Para los pueblos indígenas, ejercer su Gobierno propio no es solo un derecho, sino una condición para construir su futuro. Pero, como explica Richard Sierra, eso aún es difícil en muchas regiones de Antioquia.“Eso pone digamos en vilo la posibilidad de acceder a derechos y el proceso organizativo, por lo menos es difícil ejercer gobierno indígena si las condiciones no están dadas para que eso se dé”, detalló Sierra.Pero las propuestas indígenas no solo reclaman cambios institucionales. También piden que se reconozcan sus formas de entender el mundo. Para Víctor Manuel Rodríguez, sin un regreso al origen y a lo espiritual, no habrá paz duradera.“Ese acuerdo de paz hay que sustentarlo, pero hay que reforzarlo con estos otros ítems de lo espiritual, para que esto tenga realmente importancia y asidero y tenga futuro. De lo contrario, llegan unos grupos y deponen de las armas, se hacen acuerdos, se firman acuerdos y luego aparecen otros, porque claro, cada uno va buscando unos intereses materialistas, pero no espirituales, no entienden su origen, hay que regresar al origen”, indicó.Las propuestas están sobre la mesa, desde lo institucional hasta lo espiritual. Lo que faltaría ahora, según hemos escuchado a lo largo del especial, es voluntad política para escucharlas y convertirlas en acciones concretas. Solo así, para las comunidades indígenas, la paz será más que un papel firmado y 7 puntos clave y se convertirá, verdaderamente, en una transformación real desde los territorios.
La paz en Colombia ha sido un anhelo histórico, lleno de acuerdos, tropiezos y desafíos. Pero para los pueblos indígenas, especialmente en Antioquia, esa paz va más allá del silencio de las armas. Es un proceso interior, espiritual y comunitario.Así lo explica Víctor Manuel Rodríguez, gobernador del cabildo indígena Nutabe mayor del Valle de Aburrá: “Para que pueda haber paz fuera de nosotros, tenemos que buscar esa paz interior. Es conociéndonos, sabiendo quiénes somos, de dónde venimos, cuál es nuestra misión. Se ha deteriorado el concepto de paz porque creemos que es soltar una paloma blanca o firmar acuerdos, pero esos acuerdos suelen tener intereses personales o grupales”, afirma.Invisibilización y falta de garantíasSegún la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), los pueblos indígenas siguen en situación de alta vulnerabilidad social y económica, debido a la persistencia del conflicto armado y al bajo reconocimiento institucional.En medio de estas limitaciones, José Adalberto —gobernador del Cabildo Indígena en el Área Metropolitana— hace un pedido urgente: “Hay que pasar de lo escrito al hecho y reconocer a los movimientos indígenas. No revictimizarlos. Un gobernador indígena en la ciudad tiene la misma autoridad que uno civil, pero muchas veces no tiene espacio, ni siquiera un salario mínimo para ejercer su rol”, denuncia.Baja implementación del Acuerdo en los territoriosPese a que el Acuerdo de Paz firmado en 2016 contempla enfoques étnicos y territoriales, su implementación ha sido desigual. Según la Unidad para la Implementación del Acuerdo Final, aunque hay avances en programas como los PDET, en Antioquia se ha registrado baja incidencia territorial y poco cumplimiento normativo por parte de las entidades estatales.A esto se suma una cifra alarmante: 110 indígenas asesinados desde la firma del Acuerdo, según la Unidad Indígena del Pueblo Awá, hasta noviembre de 2024.Richard Sierra, líder indígena del Pueblo Zenú en el Bajo Cauca, advierte que la paz en el papel no se traduce en transformaciones reales: “Si bien ha habido avances, se concentran en el nivel nacional. En los territorios, la implementación del Acuerdo de Paz es casi invisible. Las comunidades siguen sin reconocimiento institucional y sin capacidades para ejercer gobierno propio”, señala.Propuestas de paz desde los pueblos indígenasA pesar del panorama, la Organización Indígena de Antioquia (OIA) resalta el papel propositivo de las comunidades. Muchas de ellas han construido planes de vida y estructuras organizativas autónomas, convirtiéndose en actores clave en la construcción de paz desde los territorios.
