Para los pueblos indígenas, ejercer su Gobierno propio no es solo un derecho, sino una condición para construir su futuro. Pero, como explica Richard Sierra, eso aún es difícil en muchas regiones de Antioquia.“Eso pone digamos en vilo la posibilidad de acceder a derechos y el proceso organizativo, por lo menos es difícil ejercer gobierno indígena si las condiciones no están dadas para que eso se dé”, detalló Sierra.Pero las propuestas indígenas no solo reclaman cambios institucionales. También piden que se reconozcan sus formas de entender el mundo. Para Víctor Manuel Rodríguez, sin un regreso al origen y a lo espiritual, no habrá paz duradera.“Ese acuerdo de paz hay que sustentarlo, pero hay que reforzarlo con estos otros ítems de lo espiritual, para que esto tenga realmente importancia y asidero y tenga futuro. De lo contrario, llegan unos grupos y deponen de las armas, se hacen acuerdos, se firman acuerdos y luego aparecen otros, porque claro, cada uno va buscando unos intereses materialistas, pero no espirituales, no entienden su origen, hay que regresar al origen”, indicó.Las propuestas están sobre la mesa, desde lo institucional hasta lo espiritual. Lo que faltaría ahora, según hemos escuchado a lo largo del especial, es voluntad política para escucharlas y convertirlas en acciones concretas. Solo así, para las comunidades indígenas, la paz será más que un papel firmado y 7 puntos clave y se convertirá, verdaderamente, en una transformación real desde los territorios.
La paz en Colombia ha sido un anhelo histórico, lleno de acuerdos, tropiezos y desafíos. Pero para los pueblos indígenas, especialmente en Antioquia, esa paz va más allá del silencio de las armas. Es un proceso interior, espiritual y comunitario.Así lo explica Víctor Manuel Rodríguez, gobernador del cabildo indígena Nutabe mayor del Valle de Aburrá: “Para que pueda haber paz fuera de nosotros, tenemos que buscar esa paz interior. Es conociéndonos, sabiendo quiénes somos, de dónde venimos, cuál es nuestra misión. Se ha deteriorado el concepto de paz porque creemos que es soltar una paloma blanca o firmar acuerdos, pero esos acuerdos suelen tener intereses personales o grupales”, afirma.Invisibilización y falta de garantíasSegún la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), los pueblos indígenas siguen en situación de alta vulnerabilidad social y económica, debido a la persistencia del conflicto armado y al bajo reconocimiento institucional.En medio de estas limitaciones, José Adalberto —gobernador del Cabildo Indígena en el Área Metropolitana— hace un pedido urgente: “Hay que pasar de lo escrito al hecho y reconocer a los movimientos indígenas. No revictimizarlos. Un gobernador indígena en la ciudad tiene la misma autoridad que uno civil, pero muchas veces no tiene espacio, ni siquiera un salario mínimo para ejercer su rol”, denuncia.Baja implementación del Acuerdo en los territoriosPese a que el Acuerdo de Paz firmado en 2016 contempla enfoques étnicos y territoriales, su implementación ha sido desigual. Según la Unidad para la Implementación del Acuerdo Final, aunque hay avances en programas como los PDET, en Antioquia se ha registrado baja incidencia territorial y poco cumplimiento normativo por parte de las entidades estatales.A esto se suma una cifra alarmante: 110 indígenas asesinados desde la firma del Acuerdo, según la Unidad Indígena del Pueblo Awá, hasta noviembre de 2024.Richard Sierra, líder indígena del Pueblo Zenú en el Bajo Cauca, advierte que la paz en el papel no se traduce en transformaciones reales: “Si bien ha habido avances, se concentran en el nivel nacional. En los territorios, la implementación del Acuerdo de Paz es casi invisible. Las comunidades siguen sin reconocimiento institucional y sin capacidades para ejercer gobierno propio”, señala.Propuestas de paz desde los pueblos indígenasA pesar del panorama, la Organización Indígena de Antioquia (OIA) resalta el papel propositivo de las comunidades. Muchas de ellas han construido planes de vida y estructuras organizativas autónomas, convirtiéndose en actores clave en la construcción de paz desde los territorios.
