El presidente de Gustavo Petro fue recibido este martes en la Casa Blanca sin los habituales honores militares ni protocolo ceremonial que suelen acompañar las visitas oficiales de mandatarios extranjeros.
Petro llegó al complejo presidencial hacia las 10:55 de la mañana (hora local y de Bogotá) y accedió por el ingreso de West Executive Drive, contiguo al Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower, en lugar del tradicional Pórtico Norte, utilizado en las recepciones de alto perfil.
La caravana oficial pasó frente al grupo de periodistas reunidos en el punto conocido como “Pebble Beach”, aunque no se permitió el acceso de la prensa a la reunión posterior.
El mandatario colombiano probablemente descendió de su vehículo en el ala oeste, cerca de la Oficina Oval, donde se desarrolla un encuentro a puerta cerrada con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Hasta el momento, el republicano no ha permitido la entrada de reporteros al Despacho Oval, algo que en ocasiones decide de manera imprevista durante este tipo de reuniones.
A diferencia de lo ocurrido con otros líderes latinoamericanos, como los presidentes de El Salvador, Nayib Bukele, y de Argentina, Javier Milei, Trump no salió a recibir personalmente a Petro en el pórtico del Ala Oeste.
Esta es la primera reunión bilateral entre ambos mandatarios y ocurre en un contexto de tensiones acumuladas entre Washington y Bogotá. Durante el último año, el Gobierno estadounidense retiró la certificación de Colombia como país cooperante en la lucha contra las drogas, revocó la visa de Petro e incluyó su nombre y el de varios familiares en la llamada Lista Clinton, que conlleva sanciones financieras por supuestos vínculos con el narcotráfico.
El tema central del encuentro es la política antidrogas. Washington sostiene que la producción de cocaína en Colombia ha aumentado bajo la administración Petro, mientras el presidente defiende su estrategia de sustitución de cultivos como un modelo sostenible y de largo plazo.
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En el plano diplomático, Petro ha cuestionado abiertamente las políticas medioambientales y las acciones militares de Trump, así como la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero. Sin embargo, tras ese hecho, ambos mandatarios sostuvieron una llamada telefónica y acordaron un encuentro presencial.
Trump declaró el lunes que percibe un “cambio de actitud” por parte de Petro y expresó su expectativa de mantener “una buena reunión”. Debido a las sanciones vigentes, el presidente colombiano debió recibir una visa especial para ingresar a Estados Unidos.
Horas antes de la cita, el Gobierno colombiano extraditó a Estados Unidos a Andrés Felipe Marín Silva, 'alias Pipe Tuluá', solicitado por un tribunal federal de Texas por delitos de narcotráfico.