Faltan menos de seis meses para el final del gobierno de Gustavo Petro y la conclusión frente a su política de paz y orden público es que dejará un preocupante saldo en rojo que diariamente se nutre con diferentes episodios que afectan a miles de colombianos en diferentes regiones del país.
En las últimas horas, las disidencias de alias 'Iván Mordisco', uno de los objetivos de alto valor compartido de Colombia y Estados Unidos, secuestró durante más de 12 horas a 13 trabajadores de la compañía energética de occidente en Suárez, Cauca.
En Dagua, en la vía entre Cali y Buenaventura, las mismas disidencias atacaron con drones cargados con explosivos una subestación de policía.
En zona rural del Caquetá, cerca de 100 personas llegaron en canoas e impidieron una operación militar en contra de cuatro dragas utilizadas por las disidencias de las Farc para adelantar labores de minería ilegal.
En Saravena, Arauca, fue atacada con explosivos, aparentemente lanzados por guerrilleros del ELN, la base militar de San Jorge.
Para completar el complejo panorama de orden público, en las últimas horas Parques Nacionales Naturales de Colombia expidió en las últimas horas una resolución ordenando el cierre indefinido del Parque Tayrona, una de las joyas ecológicas y turísticas del país, con base en una alerta temprana de la Defensoría del Pueblo en la que advierte sobre el grave riesgo para quienes visitan el parque y para los trabajadores, por las amenazas del Clan del Golfo y de las autodenominadas Autodefensas de la Sierra Nevada.
Ese último grupo, las autodefensas de la sierra nevada, que antes se conocían como los Pachenca y su origen son los grupos paramilitares del depredador sexual de menores de edad, Hernán Giraldo Serna, se ha venido expandiendo y ahora está llevando sus tentáculos de extorsión y crímenes al departamento de Cesar e intenta llegar al departamento de Santander.
Ante este escenario, el gobierno debe aclararle al país en qué andan los procesos de paz con el Clan del Golfo, las Autodefensas de la Sierra Nevada, el ELN y las disidencias de las Farc, porque las indefiniciones y las líneas grises terminan favoreciendo la expansión de todos los grupos criminales, afectando la tranquilidad de los colombianos.