El contacto con centros urbanos y otras comunidades ha transformado los modos de producción alimentaria de los pueblos indígenas en Antioquia. Así lo señala el Perfil de Desarrollo Departamental de Grupos Étnicos de la Universidad de Antioquia, que advierte cómo estas dinámicas han afectado prácticas ancestrales como la caza, la pesca y la recolección.Para Víctor Manuel Rodríguez, gobernador del Cabildo Indígena Nutabe Mayor en Medellín y el área metropolitana, este cambio forzado ha motivado a su comunidad a trabajar en procesos de recuperación cultural."Nos impusieron una cultura que no es la nuestra, como pueblos originarios. La cultura indígena Anutá es un pueblo originario que tiene sus usos y costumbres, que había perdido por la civilización y la modernización. Pero, a partir de 1993, cumpliendo un llamado espiritual, hemos venido recuperando. Por eso nosotros hablamos de cuatro tiempos: la recuperación, la restauración, la reivindicación y la resignificación", dice Rodríguez. Aunque muchas comunidades indígenas cuentan con estructuras de Gobierno propio, el desconocimiento de sus derechos por parte de las instituciones y la falta de apoyo estatal dificultan su gobernanza real."El Estado no logra transferir las capacidades para el desarrollo del Gobierno propio", afirma Richard Sierra, líder del pueblo Zenú en el Bajo Cauca. Mientras en regiones como el Bajo Cauca el conflicto armado y el abandono estatal debilitan el liderazgo indígena, en las ciudades el riesgo es otro: la desaparición cultural. "Hay una gerencia étnica, una voluntad política que continúa desde la administración anterior. Pero nuestra voluntad es que haya una Secretaría Indígena, teniendo en cuenta que hay 34 comunidades en riesgo de desaparecer cultural y físicamente, más aún en Medellín", señala el líder José Adalberto, gobernador del Cabildo Indígena en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, quien hace un llamado urgente a priorizar un enfoque étnico diferencial.Esta solicitud cobra aún más sentido si se considera que, según cifras de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, el 32 % de las víctimas de desplazamiento en Colombia durante 2023 fueron indígenas. Muchas de ellas llegaron a Medellín, donde hoy enfrentan pobreza, exclusión y la amenaza de perder su identidad.
En muchos territorios indígenas de Antioquia, el acceso a servicios básicos sigue siendo precario. Según datos de la Universidad de Antioquia, solo el 38 % de estas comunidades cuenta con agua potable, energía o alcantarillado. La conectividad es aún más crítica: apenas el 9,9 % tiene acceso a internet.En ese contexto, hablar de educación o conectividad resulta casi imposible. Así lo vive la comunidad de Caimán Nuevo, en Urabá, según relata Tumiel Santacruz Montoya, líder indígena de Necoclí y Turbo."También la falta de preparación de nuestros jóvenes. Estaba mirando que la U. de A. tiene en este momento varias carreras, pero son las mismas de hace varios años. Nunca vemos otras que nos podrían interesar", afirma Tumiel.La precariedad también se refleja en las viviendas. Muchas casas indígenas se deterioran en silencio. Mientras los Embera aún construyen en guadua y los Zenú combinan bloques con elementos tradicionales, otras comunidades han perdido por completo su arquitectura ancestral.Esa transformación del espacio físico borra, a su vez, parte de la memoria colectiva: "Debemos abrir los ojos, debemos despertar, estar más atentos a no dejarnos permear tanto por el modernismo, a no caer en ese flagelo de las drogas, de la fantasía, de las ilusiones… Considerar que hay que regresar a la tierra", reflexiona Víctor Manuel Rodríguez, líder indígena Nutabe.Rodríguez lamenta que cada vez más indígenas sean expulsados o se vean forzados a migrar a las ciudades, donde enfrentan pobreza, discriminación y la pérdida de sus costumbres.El deterioro de sus condiciones de vida no es un hecho aislado. De acuerdo con la Gobernación de Antioquia, hasta 2019, el 81 % de la población indígena en el departamento presentaba déficit de vivienda, evidenciado en hacinamiento, deterioro estructural y falta de servicios públicos básicos.Esta situación no solo limita su bienestar, sino que profundiza el sentimiento de exclusión y la pérdida de identidad cultural."Muchas de las comunidades que están en territorios de ciudad son víctimas del conflicto, pero revictimizadas en la ciudad. No por el conflicto armado, sino por las instituciones. Usted es indígena, pero allá en el Putumayo; acá en la ciudad no puede serlo", asegura José Adalberto, gobernador del Cabildo Indígena del Área Metropolitana.El líder advierte que los indígenas que migran a las ciudades siguen siendo invisibilizados, y que el Acuerdo de Paz no ha contemplado las problemáticas urbanas de estas comunidades."Por ejemplo, en Medellín hay nueve cabildos indígenas, pero solo uno cuenta con sede propia. Los demás no tienen dónde reunirse ni acceso a equipamientos colectivos. Ese es uno de los grandes retos que el Acuerdo de Paz debe abordar", insiste José Adalberto.