El contacto con centros urbanos y otras comunidades ha transformado los modos de producción alimentaria de los pueblos indígenas en Antioquia. Así lo señala el Perfil de Desarrollo Departamental de Grupos Étnicos de la Universidad de Antioquia, que advierte cómo estas dinámicas han afectado prácticas ancestrales como la caza, la pesca y la recolección.Para Víctor Manuel Rodríguez, gobernador del Cabildo Indígena Nutabe Mayor en Medellín y el área metropolitana, este cambio forzado ha motivado a su comunidad a trabajar en procesos de recuperación cultural."Nos impusieron una cultura que no es la nuestra, como pueblos originarios. La cultura indígena Anutá es un pueblo originario que tiene sus usos y costumbres, que había perdido por la civilización y la modernización. Pero, a partir de 1993, cumpliendo un llamado espiritual, hemos venido recuperando. Por eso nosotros hablamos de cuatro tiempos: la recuperación, la restauración, la reivindicación y la resignificación", dice Rodríguez. Aunque muchas comunidades indígenas cuentan con estructuras de Gobierno propio, el desconocimiento de sus derechos por parte de las instituciones y la falta de apoyo estatal dificultan su gobernanza real."El Estado no logra transferir las capacidades para el desarrollo del Gobierno propio", afirma Richard Sierra, líder del pueblo Zenú en el Bajo Cauca. Mientras en regiones como el Bajo Cauca el conflicto armado y el abandono estatal debilitan el liderazgo indígena, en las ciudades el riesgo es otro: la desaparición cultural. "Hay una gerencia étnica, una voluntad política que continúa desde la administración anterior. Pero nuestra voluntad es que haya una Secretaría Indígena, teniendo en cuenta que hay 34 comunidades en riesgo de desaparecer cultural y físicamente, más aún en Medellín", señala el líder José Adalberto, gobernador del Cabildo Indígena en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, quien hace un llamado urgente a priorizar un enfoque étnico diferencial.Esta solicitud cobra aún más sentido si se considera que, según cifras de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, el 32 % de las víctimas de desplazamiento en Colombia durante 2023 fueron indígenas. Muchas de ellas llegaron a Medellín, donde hoy enfrentan pobreza, exclusión y la amenaza de perder su identidad.
En muchos territorios indígenas de Antioquia, el acceso a servicios básicos sigue siendo precario. Según datos de la Universidad de Antioquia, solo el 38 % de estas comunidades cuenta con agua potable, energía o alcantarillado. La conectividad es aún más crítica: apenas el 9,9 % tiene acceso a internet.En ese contexto, hablar de educación o conectividad resulta casi imposible. Así lo vive la comunidad de Caimán Nuevo, en Urabá, según relata Tumiel Santacruz Montoya, líder indígena de Necoclí y Turbo."También la falta de preparación de nuestros jóvenes. Estaba mirando que la U. de A. tiene en este momento varias carreras, pero son las mismas de hace varios años. Nunca vemos otras que nos podrían interesar", afirma Tumiel.La precariedad también se refleja en las viviendas. Muchas casas indígenas se deterioran en silencio. Mientras los Embera aún construyen en guadua y los Zenú combinan bloques con elementos tradicionales, otras comunidades han perdido por completo su arquitectura ancestral.Esa transformación del espacio físico borra, a su vez, parte de la memoria colectiva: "Debemos abrir los ojos, debemos despertar, estar más atentos a no dejarnos permear tanto por el modernismo, a no caer en ese flagelo de las drogas, de la fantasía, de las ilusiones… Considerar que hay que regresar a la tierra", reflexiona Víctor Manuel Rodríguez, líder indígena Nutabe.Rodríguez lamenta que cada vez más indígenas sean expulsados o se vean forzados a migrar a las ciudades, donde enfrentan pobreza, discriminación y la pérdida de sus costumbres.El deterioro de sus condiciones de vida no es un hecho aislado. De acuerdo con la Gobernación de Antioquia, hasta 2019, el 81 % de la población indígena en el departamento presentaba déficit de vivienda, evidenciado en hacinamiento, deterioro estructural y falta de servicios