Ecuatorianas pagan $670.000 por dormir en un sofá; llegaron a Medellín para ver a Bad Bunny
Las extranjeras aseguraron que los apartamentos que buscaron pasaban los dos millones de pesos.
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Cientos fanáticos de Bad Bunny se vieron perjudicados con la cancelación de reservas que comenzaron a hacer los dueños de apartamentos de Airbnb y Booking, y aunque la situación parecía haberse superado Blu Radio conoció una historia insólita.
Es el caso de Ariana Miranda, una ciudadana ecuatoriana que hace un poco más de 72 horas se encontró con la sorpresa que ya no tenía un lugar a donde llegar, pues su reserva había sido cancelada de manera inesperada. La angustia empezó a crecer con el paso de las horas al verse sin donde dormir y en una ciudad desconocida para ella.
Miranda le contó a Blu Radio que el primer alquiler lo había hecho hace algunos meses por cerca de 400.000 pesos y que iba a compartir espacio con un amiga, pero que al enterarse de la cancelación empezó a buscar ayuda en otros de sus compatriotas que, incluso, le llegaron a cobrar hasta 1.400.000 pesos para que ella y su amiga durmieran con su apartamento.
Ante la negativa de la mujer de tener que pagar tanto dinero, más de tres veces de lo que originalmente tenía presupuestado, encontró la solución más económica: dormir en un sofá cama con su amiga por casi 700.000 pesos.
"Otra amiga, que es la con la que me pude salvar, que es en un sofá cama, ni siquiera es en una cama, es en un sofá cama que voy a compartir con mi otra amiga, nos va a cobrar noventa y cinco dólares cada una. En total son como ciento noventa dólares. Entonces sí, o sea, subió de precio, y bueno, por la misma cantidad. O sea, pero bueno, es que no podía, era iba a ser lo más barato que iba a conseguir", expresó.
Miranda contó que antes de conseguir el sofá cama se cansó de buscar opciones que le quedaran cerca al Estadio Atanasio Girardot pero que lo más barato que encontraba eran apartamentos que por tres noches estaban cobrando más de 2'000.000 pesos, lo que para ella representaba tener que gastarse más de cinco veces lo presupuestado para su viaje a Medellín.