En las comunidades indígenas de Antioquia, mantener viva la cultura no es solo cuestión de memoria, sino de supervivencia. Aunque han tejido procesos organizativos desde sus territorios, los retos persisten. Según un estudio de la Universidad de Antioquia realizado hace dos años, el 30 % de la población indígena mayor de cinco años en el departamento no sabe leer ni escribir, y la cobertura educativa para menores de 14 años no supera el 54 %.Ante ese panorama, Richard Sierra, quien acompaña procesos organizativos en el Bajo Cauca, explica cómo trabajan para evitar, por ejemplo, que desaparezcan las lenguas maternas."Se han generado dinámicas de fortalecimiento al interior de las comunidades en sus procesos organizativos, porque ha habido aculturación y pérdida de la lengua materna. Lo que se ha venido construyendo es, precisamente, la reconstrucción de ese acervo cultural", indicó.Así como recuperar el idioma es parte del alma indígena, el cuerpo espiritual también es vital, sostenido por la medicina ancestral. En ese aspecto de la salud indígena, el Perfil de Desarrollo Departamental de Grupos Étnicos señala que el 63,7 % de esta población acude a los servicios de salud convencional y solo el 9,4 % utiliza remedios caseros.Para líderes como Víctor Manuel Rodríguez, esa tensión entre los dos sistemas se resuelve volviendo al espíritu de la medicina tradicional."Esto lo hemos venido fortaleciendo a través de las medicinas, porque si no fuera por las medicinas sagradas como el abuelo tabaco, el ambil, el mambe, o el maestro yagé —que también son practicadas por otras culturas en Colombia, pero que han llegado hasta acá—, no sería posible. Es a través del espíritu de la medicina como hemos logrado que cada ser entienda y tome la decisión, porque esto se convierte en un llamado, un llamado de convicción personal", señaló Rodríguez.Pero estos saberes no se conservan solo en los resguardos. En la ciudad, donde la cultura indígena resiste desde los márgenes, la medicina ancestral, la agricultura y el respeto a los mayores también se reconfiguran. En Medellín, por ejemplo, los cabildos luchan por mantener vivas las costumbres en un contexto marcado por la modernidad, la tecnología y los cambios generacionales, que no se pueden desconocer, pero sí deben ser una oportunidad, según José Adalberto, autoridad del Cabildo Indígena Inga en Medellín."No podemos desconocer que también hay un proceso de modernización, que trae cambios y no podemos quedarnos solo en la tradición. Hay que potencializarla en el contexto actual. Eso hemos hecho. Cuando se está en la ciudad, uno siente más orgullo de por qué es tan importante la medicina tradicional, sembrar, respetar a los mayores, reunirse en comunidad y generar espacios para jóvenes y niños", detalló.En las comunidades indígenas de Antioquia, la espiritualidad, la medicina y los saberes ancestrales no son solo prácticas: son raíces que sostienen la vida frente al olvido. Pero conservar la cultura también exige defender el territorio. En Medellín, por ejemplo, existen ocho cabildos indígenas urbanos reconocidos, donde más de 3.000 personas luchan por mantener vivas sus tradiciones, muchas veces en medio del desconocimiento y la exclusión.
