Sergio Fajardo: “Todos quieren conmigo, pero dicen que el problema es mi ego”
Fajardo fue enfático al señalar que, aunque ha escuchado a diversos sectores y figuras como Claudia López, su decisión de no entrar en las consultas es coherente con su visión de país. "A todos los escuché porque habitualmente las discusiones es que entre Fajardo. Muchas veces me pidieron que entrara", afirmó el candidato.
Mientras figuras como Daniel Quintero anuncian su participación en procesos como el del Frente Amplio, Fajardo sostiene que su camino es distinto y busca romper con lo que denomina la polarización extrema que fractura al país.
Foto: INNOS.
Una apuesta por la moderación frente a los extremos
Para Fajardo, el principal reto político de Colombia es derrotar a los extremos, personificados según sus palabras por Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda. El candidato argumenta que seguir el camino de la polarización solo aumenta la rabia y el resentimiento social, lo que podría llevar a una confrontación de condiciones inimaginadas.
Iván Cepeda
X: @IvanCepedaCast
Su propuesta se centra en construir una "nueva mayoría" que abarque un espectro desde la izquierda moderada hasta la derecha moderada, un espacio que, según él, no se encuentra representado en las consultas actuales.
Ante las críticas recurrentes, Fajardo sentenció: “Todos quieren conmigo, pero dicen que el problema es mi ego”. Desestimó las acusaciones de creerse un ser "superior moralmente" y aseguró que ha tratado a cada persona con respeto y atención, reflexionando sobre el reto que enfrenta el país.
La crítica a las consultas y las maquinarias
Fajardo explicó que su rechazo a las consultas actuales se debe a que estas coinciden con las elecciones al Congreso, un terreno dominado por las estructuras políticas y las maquinarias. Según el candidato, en este contexto el voto de opinión se diluye frente al peso de las campañas legislativas.
Considera que, al estar separadas las consultas de la elección presidencial general, el ciudadano recupera la libertad de votar sin la presión de las disciplinas de los partidos o las maquinarias tradicionales.