“Gran industria puede pagar salario mínimo de 23,7%, no las pequeñas empresas”: Fenalco
Para el presidente de Fenalco, las microeempresas están condenadas a desaparecer si se mantiene el salario mínimo decretado por el presidente Gustavo Petro.
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El presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, tomó distancia del respaldo que algunos gremios han dado al aumento de 23,7% del salario mínimo, al señalar que la gran industria sí puede asumir ese nivel de incremento, pero no así la mayoría del tejido empresarial compuesto por micro, pequeñas y medianas compañías. En entrevista con Mañanas Blu, con Néstor Morales, Cabal insistió en que la decisión del Gobierno de fijar ese aumento respondió a criterios políticos y no económicos, y que hoy sus efectos ya se sienten en empleo, precios y viabilidad de los negocios.
El dirigente gremial respondió a las declaraciones de Bruce Mac Master, presidente de la Andi, quien se mostró de acuerdo con mantener el mínimo en 23,7% tras el reciente fallo del Consejo de Estado que suspendió provisionalmente el decreto y ordenó expedir uno nuevo. “Yo entiendo la posición de Bruce, no la comparto, porque él obviamente sabe que la gran industria puede pagar ese salario o se acomodó a pagar ese salario”, afirmó Cabal, al marcar la línea divisoria entre grandes compañías y microempresas.
Cabal contextualizó el debate recordando que el aumento del salario mínimo de 2026, fijado inicialmente en 23,7%, aplica a una porción relativamente pequeña de la población ocupada, frente a una mayoría en informalidad o desempleo. “En Colombia de los 25 millones de la población económicamente activa, solamente 2.400.000 ganan salario mínimo. Tenemos más de 13 millones de informales y de rebusques que ni siquiera llegan al mínimo”, señaló el presidente de Fenalco, al advertir que entre más alto sea el mínimo, “más difícil va a ser volverse a un trabajo formal”.
El dirigente gremial añadió que el país registra “más de 2 millones de desempleados que tampoco ganan el mínimo mínimo, y que entre más caro sea el mínimo, más difícil le va a ser conseguir un trabajo formal”. A su juicio, la discusión no puede centrarse solo en quienes ya devengan el salario mínimo, sino en cómo el nivel de ese ingreso incide sobre la creación de empleo formal y la posibilidad de que trabajadores informales se vinculen al sistema laboral con prestaciones.
Uno de los ejes de la advertencia de Fenalco es la estructura empresarial del país. “Nosotros tenemos que pensar en todos, y además en el tejido empresarial, que es el 93%, micro, pequeñas y medianas empresas, que no pueden pagar ese incremento tan alto, y muchas de ellas van a desaparecer, van a tener que venderse”, afirmó Cabal, al subrayar que se trata de negocios intensivos en mano de obra que suelen pagar salario mínimo a sus trabajadores.
Según un sondeo interno del gremio, el impacto ya empezó a reflejarse en decisiones empresariales. “En el sondeo que hicimos, que ha pasado en enero y febrero, el 71% ya está reduciendo su planta personal o la va a reducir próximamente. El 28% ya está incrementando precios”, describió. Agregó que “el 8% ya está anunciando cerrar o parcial o totalmente sus establecimientos” y que “el 27% está hablando de procesos de automatización e inteligencia artificial para poder mitigar los costos laborales”.
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Más allá del impacto directo sobre las nóminas, Fenalco advierte que el incremento de 23,7% en el salario mínimo se traduce en aumentos de tarifas, servicios y bienes que afectan a todos los hogares, incluidos quienes no se benefician del alza. Cabal sostuvo que “no solamente el efecto es pagar el salario mínimo el 23.7% a 2 millones y medio de trabajadores, el efecto es el encarecimiento a 48 millones de colombianos de la vida como se está volviendo”.
El dirigente recordó que muchas tarifas indexadas al salario mínimo, como cuotas de administración, pasajes y servicios, ya han venido subiendo. “¿No han empezado ya a subir muchos precios y servicios en el mercado? Hay que preguntarle solamente a los hogares colombianos que viven administraciones, en edificios, qué ha pasado con su cuota de administración”, dijo. También llamó la atención sobre el impacto en exportadores y productores, en un contexto que calificó de “debate político” y no económico, lo que a su juicio dificulta revertir las decisiones adoptadas.
El escenario se modificó con la decisión del Consejo de Estado de suspender provisionalmente el decreto que fijó el incremento del salario mínimo para 2026 en 23,7%, al considerar que carecía de una justificación jurídica y económica verificable y ordenar al Gobierno expedir un nuevo decreto transitorio en ocho días. Fenalco fue uno de los gremios que demandó la norma, argumentando que se desconocieron los criterios técnicos previstos en la Ley 278 de 1996 y se sustituyeron por conceptos como “salario vital” sin carácter vinculante.
Cabal fue enfático en que la reunión de la Comisión de Concertación Laboral convocada tras el fallo no es para renegociar el porcentaje con los gremios, sino para vigilar que el Ejecutivo cumpla el mandato judicial. “A la Comisión de Concertación Laboral hoy no vamos a concertar. El espacio y el trámite de la concertación ya se agotó el año pasado. El Consejo de Estado fue muy claro, que es que hay que sacar un nuevo decreto. El gobierno tiene que sacar un nuevo decreto”, afirmó. “El gobierno tiene que explicar los factores económicos que nunca los explicó, de dónde se sacó de la manga ese 23.7%, qué fue lo que realmente pasó. Un salario político, no fue un salario económico”.
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El presidente de Fenalco explicó que ahora sí asistirá a la mesa, a diferencia de diciembre, porque existe un mandato expreso del alto tribunal. “Este es un mandato del Consejo de Estado al gobierno y señala unos factores económicos y una explicación de ellos, y nosotros seremos vigilantes de que ese mandato se cumpla. Solamente por esa razón asistiremos a la mesa de concertación”, dijo. Y reiteró la posición del gremio: “La inmensa mayoría del pueblo colombiano, de los hogares y de las micro, pequeñas y medianas empresas de Colombia, no pueden con ese 23%. Que haga el gobierno ya es su responsabilidad y su conciencia. Seguramente lo dejará así, pero nosotros no participaremos de esa decisión”.
Cabal subrayó que el incremento del salario mínimo no ocurre en el vacío, sino en medio de otros cambios normativos que, en conjunto, presionan los costos laborales de las empresas. Recordó los efectos de la reforma laboral, descritos como “ya fuertes” para el sector empresarial, y mencionó la reducción adicional de la jornada semanal en dos horas a partir de junio, también con incidencia en la estructura de costos de las compañías.
“Hay una realidad social que no nos podemos olvidar, que este país no es de grandes empresas, este país es de microempresas pequeñas”, recalcó el presidente de Fenalco. En ese contexto, definió el panorama laboral como “muy complejo” y reiteró su preocupación por la posibilidad de mayores cierres de negocios, caída del empleo formal y aumento de la informalidad, si se mantiene sin ajustes un incremento del mínimo que considera desproporcionado frente a la situación económica y los criterios técnicos definidos en la ley.