Según el censo indígena de 2018, en Antioquia se reconocieron como integrantes de esta etnia 37.628 personas, por aquel entonces, el 0.6 % de la población del departamento.Su distribución en el departamento, de acuerdo con la Gobernación, se daba para 2020 en 56 resguardos indígenas, varios de ellos en espacios urbanos o de ciudad, algo que se ha convertido en una problemática para esta comunidad, a la que le limitan el acceso a diferentes derechos.“Al decir que hay cabildos indígenas en ciudad, se invisibilizan muchas situaciones y se vuelve más caos o conflicto, con más barreras en tema presupuestal, de territorio, justicia, salud, propia, rituales. La ciudad, en ocasiones, desconoce -y especialmente las voluntades políticas-, y se genera mayor barrera, creyendo que las comunidades indígenas solo deben habitar los resguardos”, explicó José Adalberto Muyuy, gobernador indígena del Cabildo Inga en Medellín¿Cómo están organizados los indígenas en Medellín?Y es que solo en Medellín, por ejemplo, hay entre 3.000 y 3.550 indígenas auto-reconocidos, organizados en 8 cabildos bases, lo que muestra que en la ciudad la etnia sigue habitando, pese a que autoridades llegaron incluso a declarar extintas algunas de las culturas indígenas."Cuando nosotros empezamos la recuperación de nuestra cultura, empezamos también a tener resistencia, a que se presentara resistencia en estos otros pueblos, porque ellos consideraban que aquí no existía ya la cultura natal, que estaba extinta. En algún momento así lo manifestó el Ministerio del Interior el año 2011-2010, pero pudimos demostrarle y entregarle documentos basados en las crónicas, en la antropología, en los hallazgos arqueológicos del Departamento de Antropología de la Universidad de Antioquia, de la Universidad Nacional, donde les demostramos que acá seguimos", contó Víctor Manuel Rodríguez, gobernador indígena del Cabildo Nutabe Mayor en Medellín y el área metropolitana.¿Los indígenas en Antioquia son incluidos en la consulta previa?Por otra parte, según expresan diferentes líderes indígenas, el problema es mayor aún cuando, más allá del poco reconocimiento en espacios de ciudad, las comunidades que hacen presencia en el departamento no son escuchadas o ni siquiera consultadas."Las administraciones municipales y departamentales nunca nos han tenido en cuenta, porque saben que hay una norma que habla sobre la consulta previa para este tipo de proyectos, pero nunca, hasta el momento, han tenido acercamientos con la comunidad”, detalló Tumiel Santa Cruz, líder de la comunidad de Caimán Nuevo, en Necoclí y Turbo (Urabá), municipios en zona de influencia de lo que será Puerto Antioquia.Así, a pesar de lo pacto en el Acuerdo de Paz, la consulta previa una promesa incumplida para muchas comunidades. Pero esta es solo una mirada inicial a la presencia indígena en Antioquia. En los próximos capítulos, nos adentraremos en las voces que mantienen viva la cultura en medio del desarraigo, que reconstruyen sus raíces tras el desplazamiento, y que resisten desde aspectos como la espiritualidad, la palabra y la medicina ancestral.
Una vez superada la batalla política por la presidencia del Senado y por la conformación de las mesas directivas en las diferentes comisiones del Congreso, sigue la tarea del gobierno del presidente electo Abelardo De La Espriella para lograr la conformación de una coalición de partidos que le facilite sacar adelante sus reformas en el Legislativo.Para alcanzar esa meta, luego de la victoria del Centro Democrático con su candidato Honorio Henríquez, el presidente De La Espriella podría reunirse con el expresidente Álvaro Uribe para zanjar diferencias y sanar las heridas abiertas desde la campaña, teniendo en cuenta la importancia de la bancada uribista para el éxito de su gobierno.Aunque eso no pareciera posible en el corto plazo, el presidente De La Espriella sí envió en las últimas horas un mensaje en el que por primera vez agradeció al Centro Democrático que se haya declarado partido de gobierno que apoyará sus iniciativas en el Congreso.Sobre cómo va a asumir el nuevo gobierno su relación con el Legislativo, el ministro del Interior Rodrigo Lara dio puntadas este lunes desde Medellín, donde dijo que en Colombia hay demasiadas leyes, que la agenda legislativa del nuevo gobierno es escueta, dijo que en el nuevo gobierno no se consideran grandes reformadores y que se va a concentrar en depurar las prácticas de la clase política.Mientras tanto, el gobierno saliente se apresuró a radicar una batería de ocho proyectos de ley que no tienen prácticamente ninguna posibilidad de ser aprobados, entre ellos una reforma tributaria prácticamente calcada de la que hace seis meses había sido hundida por el Congreso anterior.También madrugaron a presentar a consideración del nuevo Congreso y de la opinión pública, una serie de proyectos de ley que retratan plenamente algunas de sus banderas, como la prohibición del fracking en el caso del petrismo y una reforma a la JEP desde el uribismo.Por lo pronto, hay dos batallas que se avecinan en el Congreso que van a demostrarle al país qué tanto margen de maniobra tendrá el nuevo gobierno en el legislativo: se discutirá la petición del presidente Abelardo De La Espriella para que su posesión se haga el 7 de agosto en un batallón militar en el sur del país y viene una interesante discusión sobre quién será el nuevo Contralor General de la República.
