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Los horrores en el Batallón La Popa que enlodan a los coroneles (r) Hernán Mejía y Juan Figueroa

La JEP reveló en las últimas horas, en un documento de 396 páginas, la imputación por crímenes de guerra y de lesa humanidad contra ambos oficiales y otros 13 militares.

Batallón La Popa.jpg
Batallón La Popa
Foto: Google Maps

Hace cerca de una década, el coronel Hernán Mejía era uno de los oficiales del Ejército con mayor prestigio y uno de los que estaba llamado a integrar la cúpula militar, hasta que se comenzaron a conocer los horrores cometidos en el Batallón La Popa, mientras él fue el comandante de esa unidad.

Aunque durante todo el proceso judicial, Mejía ha insistido en su inocencia, tanto la Justicia Ordinaria, que lo condenó en primera y en segunda instancia, y ahora la Justicia Especial de Paz, han encontrado suficientes documentos y testimonios que lo involucran en decenas de asesinatos en alianza con grupos paramilitares, a quienes les eran entregados los supuestos auxiliadores de la guerrilla, vivos o muertos.

La JEP reveló en las últimas horas en un documento de 396 páginas, la imputación por crímenes de guerra y de lesa humanidad contra el coronel Mejía y también contra el coronel Juan Carlos Figueroa, además de otros 13 militares.

El documento de la JEP revela que entre el 9 de enero de 2002 y el 8 de enero de 2004, tiempo en el que Mejía comandó el Batallón La Popa, se cometieron 75 asesinatos de personas que fueron presentadas como guerrilleros muertos en combate.

De acuerdo con los investigadores, Mejía “promovió que se asesinaran personas señaladas de auxiliadores de la guerrilla, para presentar resultados operacionales que contribuyeran a fortalecer una percepción de mayor seguridad en la región y acrecentar el prestigio de la unidad”.

Según la JEP, la lógica de Mejía era que todo aquel sospechoso de ser guerrillero o de colaborar con la guerrilla, “era un bandido y se tenía que morir” y “dio las órdenes e instrucciones que condujeron a que sus hombres cometieran los homicidios de personas fuera de combate bajo una falsa consciencia de estar contribuyendo a la guerra contrainsurgente”.

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De acuerdo con los testimonios y las pruebas recaudadas, el coronel Mejía “conformó los pelotones especiales Trueno y Zarpazo” para cometer los asesinatos fuera de combate y tenía una comunicación permanente con el exjefe paramilitar alias “39”, cuyo nombre era David Hernández, para coordinar las actividades ilegales conjuntas.

Adicionalmente, la JEP encontró que el coronel Mejía tuvo conocimiento o apoyó la confusión existente en las carpetas en las que debería haber órdenes de operaciones para justificar las supuestas bajas en combate, en donde entre otras cosas, no había órdenes de trabajo o de inteligencia y los informes de patrullaje fueron falsificados en su mayoría.

Escuche el análisis de Ricardo Ospina en Mañanas BLU:

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