públicos básicos.Esta situación no solo limita su bienestar, sino que profundiza el sentimiento de exclusión y la pérdida de identidad cultural."Muchas de las comunidades que están en territorios de ciudad son víctimas del conflicto, pero revictimizadas en la ciudad. No por el conflicto armado, sino por las instituciones. Usted es indígena, pero allá en el Putumayo; acá en la ciudad no puede serlo", asegura José Adalberto, gobernador del Cabildo Indígena del Área Metropolitana.El líder advierte que los indígenas que migran a las ciudades siguen siendo invisibilizados, y que el Acuerdo de Paz no ha contemplado las problemáticas urbanas de estas comunidades."Por ejemplo, en Medellín hay nueve cabildos indígenas, pero solo uno cuenta con sede propia. Los demás no tienen dónde reunirse ni acceso a equipamientos colectivos. Ese es uno de los grandes retos que el Acuerdo de Paz debe abordar", insiste José Adalberto.
En las comunidades indígenas de Antioquia, mantener viva la cultura no es solo cuestión de memoria, sino de supervivencia. Aunque han tejido procesos organizativos desde sus territorios, los retos persisten. Según un estudio de la Universidad de Antioquia realizado hace dos años, el 30 % de la población indígena mayor de cinco años en el departamento no sabe leer ni escribir, y la cobertura educativa para menores de 14 años no supera el 54 %.Ante ese panorama, Richard Sierra, quien acompaña procesos organizativos en el Bajo Cauca, explica cómo trabajan para evitar, por ejemplo, que desaparezcan las lenguas maternas."Se han generado dinámicas de fortalecimiento al interior de las comunidades en sus procesos organizativos, porque ha habido aculturación y pérdida de la lengua materna. Lo que se ha venido construyendo es, precisamente, la reconstrucción de ese acervo cultural", indicó.Así como recuperar el idioma es parte del alma indígena, el cuerpo espiritual también es vital, sostenido por la medicina ancestral. En ese aspecto de la salud indígena, el Perfil de Desarrollo Departamental de Grupos Étnicos señala que el 63,7 % de esta población acude a los servicios de salud convencional y solo el 9,4 % utiliza remedios caseros.Para líderes como Víctor Manuel Rodríguez, esa tensión entre los dos sistemas se resuelve volviendo al espíritu de la medicina tradicional."Esto lo hemos venido fortaleciendo a través de las medicinas, porque si no fuera por las medicinas sagradas como el abuelo tabaco, el ambil, el mambe, o el maestro yagé —que también son practicadas por otras culturas en Colombia, pero que han llegado hasta acá—, no sería posible. Es a través del espíritu de la medicina como hemos logrado que cada ser entienda y tome la decisión, porque esto se convierte en un llamado, un llamado de convicción personal", señaló Rodríguez.Pero estos saberes no se conservan solo en los resguardos. En la ciudad, donde la cultura indígena resiste desde los márgenes, la medicina ancestral, la agricultura y el respeto a los mayores también se reconfiguran. En Medellín, por ejemplo, los cabildos luchan por mantener vivas las costumbres en un contexto marcado por la modernidad, la tecnología y los cambios generacionales, que no se pueden desconocer, pero sí deben ser una oportunidad, según José Adalberto, autoridad del Cabildo Indígena Inga en Medellín."No podemos desconocer que también hay un proceso de modernización, que trae cambios y no podemos quedarnos solo en la tradición. Hay que potencializarla en el contexto actual. Eso hemos hecho. Cuando se está en la ciudad, uno siente más orgullo de por qué es tan importante la medicina tradicional, sembrar, respetar a los mayores, reunirse en comunidad y generar espacios para jóvenes y niños", detalló.En las comunidades indígenas de Antioquia, la espiritualidad, la medicina y los saberes ancestrales no son solo prácticas: son raíces que sostienen la vida frente al olvido. Pero conservar la cultura también exige defender el territorio. En Medellín, por ejemplo, existen ocho cabildos indígenas urbanos reconocidos, donde más de 3.000 personas luchan por mantener vivas sus tradiciones, muchas veces en medio del desconocimiento y la exclusión.
