El departamento de Córdoba vive una de las peores emergencias hidrometeorológicas de las últimas décadas. Las fuertes lluvias que azotan el Caribe colombiano provocaron el desbordamiento de la represa de Urrá y de los principales ríos de la región, dejando miles de familias damnificadas y graves pérdidas materiales.
El gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta Bechara, confirmó en entrevista con Mañanas Blu que “esta es una situación sin precedentes en la historia del departamento”. Según indicó, el río Sinú, el San Jorge y el Canalete se encuentran completamente desbordados, mientras que en la zona costanera las olas superan los 2,4 metros, generando afectaciones en más del 70% de los municipios cordobeses.
“No solamente por las vidas que se han perdido, sino también por la grave afectación socioeconómica que esto va a generar”, advirtió el mandatario, quien describió el escenario como “una verdadera catástrofe regional”.
La represa de Urrá, al límite
En el punto más crítico de la emergencia se encuentra la represa de Urrá, cuyas turbinas fueron cerradas para evitar seguir vertiendo agua. Sin embargo, el volumen de las precipitaciones ha hecho que el embalse sobrepase su cota máxima. “El agua se está desbordando a niveles históricos por parte de Urrá. Está superando todos los niveles de la cota”, confirmó Zuleta.
Las aguas que salen del represamiento impactan directamente a los municipios del medio y bajo Sinú, además de extender las inundaciones hacia Ayapel, la Mojana y la depresión Momposina. En estas zonas, las comunidades campesinas han visto perder cultivos enteros, animales de corral y viviendas completas.
“No hay un plan del Gobierno”
Durante la entrevista, el gobernador también dirigió duras críticas al Gobierno Nacional por la falta de acciones preventivas y la lentitud institucional en la gestión del riesgo. “No vemos unos planes realmente para prevenir desastres en las regiones de Colombia”, señaló, al recordar que desde su paso por el Congreso ha advertido que “es más rentable prevenir los desastres que atender las emergencias”.
Zuleta insistió en que el centralismo administrativo impide respuestas oportunas a las tragedias que golpean al Caribe. “Las entidades como la ANLA no deberían estar en Bogotá; deberían estar en el Caribe y el Pacífico, donde sufrimos las afectaciones ambientales”, expresó al pedir una reestructuración que acerque la gestión estatal a los territorios más vulnerables.
Miles de damnificados y declaración de calamidad pública
Aunque las autoridades locales siguen contabilizando el número de afectados, Zuleta confirmó que se trata de “miles de familias que lo han perdido todo”: hogares destruidos, siembras arrasadas y pequeños comercios desaparecidos. Por ello, el gobierno departamental declaró calamidad pública, medida que permitirá agilizar la contratación y canalización de ayudas humanitarias.
“La calamidad nos permite utilizar mecanismos más expeditos para atender a los damnificados. Pero pediremos acompañamiento de los órganos de control para que los recursos lleguen donde deben llegar”, explicó el mandatario.
Entre tanto, el Ejército Nacional, la Policía, la Defensa Civil y la Cruz Roja participan activamente en las labores de rescate y asistencia humanitaria. “Sin ellos no sería posible ayudar a tanta gente”, reconoció Zuleta, quien también agradeció la presencia de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo.
Llamado a la solidaridad y reactivación económica
El gobernador adelantó que redirigirá fondos inicialmente destinados a infraestructura para atender la emergencia y apoyar la reactivación económica de las comunidades afectadas. “Hoy la prioridad es atender la emergencia y ayudar a las familias que lo han perdido todo”, afirmó, subrayando su compromiso de no repetir el abandono prolongado que han sufrido regiones como La Mojana.
Finalmente, el mandatario hizo un llamado a la unión del país en torno a la tragedia: “Lo que se requiere es solidaridad y no politiquería. Esta es una emergencia nacional que necesita el compromiso de todos”.
La situación en Córdoba continúa siendo crítica. Mientras los ríos permanecen desbordados y las lluvias no cesan, miles de habitantes esperan que las promesas de apoyo se traduzcan en acciones concretas que alivien el impacto de uno de los peores desastres naturales recientes en el Caribe colombiano.