La angustia por lo ocurrido en Venezuela se extiende a la región Caribe, donde familias han pedido ayuda para pedir la búsqueda y rescate de sus seres queridos, entre ellos Natalia Fernández Díaz, una samaria de 34 años, que llegó hasta Venezuela para pasar unas vacaciones junto con su esposo y su hija, con quienes intentaba recuperarse exitosamente y seguir su vida tras haber sido sometida a un trasplante de riñón recientemente.
Cuenta su prima, Alicia Peñaranda, que Natalia estaba hospedada en un condominio de Tucacas, en el Estado de Falcón, cuando todo se vino abajo. Su esposo e hija habían salido, pero ella quedó atrapada bajo los escombros y ahora su familia pide que agilicen su búsqueda.
"Ella estaba adentro cuando ocurrió el terremoto. Ella sigue debajo de los escombros, está localizada, se sabe dónde está, pero no puede seguir más horas allí esperando por su condición de salud, porque ella tuvo un trasplante de riñón y tiene una condición delicada", expresó Alicia.
En Cartagena también conversamos con el venezolano Armando Noguera, quien reside en la capital de Bolívar y desde allí pide ayuda para encontrar a su mamá, Olga María Salazar, y a su hermano, Camilo García Salazar, en La Guaira.
Cuenta que de su mamá ha sabido por terceros que está con vida, pero de su hermano no ha podido recibir noticia alguna, mientras las condiciones son cada vez más críticas en ese territorio por la cantidad de edificios caídos y las fallas en los servicios de telecomunicaciones.
"De mi hermano no sabría decir dónde estaba las últimas horas, en qué parte de la ciudad, pero no es una ciudad muy grande, la puedes recorrer prácticamente en una hora de polo a polo y la destrucción es grande", contó.
"Y de mi mamá me dijeron que ya había aparecido, pero no he podido tener este contacto directo con ella, ya que las líneas están inestables, van y vienen, así que no puedo saber con exactitud su estado actual de salud, ni mental, ni físico, ni emocional. Sé que está viva, pero no sé más nada de ello", agregó.