"Nunca debió sucederle esto": familiares recuerdan a colombiano muerto en bombardeos en Dubái
Su familia en el corregimiento de Yatí, espera que en el cuerpo del joven sea repatriado lo más pronto posible.
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Mientras crece la incertidumbre en el mundo por la guerra en Irán; en Bolívar, a orillas del Río Magdalena, lloran la muerte de un joven magangueleño, en medio de los bombardeos en Dubái el pasado fin de semana.
Sebastián Loaiza Tobio, de 36 años, quien hace más de 12 años trabajaba para una empresa de seguridad en Emiratos Árabes, murió, al parecer, luego de que un artefacto explosivo impactará el lugar donde se encontraba.
Y aunque en Yatí, el corregimiento ubicado a pocos minutos de Magangué, de donde es oriundo Sebastián y su familia, es poca la información que tienen sobre cómo ocurrieron los hechos, por ahora solo esperan que el cuerpo del exsoldado profesional sea repatriado lo más pronto posible.
“Nosotros no teníamos contacto directo con él y al ver la situación allá en Medio Oriente, pues uno se desespera. Los mensajes solamente aparecían un chulito, un chulito, un chulito, y bueno después de 24 horas ellos se reportan, y nos notifican de lo que pasó”, dijo Álvaro Loaiza, hermano de Sebastián, en diálogo con BLU Radio.
Según contó su hermano, tras permanecer un año y algunos meses en el Ejército, Sebastián Loaiza decidió irse a Emiratos Árabes buscando mejores oportunidades para él y su familia. Se preparó en paracaidismo, combate fluvial, rappel, entre otros entrenamientos militares.
“Él hizo toda su documentación, gracias a Dios, todas las cosas se le dieron y pues ahí estaba hasta todo lo qué sucedió actualmente (…) Él era un profesional en su arte, era un comando, ese muchacho estaba preparado. Más de cinco o seis cursos de encima”, describió.
Sebastián Loaiza deja dos hijas y una esposa con la que estaba establecido en la ciudad de Montería, a donde llegaba cada de mes de junio que tenía un periodo de descanso.
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Sus familiares y amigos lo describen como un hombre amable, agradable y sobretodo muy querido por todos.
“Nosotros somos tres pero parecemos uno solo, éramos muy apegados. Mi hermano era una persona muy querida, se daba mucho a querer. Más que de pronto, una excelente persona, ese muchacho donde llegaba irradiaba la luz. Dios mío, bendito, no tengo palabras, y no porque era mi hermano, sino porque se daba a querer. Era un una gran persona, que verdaderamente nunca debió a haberle sucedido esto, pero bueno, a Dios le pedimos fuerza para soportar todo esto”, aseguró Álvaro Loaiza.
Se espera que el cuerpo de Sebastian sea repatriado a Colombia aproximadamente en un mes.