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Necesitamos hombres de lavar, planchar, cocinar y lavar: las tareas del hogar deben compartirse

El trabajo doméstico no remunerado debe asumirse en equipo para que genere los espacios que cada miembro de la familia requiere para desarrollar en autonomía su proyecto personal

Alberto Linero
Alberto Linero
Foto cortesía

La pandemia me ha hecho realizar muchas actividades domésticas a las que no estaba acostumbrado: cocinar, lavar, planchar y generar con mi compañera de vida una experiencia de equipo que nos permita cuidarnos y amarnos desde la autonomía.

Sé que infortunadamente esta no es una dinámica extendida en nuestra sociedad, y que actualmente muchos siguen creyendo que las actividades domésticas o de cuidados no remunerados deben ser realizadas por las mujeres.

Así lo confirma la cifra que presentó este martes el Dane, en su encuesta nacional del uso del tiempo, en el que se reveló que el tiempo que dedican las mujeres al día en actividades de trabajo no remunerado, es en promedio de 8 horas, mientras que los hombres no dedican sino 3 horas y 7 minutos en promedio, es decir, mucho menos de la mitad del tiempo que las mujeres se encargan de este tipo de actividades.

Esto demuestra una vez más la brecha de desigualdad existente entre hombres y mujeres en el ámbito del desarrollo personal, que no es más que una parte de un problema mucho más grande. Que las mujeres dediquen casi toda la parte del día en la que no están trabajando o descansando, a hacer actividades de trabajo no remunerado, implica que existe una carga sobre ellas, que sin duda les niega la posibilidad de realizarse en otros ambientes de la vida.

No son pocas las mujeres que diariamente están desaprovechando oportunidades porque se ven obligadas a cumplir con deberes que se les han impuesto por el simple hecho de ser mujeres.

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Creo que es necesario que revisemos una vez más la manera en cómo estamos construyendo nuestra sociedad, y que empecemos a entender que ellas también merecen y necesitan ser las protagonistas de sus propias historias. Para eso es necesario equilibrar las cargas y asumir las responsabilidades en conjunto.

Una sociedad en la que se le cierran las oportunidades a la mitad de la población, es una sociedad que está lejos de llegar a la justicia y a la equidad. Necesitamos estrategias que nos ayuden a comprender que las acciones de cuidado no tienen género. Y que todos, hombres y mujeres, debemos dedicarnos a cuidar a los que amamos, a realizar las tareas domésticas y a generar dinámicas de unidad desde las diferencias de nuestros géneros.

El trabajo doméstico no remunerado debe asumirse en equipo para que genere los espacios que cada miembro de la familia requiere para desarrollar en autonomía su proyecto personal

Escuche la reflexión y la opinión de Alberto Linero en Mañanas BLU:

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