Córdoba concentra más del 65% de los damnificados del país: van cuatro fallecidos
La situación es crítica en municipios ribereños del río Sinú, donde continúan las evacuaciones.
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Las últimas horas han sido de angustia y trabajo para los habitantes de la zona ribereña de Montería y otros 24 municipios de Córdoba, donde los intentos por salvar lo poco que el agua no está arrasando terminan siendo infructuosos, debido a que el agua no deja de subir sus niveles, como si no quisiera irse.
"Esto está muy difícil aquí en Juan XXIII, vea cómo tenemos el agua aquí encima", explica una mujer en un video que comparte en sus redes sociales para llamar la atención de la Alcaldía.
A pesar de la orden de evacuación, ella prefiere seguir allí, esperando que el agua no avance un centímetro más, sin embargo, esa batalla la perdió, porque horas después tuvo que retirarse ante el incremento de los niveles.
Como ella, muchos habitantes de las zonas vulnerables están usando sus redes sociales para advertirle a sus mandatarios cómo están siendo víctimas del río Sinú, el mismo que ha sido fuente de desarrollo para estas poblaciones. Muchos están atrapados en los pequeños pedazos de tierra que quedan secos. En corregimientos como Los Patos, de Lorica, el único puente que había para evacuar, se cayó, y piden apoyo para poder evacuar.
"Vea, no solo nos quedamos sin nuestra casa, nuestros cultivos y animales, sino también sin el puente", comparte la mujer en el video.
Para tener una idea de la magnitud de lo que sucede, en ese municipio, advierte el alcalde que los esfuerzos de la Defensa Civil colapsaron. Que solo han podido atender a unas cuatro mil personas, pero que él calcula que los afectados son más de 20 mil.
Pero los voluntarios de Defensa Civil hacen cuánto pueden, pues tienen que dedicar largos periodos de tiempo para realizar rescates, por la lejanía de las poblaciones y las dificultades para acceder en carro, pues para llegar a las familias atrapadas por la inundación, tienen que cruzar hasta donde ellos atravesando grandes charcos. La travesía es un riesgo, pues el agua les llega hasta la cintura.
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Es toda una labor heroica y silenciosa la que realizan estos voluntarios, quienes se echaron al hombro la atención de esta crisis cargando neveras, colchones, camas y hasta animales, en este éxodo imprevisto.