¿Crisis en el sector de construcción? Esto pondría en riesgo la compra de vivienda en 2026
El desarrollo inmobiliario atraviesa uno de sus puntos más complejos, creando alta incertidumbre tanto en grandes proyectos de infraestructura como en edificaciones de vivienda y consumidores.
El sector de la construcción en América Latina atraviesa uno de sus momentos más complejos. La inflación, el aumento en los costos de los materiales, la escasez de mano de obra y la presión sobre los cronogramas de obra han creado un entorno de alta incertidumbre que afecta tanto a grandes proyectos de infraestructura como a edificaciones de vivienda.
Así lo explicó Juan Pablo Saldarriaga, vicepresidente de Producto de Chubb Colombia, durante una entrevista en Casa Blu, en la que analizó los principales riesgos que hoy enfrenta la industria y las medidas que pueden ayudar a mitigar su impacto.
Lo que debe saber antes de comprar vivienda en 2026.
Foto: MinVivienda, Freepik.
Saldarriaga asegura que hoy se construye “bajo presión”, lo que se ha convertido en la norma. La inflación ha encarecido los materiales y ha reducido el acceso al crédito, tanto para compradores como para desarrolladores, debido al aumento de las tasas de interés. Este contexto ha dificultado el cierre financiero de muchos proyectos y ha incrementado el riesgo de retrasos o sobrecostos.
“El sector de la construcción es clave para la economía, pero enfrenta riesgos que presionan el resultado y el éxito de los proyectos”, señaló el directivo.
Riesgos económicos, ambientales y operativos
El estudio realizado por Chubb sobre el sector de la construcción en Latinoamérica identifica varios tipos de riesgos que afectan a la industria. Entre ellos se encuentran los riesgos económicos, como la inflación y la falta de financiamiento; los riesgos regulatorios, asociados a cambios en normas y requisitos; y los riesgos ambientales y sociales, como terremotos, inundaciones o disturbios sociales.
A esto se suman los riesgos operativos del día a día, que incluyen accidentes laborales, errores de diseño o fallas en la ejecución, situaciones que pueden generar retrasos significativos y pérdidas económicas.
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Foto: Gemini
Otro de los puntos críticos es la escasez de financiamiento y la morosidad en los contratos. De acuerdo con Saldarriaga, este fenómeno está directamente relacionado con el entorno macroeconómico de la región.
Las altas tasas de interés han reducido el apetito de los compradores por endeudarse y encarecido el crédito para los constructores, lo que complica el desarrollo de nuevos proyectos.
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Aunque el estudio no ofrece cifras concretas sobre obras paralizadas o empresas en quiebra, el ejecutivo advirtió que este conjunto de variables aumenta la probabilidad de que algunos proyectos no lleguen a buen puerto.
El impacto se ve en el precio final de la vivienda
Para quienes planean iniciar una construcción, la recomendación es identificar los riesgos desde el inicio del proyecto y definir cómo mitigarlos o transferirlos. En este punto, las compañías de seguros juegan un papel clave al ofrecer coberturas frente a eventos impredecibles como desastres naturales, sabotajes o actos malintencionales de terceros.
“No todos los riesgos son transferibles. Los sobrecostos, por ejemplo, deben contemplarse desde la planeación y el presupuesto del proyecto”, explicó Saldarriaga.
Aunque aún es temprano para medir con precisión el impacto del aumento del salario mínimo y otros costos sobre el precio final de la vivienda, especialmente la de interés social (VIS), el directivo señaló que es previsible un incremento en los costos de construcción, lo que termina reflejándose en el valor que pagan los consumidores.
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En este contexto, el sector enfrenta el reto de adaptarse a un entorno económico más exigente, en el que la gestión de riesgos y la planeación financiera serán determinantes para garantizar la viabilidad de los proyectos.