La esperanza vuelve a la maleta: migrantes venezolanos en Bucaramanga sueñan con el regreso
Migrantes venezolanos en Bucaramanga expresan ilusión y fe tras conocerse la noticia que marca un nuevo capítulo para su país.
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Con la voz entrecortada, abrazos largos y miradas llenas de ilusión, decenas de ciudadanos venezolanos en Bucaramanga aún no salen del asombro tras conocerse la noticia que ha sacudido a su país y que, para muchos, marca un antes y un después en su historia.
En calles, parques y lugares de trabajo, la conversación se repite: hoy, por primera vez en años, vuelve a sentirse la esperanza.
Para Felix León, migrante venezolano que llegó a Santander hace varios años huyendo de la crisis, este momento representa algo profundo.
“Para nosotros esto es un comienzo de paz. Es la primera vez en mucho tiempo que sentimos que puede venir algo mejor para nuestro país”, expresó con los ojos aguados.
A su turno, David Alexander Pérez, quien completa ocho años viviendo en Bucaramanga, cuenta que, durante mucho tiempo, su equipaje solo llevaba nostalgia y resistencia, pero hoy, dice, la maleta del regreso empieza a llenarse de ilusión.
“Hoy uno vuelve a meter en la maleta alegría, sueños, esperanza. Yo salí de Venezuela con miedo, con dolor, y ahora siento que algún día podré volver con otra historia, a disfrutar de la ayacas, de mi hija de mí familia volver abrarlos”, relató.
Para muchos migrantes, Bucaramanga se convirtió en refugio, trabajo y segunda casa. Aquí formaron familias, levantaron negocios y aprendieron a sobrevivir lejos de su tierra, sin embargo, nunca dejaron de pensar en el regreso.
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En la comunidad venezolana de la ciudad se escuchan mensajes de calma, prudencia y fe. Nadie habla de celebraciones desbordadas, sino de un sentimiento más profundo la esperanza serena de que el sufrimiento pueda terminar.
Bucaramanga, que acoge a más de 60.000 ciudadanos venezolanos, se convirtió este día en escenario de lágrimas silenciosas, oraciones espontáneas y conversaciones cargadas de futuro.
“Hoy no lloramos de tristeza concluye David. Hoy lloramos porque, por primera vez en muchos años, sentimos que nuestro país puede volver a respirar.”