Según el censo indígena de 2018, en Antioquia se reconocieron como integrantes de esta etnia 37.628 personas, por aquel entonces, el 0.6 % de la población del departamento.Su distribución en el departamento, de acuerdo con la Gobernación, se daba para 2020 en 56 resguardos indígenas, varios de ellos en espacios urbanos o de ciudad, algo que se ha convertido en una problemática para esta comunidad, a la que le limitan el acceso a diferentes derechos.“Al decir que hay cabildos indígenas en ciudad, se invisibilizan muchas situaciones y se vuelve más caos o conflicto, con más barreras en tema presupuestal, de territorio, justicia, salud, propia, rituales. La ciudad, en ocasiones, desconoce -y especialmente las voluntades políticas-, y se genera mayor barrera, creyendo que las comunidades indígenas solo deben habitar los resguardos”, explicó José Adalberto Muyuy, gobernador indígena del Cabildo Inga en Medellín¿Cómo están organizados los indígenas en Medellín?Y es que solo en Medellín, por ejemplo, hay entre 3.000 y 3.550 indígenas auto-reconocidos, organizados en 8 cabildos bases, lo que muestra que en la ciudad la etnia sigue habitando, pese a que autoridades llegaron incluso a declarar extintas algunas de las culturas indígenas."Cuando nosotros empezamos la recuperación de nuestra cultura, empezamos también a tener resistencia, a que se presentara resistencia en estos otros pueblos, porque ellos consideraban que aquí no existía ya la cultura natal, que estaba extinta. En algún momento así lo manifestó el Ministerio del Interior el año 2011-2010, pero pudimos demostrarle y entregarle documentos basados en las crónicas, en la antropología, en los hallazgos arqueológicos del Departamento de Antropología de la Universidad de Antioquia, de la Universidad Nacional, donde les demostramos que acá seguimos", contó Víctor Manuel Rodríguez, gobernador indígena del Cabildo Nutabe Mayor en Medellín y el área metropolitana.¿Los indígenas en Antioquia son incluidos en la consulta previa?Por otra parte, según expresan diferentes líderes indígenas, el problema es mayor aún cuando, más allá del poco reconocimiento en espacios de ciudad, las comunidades que hacen presencia en el departamento no son escuchadas o ni siquiera consultadas."Las administraciones municipales y departamentales nunca nos han tenido en cuenta, porque saben que hay una norma que habla sobre la consulta previa para este tipo de proyectos, pero nunca, hasta el momento, han tenido acercamientos con la comunidad”, detalló Tumiel Santa Cruz, líder de la comunidad de Caimán Nuevo, en Necoclí y Turbo (Urabá), municipios en zona de influencia de lo que será Puerto Antioquia.Así, a pesar de lo pacto en el Acuerdo de Paz, la consulta previa una promesa incumplida para muchas comunidades. Pero esta es solo una mirada inicial a la presencia indígena en Antioquia. En los próximos capítulos, nos adentraremos en las voces que mantienen viva la cultura en medio del desarraigo, que reconstruyen sus raíces tras el desplazamiento, y que resisten desde aspectos como la espiritualidad, la palabra y la medicina ancestral.