Santander encendió las alarmas sanitarias tras registrar un aumento del 720% en los casos confirmados de tos ferina durante el último año. De acuerdo con el más reciente boletín del Instituto Nacional de Salud (INS), el departamento pasó de cinco casos confirmados en la semana epidemiológica 26 de 2025 a 41 casos en el mismo periodo de 2026, convirtiéndose en la tercera región del país con mayor número de contagios.El informe del INS, con corte al 15 de julio, señala que, a nivel nacional, se han notificado 3.171 casos probables de esta enfermedad respiratoria. De ellos, 514 fueron confirmados, 2.364 descartados y 293 continúan en estudio. Antioquia lidera el número de casos confirmados con 110, seguida de Bogotá con 54. Santander ocupa el tercer lugar con 41 casos, por encima de Cartagena (33) y Cesar (27).A este panorama se suma un brote confirmado en una comunidad indígena del municipio de Cerrito. Según el Instituto Nacional de Salud, de los 129 casos de tos ferina registrados en poblaciones indígenas del país, 19 corresponden a esta localidad santandereana.Sandra Quintero, experta de la Facultad de Salud de la Universidad Manuela Beltrán, explicó que el incremento podría estar asociado a varios factores, entre ellos los retrasos en los esquemas de vacunación, una mayor circulación de la bacteria y el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, que ha permitido identificar y confirmar más casos.La especialista también advirtió que las condiciones sociales y sanitarias de algunas comunidades indígenas pueden aumentar el riesgo de transmisión y dificultar el acceso oportuno a los servicios de prevención y atención médica.Niños menores de cinco años, los más vulnerablesLas autoridades de salud insisten en que la mayor preocupación está en los menores de cinco años, quienes presentan el mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves e incluso fallecer por esta enfermedad.Diana Sandoval, experta en salud pública de la Universidad Manuela Beltrán, explicó que la tos ferina es una infección respiratoria causada por la bacteria Bordetella pertussis, altamente contagiosa y potencialmente mortal en la primera infancia.Indicó que los primeros síntomas pueden confundirse con una gripe común, pero posteriormente aparecen episodios intensos y prolongados de tos que dificultan la respiración. Entre los signos de alarma se encuentran el aleteo nasal, la retracción de las costillas al respirar, fiebre persistente superior a los 38 grados y accesos de tos que impiden respirar con normalidad.Los especialistas recomiendan acudir de inmediato a un centro asistencial si un bebé presenta pausas respiratorias, coloración azulada en los labios o la piel, dificultad para respirar, rechazo a la alimentación o somnolencia excesiva.Vacunación, la principal medida de prevenciónLos expertos reiteraron que la vacunación continúa siendo la herramienta más eficaz para prevenir la enfermedad.En Colombia, el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) ofrece de manera gratuita la vacuna pentavalente a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad, además de un refuerzo con la vacuna DPT a los cinco años. Asimismo, se recomienda la aplicación de la vacuna Tdap acelular a las mujeres embarazadas desde la semana 26 de gestación -o desde la semana 20 en zonas rurales o de difícil acceso- para brindar protección al recién nacido durante sus primeros meses de vida.
