró el año con sólidos resultados en cartera comercial y social.
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La entidad advierte que las elecciones, el déficit fiscal y el aumento del salario mínimo serán claves para el rumbo de la economía en 2026.
El presidente del Banco de Bogotá, César Prado, calificó el año pasado como un periodo de transición para el sistema financiero, marcado por un crecimiento bajo de la cartera de créditos, con excepción del segmento de vivienda que presentó una disminución. No obstante, destacó que la entidad tuvo un balance positivo, especialmente en su cartera comercial.
“El Banco de Bogotá cerró su cartera comercial en una cifra superior a los 58 billones de pesos, con desembolsos que superaron los 65 billones a lo largo del año, a pesar de la dinámica lenta del sector”, señaló Prado.
En el frente social, el banco reportó una cartera superior a los 15 billones de pesos, mientras que a nivel regional destacó la experiencia de Brasil, donde en solo cinco años el uso de efectivo en transacciones pasó del 80 % al 23 %, como un ejemplo de transformación financiera y digital.
Sin embargo, Prado fue crítico frente al decreto de emergencia económica del Gobierno, en particular por el aumento de la tarifa del impuesto de renta corporativa para el sector financiero del 40 % al 50 %. Calificó la medida como “desproporcionada” y advirtió que sólo dos países en el mundo tienen una tasa de este nivel: Colombia y las islas Comoros, en el sureste africano.
“El Ministerio de Hacienda dice que una de las justificaciones para haber tomado esa decisión es que la tasa efectiva de renta de este sector es inferior al 20% y, esa es una afirmación absolutamente falsa. Cuando ustedes miran los cálculos que hace el Ministerio, incluyen las utilidades que generan los fondos que administra el sector por cuenta de terceros, incluyendo los fondos de presión obligatoria y esas utilidades no son de los administradores sino que corresponden a los afiliados a esos fondos”, explicó.
En materia regulatoria, el directivo también se refirió a la intención del Ministerio de las TIC de expedir un decreto para habilitar a entidades postales como bancos, permitiéndoles abrir depósitos y cuentas de ahorro, una iniciativa que podría cambiar el panorama del sistema financiero.
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Sobre el entorno macroeconómico, el banco alertó que las elecciones podrían ser un punto de quiebre. “Un resultado desfavorable podría cambiar la tasa de cambio”, advirtió Camilo Pérez, director de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, quien destacó que el Congreso sigue siendo un contrapeso clave del Ejecutivo. Aunque la confianza del consumidor acumula tres años de tendencia positiva, el nivel de incertidumbre es el más alto registrado históricamente.
En cuanto a inflación, la entidad proyecta que en 2026 podría cerrar en 7,2 %, tras el aumento del 23 % del salario mínimo. Según el banco, los efectos de este incremento se sentirán en los próximos meses, especialmente en rubros como la educación, cuyos ajustes tarifarios se definen entre agosto y septiembre con base en la inflación de ese periodo, lo que podría elevar de forma significativa los costos para los hogares.