Este domingo 31 de mayo se desarrolla una de las jornadas democráticas más importantes para Colombia: la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Millones de ciudadanos están llamados a las urnas para elegir al próximo presidente de la República o definir cuáles serán los dos candidatos que avanzarán a una eventual segunda vuelta.Según informó la Registraduría Nacional del Estado Civil, las mesas de votación cerrarán a las 4:00 de la tarde en todo el territorio nacional. Durante este horario, los ciudadanos podrán ejercer su derecho al voto en los puestos asignados previamente por la autoridad electoral.Para estos comicios, la Registraduría reportó que hay 41.421.973 colombianos habilitados para votar, tanto dentro como fuera del país. Además, fueron instaladas 122.016 mesas de votación para garantizar la participación de los ciudadanos en esta jornada electoral.¿Cuál es el horario para votar este domingo 31 de mayo?Las urnas abrirán oficialmente a las 8:00 a. m. y permanecerán disponibles hasta las 4:00 p. m. Sin embargo, las autoridades aclararon que solo podrán votar después de las 4:00 p. m. aquellas personas cuya cédula haya sido recibida por el jurado antes del cierre de la mesa.De acuerdo con la Registraduría, una vez el reloj marque las 4:00 de la tarde se cerrarán las mesas de votación y los ciudadanos que permanezcan haciendo fila sin haber entregado previamente su documento de identidad ya no podrán sufragar.Por esta razón, expertos en procesos electorales recomiendan acudir temprano a los puestos de votación y evitar dejar el trámite para las últimas horas de la tarde. Entre las 3:00 p. m. y las 3:30 p. m. suele registrarse una mayor afluencia de votantes, lo que podría generar filas extensas y retrasos en algunos puntos del país.¿Qué documento se necesita para votar?La Registraduría recordó que el único documento válido para participar en estas elecciones es la cédula de ciudadanía. Se acepta la cédula amarilla con hologramas y también la cédula digital, ya sea en su versión física o presentada desde el dispositivo móvil.No se permitirá votar con contraseñas, denuncios por pérdida de documentos ni otros certificados de identificación.Cómo consultar el puesto y la mesa de votación para las elecciones presidencialesLos ciudadanos que aún no tienen claro dónde deben sufragar pueden verificar rápidamente su puesto y mesa de votación a través de los canales oficiales habilitados por la Registraduría Nacional.Para consultar esta información en el portal web, siga estos pasos:Ingresar al sitio oficial de la Registraduría Nacional.Buscar la sección correspondiente a las elecciones presidenciales.Seleccionar la opción "Puesto de votación".Digitar el número de cédula en el formulario.Consultar los datos de departamento, municipio, dirección del puesto y mesa asignada.Otra alternativa es la aplicación móvil “aVotar”, disponible de manera gratuita en Google Play y App Store, donde también se puede verificar el lugar de votación. Las autoridades recomiendan realizar esta consulta con anticipación para evitar contratiempos durante la jornada electoral.Recomendaciones para votar sin inconvenientes este 31 de mayoCon el objetivo de garantizar una jornada ordenada y ágil, las autoridades electorales hicieron una serie de recomendaciones para quienes acudirán a las urnas este domingo.Antes de salir de casa, tenga en cuenta lo siguiente:Verificar previamente el puesto y la mesa de votación.Llevar la cédula original, ya sea la amarilla con hologramas o la digital.Salir con suficiente tiempo para evitar congestiones.Consultar las rutas de transporte disponibles hacia el puesto de votación.Mientras tanto, los jurados de votación deberán presentarse desde las 7:00 de la mañana en los puestos asignados para instalar las mesas y atender el proceso electoral hasta concluir el escrutinio y la entrega de los formularios oficiales.La jornada de este domingo será decisiva para definir el futuro político del país y contará con la participación de más de 41 millones de colombianos convocados a ejercer su derecho al voto.