La cadena hotelera española Meliá dejará de operar en Cuba a partir del próximo 24 de julio, tras decidir el cierre de todas las actividades que desarrolla en la isla debido a las crecientes complicaciones operativas, legales, económicas y financieras derivadas del embargo impuesto por Estados Unidos.La empresa informó este martes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que su filial portuguesa, Ilha Bela Gestão e Turismo, encargada de administrar los hoteles bajo contrato de gestión en Cuba, finalizará la prestación de servicios en los 34 establecimientos que tenía bajo su operación.Meliá atribuye la decisión a la falta de estabilidad para operarDe acuerdo con la comunicación remitida al regulador bursátil español, la compañía considera que las condiciones actuales en Cuba hacen inviable mantener una actividad con un nivel mínimo de estabilidad. Entre los factores que motivaron la decisión figuran las dificultades persistentes de carácter operativo, legal y financiero, agravadas por las restricciones derivadas del embargo estadounidense.El retiro de Meliá no solo implica el cierre de la gestión hotelera, sino también la suspensión del uso de sus marcas en el país, la finalización de los servicios de recepción de turistas y el cese de las operaciones relacionadas con la cadena de suministro que abastecía a los establecimientos.La empresa evalúa el impacto económicoMeliá explicó que actualmente analiza las consecuencias financieras de esta medida, incluida una posible revisión del valor contable de los activos vinculados a su negocio en Cuba. Los detalles de ese impacto serán dados a conocer cuando presente los resultados financieros correspondientes al primer semestre del año.La compañía añadió que su filial portuguesa trabaja para llevar a cabo una transición organizada, con el objetivo de reducir al máximo las afectaciones para empleados, proveedores y clientes.El cierre se venía anticipando desde mayoLa salida total de Cuba ocurre después de que la hotelera anunciara el pasado 7 de mayo que ya había suspendido aproximadamente la mitad de su capacidad operativa en la isla debido a las dificultades generadas por el embargo comercial de Estados Unidos.En ese momento, Meliá contaba con una cartera de 34 hoteles y 14.053 habitaciones, además de dos nuevos proyectos cuya apertura estaba prevista inicialmente para este año. Sin embargo, varios establecimientos ya permanecían cerrados.Según la empresa, durante el primer trimestre de 2026 sus hoteles en Cuba operaron, en promedio, apenas el 60 % de los días del período. La situación se complicó aún más por los problemas para acceder al combustible, una dificultad que se sumó a las restricciones comerciales y terminó afectando de forma importante la actividad turística.Ocupación muy por debajo del promedioLos resultados del primer trimestre reflejaron el deterioro del negocio en la isla. La ocupación hotelera de Meliá en Cuba se ubicó en 34,1 %, lo que representó una caída de 6,5 puntos porcentuales frente al mismo período del año anterior.Ese desempeño estuvo muy por debajo del promedio registrado por el resto de la cartera internacional de la compañía, donde la ocupación alcanzó el 58,8 %, con un incremento de 1,7 puntos porcentuales respecto al año anterior.
Cinco jugadores de España y Argentina, que disputaron la final del Mundial 2026, se encuentran en el grupo de 28 futbolistas seleccionables para el once ideal del torneo, entre los que también está el portero caboverdiano Vozinha, una de las sensaciones de la competición, pero ningún colombiano.Todos los aficionados podrán votar a través de la plataforma interactiva de la FIFA 'FIFA Play Zone', abierta para todos los usuarios que deseen elegir entre todos los candidatos.Los cinco jugadores de España son Unai Simón, Pedro Porro, Lamine Yamal, Mikel Oyarzabal y Rodri Hernández, elegido Balón de Oro del Mundial.Llama la atención la ausencia de los dos centrales titulares de la selección entrenada por Luis de la Fuente, la menos goleada del torneo con solo un tanto en contra, Aymeric Laporte y Pau Cubarsí, elegido Mejor Jugador Joven.De la otra finalista, Argentina, son candidatos Emiliano 'Dibu' Martínez, Cristian 'Cuti' Romero, Lisandro Martínez, Enzo Fernández y Lionel Messi.Otros candidatos ilustres son el francés Kylian Mbappé, máximo goleador del Mundial con 10 goles y máximo artillero en la historia de la competición con 22; el brasileño Vinícis Jr, el inglés Jude Bellingham o el mexicano Julián Andrés Quiñones, delantero que marcó el primer gol del Mundial.La lista completa para la votación final la componen:Porteros: Vozinha (Cabo Verde), 'Dibu' Martínez (Argentina), Unai Simón (España), Jordan Pickford (Inglaterra), Eloy Room (Curazao).Defensas: Lisandro Martínez y 'Cuti' Romero (Argentina), Nuno Mendes (Portugal), Marc Cucurella y Pedro Porro (España), Virgil Van Dijk (Países Bajos), Gabriel Magalhaes (Brasil), Dayot Upamecano (Francia).Centrocampistas: Jude Bellingham (Inglaterra), Ousmane Dembelé y Michael Olise (Francia), Vinícius Jr (Brasil), Enzo Fernández (Argentina), Luka Modric (Croacia), Ismael Saibari (Marruecos), Rodri Hernández y Lamine Yamal (España).Delanteros: Lionel Messi (Argentina), Kylian Mbappé (Francia), Erling Haaland (Noruega), Harry Kane (Inglaterra), Julián Andrés Quiñones (México) y Mikel Oyarzabal (España).
