Corte sanciona a abogado por usar inteligencia artificial y citar fallos que no existen
El abogado, lejos de corregir el error, presentó un segundo escrito en el que añadió cuatro nuevas citas, también inexistentes.
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La Corte Suprema de Justicia marcó un precedente en el país al sancionar por primera vez a un abogado por temeridad tras presentar un escrito elaborado con inteligencia artificial en el que citó fallos inexistentes del alto tribunal.
La decisión, adoptada por la Sala Civil, impuso al jurista una multa equivalente a 15 salarios mínimos legales mensuales vigentes (15 SMLMV) y ordenó remitir copias a la Comisión Nacional de Disciplina Judicial para que adelante las investigaciones correspondientes.
Según estableció la Corte, el documento enviado por el abogado incluía seis referencias a supuestos fallos de la Corte Suprema que no aparecen en el repositorio oficial. Lejos de corregir el error, el profesional del derecho presentó un segundo escrito en el que añadió cuatro nuevas citas, también inexistentes.
En total, el expediente acumuló diez referencias de dudosa autenticidad a decisiones judiciales que nunca fueron proferidas por el alto tribunal.
Posteriormente, en un nuevo escrito, el abogado reconoció que las imprecisiones se originaron en “un programa de inteligencia artificial que se trabaja con el fin de agilizar la contestación de los trámites”. Sin embargo, para la Sala Civil esa explicación no solo no atenúa la falta, sino que la agrava.
La Corte fue enfática en señalar que quien presenta un documento judicial generado por un sistema de inteligencia artificial sin verificar la existencia de las fuentes citadas asume un riesgo “previsible y evitable”.
El alto tribunal calificó la conducta como temeraria al considerar que el abogado incumplió su deber profesional de rigor, diligencia y verificación mínima de la información antes de ponerla en conocimiento de la justicia.
Con esta decisión, la Corte envía un mensaje claro a la comunidad jurídica: el uso de herramientas tecnológicas, incluida la inteligencia artificial, no exime de responsabilidad ni sustituye el deber de corroborar datos y fuentes oficiales.
Además de la multa económica, el caso podría derivar en sanciones disciplinarias adicionales si la Comisión de Disciplina Judicial encuentra mérito para ello.
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El fallo sienta un precedente relevante en momentos en que la inteligencia artificial comienza a integrarse de forma creciente en la práctica legal. La Corte dejó claro que la modernización tecnológica no puede comprometer la veracidad ni la seriedad de los escritos judiciales, y que los abogados deberán responder por cualquier información inexacta presentada ante los tribunales.