Totalmente preparados ya están en la región Caribe los 2.903 puestos de votación que fueron habilitados para este domingo por la Registraduría Nacional, en busca de garantizar el derecho al sufragio de 8 millones de ciudadanos que cuentan con la habilitación para participar de las elecciones presidenciales.Serán más de 26.000 mesas distribuidas entre municipios y corregimientos de los siete departamentos del Caribe, es decir, Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, La Guajira, Magdalena, Sucre, San Andrés, Providencia y Santa Catalina.Porcentajes del potencial electoral en el CaribeSólo Atlántico y Bolívar acumulan el 45 % del potencial electoral del Caribe. En Barranquilla y los demás municipios de este departamento se concentran 2.129.515 posibles votantes, y más de un millón de ellos mujeres: 1.102.680 para ser exactos.Allí, fueron habilitados 345 puestos de votación y al menos 6.190 mesas en toda la jurisdicción. Asimismo, en Bolívar, 1.791.159 personas están aptas para votar en 638 puestos y 5.355 mesas.¿Cómo está el censo electoral en el resto del Caribe?Córdoba es el tercer departamento con más votantes habilitados (1.394.973), por lo que fueron repartidos 594 puestos y 4.180 mesas. Luego en Magdalena, podrían votar 1.089.418 habitantes en 3.228 mesas de votación.Luego le siguen Cesar y Sucre con 929.139 y 761.233 personas aptas para votar respectivamente. Para el primer departamento hay 300 puestos y 2.754 mesas, al tiempo que para el segundo 419 puestos y 2.347 mesas.Finalmente, en La Guajira podrían acudir a las urnas 708.846 ciudadanos, distribuidos en 218 puestos y 2.095 mesas.
Irán aseguró este domingo que no aceptará ningún acuerdo con Estados Unidos para poner fin a la guerra sin obtener “resultados tangibles” que garanticen sus derechos, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que no tiene prisa por firmar un "buen acuerdo" con Teherán.“Los soldados del frente diplomático no tienen ninguna confianza en las palabras ni en las promesas del enemigo. Lo único que cuenta para nosotros son los resultados tangibles que debemos obtener antes de asumir nuestros propios compromisos”, afirmó el presidente del Parlamento y jefe negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, durante una sesión virtual del Legislativo.Qalibaf, excomandante de la Guardia Revolucionaria, sostuvo que “los logros obtenidos” por el país en el campo de batalla deben traducirse ahora en “beneficios políticos y jurídicos” mediante la diplomacia.“Mientras no estemos seguros de que hemos obtenido los derechos del pueblo iraní, no aprobaremos ningún acuerdo”, subrayó, sin especificar a qué derechos se refería.Estas declaraciones se produjeron después de que Trump afirmara anoche, en una entrevista con la cadena Fox News, que no tiene prisa por lograr un “buen acuerdo” de paz con Irán.“Esto va lentamente, lleva mucho tiempo. No tengo prisa (...) Si uno tiene prisa, no va a conseguir un buen trato”, aseguró Trump, quien advirtió que, si no consigue el acuerdo que desea, volverá a atacar a la República Islámica.Irán ha afirmado reiteradamente que su prioridad en las negociaciones que mantiene con EE. UU., bajo mediación de Pakistán, es el fin de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano, y la reapertura de Ormuz, además de la liberación de parte de sus fondos congelados y la suspensión de las sanciones. Teherán también pide aplazar la discusión sobre su programa nuclear a una fase posterior a la firma de un acuerdo de paz.El portal estadounidense Axios reportó ayer, citando a dos altos cargos de Washington, que el borrador del acuerdo que siguen negociando las partes establece un plazo de 60 días desde la firma del acuerdo de paz para negociar los compromisos nucleares de Irán y el levantamiento de sanciones por parte de Estados Unidos. Según el medio, los primeros asuntos a tratar serían la gestión de las reservas iraníes de uranio enriquecido y la imposición de límites a futuros procesos de enriquecimiento.Uno de los funcionarios citados por el medio digital aseguró que Trump quiere “mayores precisiones” sobre la forma y los plazos en que Estados Unidos obtendría ese uranio.Irán ha defendido hasta ahora su derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos, aunque antes de la guerra con Israel y Estados Unidos se había mostrado dispuesto a discutir el nivel de enriquecimiento permitido.