Pruebas fotográficas del cuerpo de la menor Celeste Rivas Hernández fueron presentadas este martes por la Fiscalía de Los Ángeles durante el inicio de la audiencia preliminar contra el rapero D4vd. En este procedimiento judicial se definirá si el artista musical de 21 años, cuyo nombre real es David Anthony Burke, irá a juicio procesado por asesinato en primer grado.El caso inició tras el hallazgo de los restos de la adolescente de 14 años el pasado 8 de septiembre dentro de un vehículo marca Tesla propiedad del cantante. El automóvil se encontraba remolcado tras ser localizado en estado de abandono en una vía pública de West Hollywood.Presentación de evidencia fotográfica y evidencias policialesDurante la sesión judicial, la fiscalía exhibió imágenes que documentan el estado en que fueron hallados los restos de la víctima. Según reportó Los Angeles Times, el material gráfico mostró imágenes del torso de la menor.El detective Josh Byers, integrante del Departamento de Policía de Los Ángeles, declaró ante el tribunal que la identificación inmediata de la joven no fue posible debido al avanzado estado de descomposición en el que se encontraba el cuerpo al momento del hallazgo.Como parte del conjunto probatorio, se proyectó la grabación de la cámara corporal de un oficial de policía durante un interrogatorio realizado en el domicilio del cantante, ubicado en Hollywood. En el video presentado, el artista afirmó que no había visto a la menor en un periodo prolongado y sostuvo que ella le había manifestado tener 18 años de edad.Antecedentes de la relación y línea de investigaciónLos reportes oficiales indican que los padres de Celeste Rivas Hernández notificaron su desaparición ante las autoridades en tres ocasiones distintas a lo largo del año 2024. La investigación de la Fiscalía señala que Burke y la menor entablaron contacto por primera vez a través de internet cuando ella contaba con 11 años.Con el tiempo, la víctima inició una relación sentimental con el músico, acompañándolo en traslados a localidades como Las Vegas, Texas y Londres. La hipótesis de la acusación sostiene que surgieron conflictos en la pareja debido a que el artista mantenía otra relación afectiva. De acuerdo con el documento de acusación, la joven amenazó con divulgar información sobre el vínculo entre ambos que podría afectar la carrera profesional del cantante.Planificación de la acusación y postura de la defensaLa Fiscalía sostiene que el homicidio ocurrió en abril de 2025, de forma previa al lanzamiento del álbum debut del intérprete. Las investigaciones señalan que, tras causarle la muerte mediante múltiples heridas de arma blanca, el acusado envió mensajes de texto al teléfono móvil de la víctima preguntando por su paradero como parte de una estrategia para encubrir el hecho.El fiscal del condado de Los Ángeles, Nathan J. Hochman, informó en rueda de conferencia que la acusación citará a un mínimo de diez testigos durante la audiencia. "Consideramos que, en esta fase, cumpliremos con creces el requisito probatorio de 'causa probable' necesario para que D4vd deba responder por estos tres delitos graves", declaró Hochman, quien añadió que la fiscalía evalúa solicitar la pena de muerte.Por su parte, el equipo legal de la defensa ratificó la postura de inocencia de David Anthony Burke. El procesado acudió a la sala vistiendo indumentaria institucional sin esposas en las manos, tras ser aprobada una solicitud previa planteada ante el tribunal. Se prevé que las sesiones de esta audiencia preliminar continúen a lo largo de la semana.