En medio de un 2026 clave para la economía colombiana, la relación entre Colombia y Estados Unidos vuelve a ocupar un lugar central, especialmente tras la reunión entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump. Para AmCham Colombia, este encuentro puede marcar un antes y un después en la agenda bilateral.
En entrevista con Blu Radio, la Cámara de Comercio Colombo Americana fue clara al señalar que este acercamiento debe convertirse en “un punto de partida para una agenda de resultados en beneficio de ambos países”, donde la prioridad sea “mantener la diplomacia con disciplina, canales abiertos, mensajes alineados y cero improvisación”.
Aunque el tema comercial no fue protagonista en el encuentro, para AmCham no puede quedarse por fuera de las prioridades de la agenda. Actualmente, cerca del 28 % de la canasta exportadora colombiana enfrenta un arancel del 10 %, mientras países como Guatemala y El Salvador ya cerraron negociaciones y Ecuador avanza en el mismo camino.
Colombia debe acelerar procesos que le permitan mantener su ventaja en el mercado estadounidense
María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia.
Y es que el comercio sigue siendo el verdadero pilar de la relación bilateral. Actualmente, más de 5 millones de empleos en Colombia dependen de esta dinámica y, al cierre de 2025, los productos no minero-energéticos crecieron un 15 %. El 60 % de las exportaciones colombianas ya pertenece a este sector, con un protagonismo cada vez mayor del sector agro. En cifras claras: uno de cada cuatro dólares del comercio colombiano depende de Estados Unidos.
En el plano económico, AmCham advierte que también hay una oportunidad estratégica en la reconstrucción económica de Venezuela, donde Colombia podría jugar un papel clave no solo en el sector minero-energético, sino también en infraestructura, logística y servicios.
Uno de los ejes centrales será la seguridad. La agenda, según AmCham, estará enfocada en “la lucha contra las drogas, las bandas criminales y el narcotráfico”, con acciones concretas como la erradicación, los golpes a las redes ilegales y la cooperación para acelerar alternativas productivas para los campesinos. A esto se suma el fortalecimiento de la seguridad fronteriza, el cierre de corredores ilegales y el uso de inteligencia, interdicción y control territorial, además de aprovechar el respaldo de Estados Unidos para coordinar esfuerzos conjuntos con Venezuela en la frontera.
De cara a 2026, el mensaje es directo: “Más gestión y menos crisis”. Mantener el diálogo diplomático, avanzar en acuerdos, obtener resultados reales en seguridad y abrir oportunidades en comercio e inversión serán claves para reducir aranceles, atraer capital extranjero y traducir la relación binacional en crecimiento económico y bienestar para los colombianos.