Por varias horas, autoridades en el Bajo Cauca antioqueño desplegaron acciones para dar cuanto antes con el paradero de dos patrulleros de la Policía Nacional, adscritos a la Dirección de Carabineros y Protección Ambiental, que desaparecieron en las últimas horas tras salir de una de las instalaciones de la institución en el municipio de Caucasia.Los uniformados fueron identificados como Jeiner Gutiérrez Cepeda y Sebastián Canole Beltrán, quienes salieron junto a otros 13 compañeros desde la Base Antinarcóticos que se encuentra ubicada la finca La Paraguay de la vereda Las Malvinas, para abastecerse de víveres y alimentos en la plaza de mercado de la localidad.Fue al momento de verificar la novedades de retorno cuando se evidenció la ausencia de los policías que estaban sin uniforme, pero portando sus pistolas de dotación. Según el reporte oficial, el último contacto con Gutiérrez y Canoles se produjo pasado el mediodía de este sábado y, posteriormente, se pudo determinar que los celulares fueron apagados.En la madrugada de este domingo 31 de mayo los uniformados aparecieron con vida y llegaron hasta el hospital del municipio de Caucasia con varias heridas. Según información extraoficial, relataron que fueron abordados por hombres armados y conducidos en un mototaxi hasta el vecino municipio de La Apartada en Córdoba.Allí, los mantuvieron amordazados, secuestrados por varias horas, a ambos los quitaron sus celulares y a uno de ellos su arma de dotación.En el centro asistencial avanza la valoración médica de los afectados, mientras que organismos judiciales investigan lo ocurrido.
La jornada de sorteos de este sábado 30 de mayo de 2026 dejó grandes premios y miles de ganadores en diferentes regiones del país. Juegos tradicionales como la Lotería de Boyacá, la Lotería del Cauca, Baloto y el Sorteo Extraordinario de Colombia repartieron más de 50.000 millones de pesos en premios, despertando la expectativa de miles de apostadores que ya revisan sus tiquetes para confirmar si la suerte estuvo de su lado.Resultados de la Lotería de Boyacá, sorteo 4626La Lotería de Boyacá volvió a ofrecer el premio mayor más alto entre las loterías territoriales de Colombia, con una bolsa de 15.000 millones de pesos. El resultado del sorteo 4626 fue: 2106 de la serie 084. Verifique en la siguiente imagen los resultados oficiales.Número ganador de la Lotería del Cauca, sorteo 2613Desde Popayán, la Lotería del Cauca realizó su sorteo 2613 con un premio mayor de 8.000 millones de pesos. El número ganador fue: 3873 de la serie 155. A continuación, la imagen con los resultados oficiales.Resultado del Extra de Colombia hoy: número ganador del sorteoEl principal atractivo de la noche fue el Sorteo Extraordinario de Colombia, uno de los eventos más esperados por quienes participan en juegos de azar en el país debido al alto valor de su premio mayor. En esta edición, el premio mayor alcanzó los 15.000 millones de pesos, y el número favorecido fue: 5003 de la serie 160.Baloto y Revancha: resultados del 30 de mayo de 2026El Baloto, uno de los juegos más populares del país, sorteó un acumulado de 38.600 millones de pesos, mientras que la modalidad Revancha ofreció 2.200 millones de pesos adicionales.Baloto: 02 - 08 - 11 - 25 - 26 y la superbalota 15.Revancha: 08 - 14 - 23 - 34 - 38 y la superbalota 04.La jornada del sábado 30 de mayo de 2026 confirmó una vez más el interés de los colombianos por las loterías y sorteos multimillonarios. Con premios que superaron los 50.000 millones de pesos, miles de personas en todo el país tienen la posibilidad de convertirse en los nuevos millonarios de Colombia.Para saber si un billete resultó ganador, se recomienda revisar cuidadosamente los números y seguir los procedimientos oficiales de cada sorteo para reclamar los premios.